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"Los diputados del PSC sirven para que no gobierne Rajoy"

El presidente de la Generalitat, José Montilla, defiende a los 25 parlamentarios de su partido en Madrid frente a quienes les acusan de no tener influencia para condicionar a Zapatero

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A un día de inaugurar la flamante T-1 del aeropuerto de El Prat y a un mes de que venza el plazo para pactar la financiación, José Montilla (Iznájar, Córdoba, 1955) prefiere resaltar los aspectos positivos de la colaboración con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y poner sordina a los nuevos roces entre el PSOE y el PSC, ahora por las europeas del 7-J. Pero en Catalunya la presión de sus socios y de la oposición para que se plante en Madrid es cada vez mayor. Montilla recibe a Público en un momento clave de la política catalana, pero nadie lo diría escuchando hablar a un hombre que ha hecho de la desdramatización de la política una de sus divisas.

¿Cuál es la razón de la alta abstención en Catalunya el 7-J? ¿Ha dejado de ser europeísta?

No, ser europeísta es una cosa y ser abstencionista otra. De hecho en Catalunya ha habido más participación que en Holanda, miembro fundador de la UE. No dramaticemos. En todas las europeas la participación ha sido inferior a la media de España.

Su Gobierno la ha atribuido a los incumplimientos de Zapatero…

Eso también es una verdad a medias. Es evidente que si se hubiera solventado la financiación y el despliegue del Estatut fuese más rápido, seguramente hubiese habido un poco más de participación. Pero cuidado, hace cinco años no teníamos estos problemas y la participación ya estuvo muy por debajo de la media española.

Pero entonces los resultados del PSC no fueron los mismos…

Ni los del PSC ni los del PSOE en Andalucía, que también ha perdido siete puntos y que yo sepa no tienen tantos contenciosos como nosotros. No busquemos explicaciones simplistas a las cosas.

En estas elecciones los socialistas han retrocedido en toda Europa. ¿A qué lo atribuye?

El descenso se debe a una cierta sensación de incapacidad de la izquierda para afrontar la crisis. Es la realidad. La crisis la ha generado la derecha, el neoliberalismo, la desregulación, pero no hemos sabido convencer a los ciudadanos de que la solución a la crisis pasa por nuestras recetas.

¿Considera que el PSOE y Zapatero han hecho una lectura complaciente de los resultados?

Las cosas se tienen que contextualizar y no se pueden hacer traslaciones automáticas. Dicho esto, lo que es evidente es que el PP ha ganado las elecciones. ¿Las ha ganado por poco? Sí, no las ha ganado por demasiado, pero las ha ganado. Y por tanto los socialistas las hemos perdido. Es verdad que son elecciones europeas, y sabemos por experiencia que el electorado aprovecha para castigar al Gobierno de turno, pero el del PSOE es el mejor resultado de los socialistas en Europa, si exceptuamos Malta.

En Catalunya ustedes han perdido 200.000 votos y las fuerzas del tripartito sumadas 300.000…

Sí, pero el de CiU es el segundo peor resultado de la historia. Si están muy satisfechos, me parece fantástico, pero si se quiere hacer esa lectura los partidos del Gobierno suman más del 50% de los votos, y a fin de cuentas CiU tendrá los mismos eurodiputados que ERC e Iniciativa per Catalunya Verds [ICV].

Su Gobierno afrontará las elecciones dentro de un año en un contexto económico muy difícil y con el retraso de la financiación autonómica. ¿Teme que no pueda presentar el balance social que quisieran?

Sí que podremos presentar un balance muy bueno, pero lo que está claro es que en este contexto no podemos conseguir la plena ocupación. Los puestos de trabajo los crean las empresas, y de lo que se trata es de crear las condiciones para ello. Nunca se había invertido tanto en educación, salud y servicios sociales como ahora.

Hace un año le hicimos una entrevista y el tema principal fue la financiación. Doce meses después todavía no está resuelto. Estamos a un mes del nuevo plazo marcado por Zapatero. ¿Ahora va en serio?

Para nosotros siempre ha ido en serio. Nuestra predisposición siempre ha sido la de pactar con el Gobierno del Estado de acuerdo con lo que prevé el Estatut de 2006 para solventar un tema que es histórico.

¿Zapatero les ha hecho llegar algún tipo de ultimátum respecto a la fecha del 15 de julio?

Ni hay ultimátum ni es momento de pensar en qué pasará si no hay acuerdo. Estamos trabajando para que lo haya, pero aún no se ha producido.

¿Son suficientes los 9.000 millones extras que ha vuelto a poner el Gobierno sobre la mesa, ahora en boca de Elena Salgado?

No comentaremos cifras hasta que se llegue a un acuerdo.

¿Cuál es la situación financiera de la Generalitat?

La situación es complicada, como la de todas las administraciones. Hemos liquidado el Presupuesto del año pasado con un déficit de algo más del 2% del PIB. ¿Es mucho o poco? Pues depende. La Administración [de Barack] Obama lo tiene del 12%, [el primer ministro británico] Gordon Brown ha pasado del 10% y otros están en el 8%. En estos momentos, no hay ninguna administración con superávit o las cuentas equilibradas, aunque eso no quiere decir que no nos preocupe.

¿Y en este contexto Catalunya se puede permitir decir ‘no’?

De hecho tengo que recordar que así como los primeros meses no había propuestas por parte del Gobierno central, desde Navidad sí que las ha habido y hemos dicho que no porque las hemos considerado insuficientes y no se ajustan al Estatut.

¿Considera que este resultado electoral puede acabar de convencer a Rodríguez Zapatero de la necesidad de satisfacer a Catalunya?

No lo sé. Para nosotros simplemente es un tema que está en la agenda política desde hace más de un año, que lo recoge una ley orgánica que nos obliga a todos, y que además es de justicia. Son razones más que suficientes por sí solas.

¿A usted le ha decepcionado el presidente Zapatero?

No estoy para hacer juicios de valor al respecto. Cada uno fija sus prioridades y éstas no siempre coinciden. Ahora bien, también tenemos que ver los aspectos positivos.

¿Le preocupa que crezca la sensación en Catalunya de que los 25 diputados del PSC no tienen fuerza para condicionar las prioridades de Zapatero?

Mire, siempre tendrán más fuerza que el resto de diputados catalanes, y especialmente los de la oposición. ¿Para qué sirven los 25 diputados del PSC? Pues por ejemplo para que no gobierne el señor [Mariano] Rajoy, que entre otras cosas recurrió el Estatut y dice que la financiación no es importante. ¿Tendríamos más capacidad de condicionar con menos diputados y gobernando Rajoy? ¿Irían mejor las cosas a Catalunya? No. Irían notablemente peor. ¿Cómo estaría el desarrollo del Estatut o la financiación autonómica? Mejor no. Peor. Todo el mundo lo sabe. No es de recibo la displicencia con la que se trata PSC. Con Zapatero podemos tener dificultades, pero siempre serán menos que con el PP.

¿Cree que desde el PSOE se valora de manera suficiente ese papel del PSC como bastión ante el PP? Se les critica que no explican bien la gestión de Zapatero...

No me constan que esas declaraciones fueran como usted dice. Lo que sí me constan son las palabras del secretario general del PSOE en Barcelona, hace diez días, reconociendo el papel del PSC.

Una de las cosas que marcará la agenda política próxima será también la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut…

Si hay sentencia, lo que espero es que sea favorable a la constitucionalidad del Estatut, como no puede ser de otra manera.

¿Se espera una sentencia interpretativa?

Casi todas las sentencias que conozco son interpretativas.

Interpretativa que recorte temas como la lengua, la bilateralidad…

¿Qué es una sentencia interpretativa a la baja? Yo espero que reafirme lo que dice el Estatut, no lo que no dice. Que consolide la bilateralidad o el papel del catalán, por ejemplo. Si alguien espera una sentencia en la que se diga que Catalunya puede ser independiente, pues no, esa sorpresa no la tendremos.

Algunos consellers están siendo cuestionados. ¿Se arrepiente de haber nombrado al líder de ICV, Joan Saura, titular de Interior?

No.

¿Cree que lo está haciendo bien?

Sí. Porque los incidentes de la Champions se hubieran producido igual con otro conseller. ¿O alguien piensa que con otro conseller los disturbios no se hubieran producido?

Eso no se ha puesto en cuestión. Se ha cuestionado si el conseller apoya suficiente al Cuerpo, por parte de los propios sindicatos.

El conseller y el Govern apoyan como no puede ser de otra manera a los Mossos d’Esquadra. Otra cosa es si determinadas decisiones han gustado más o menos. Las cámaras en las comisarías, por ejemplo, no han gustado a todo el mundo. Pero esta no es una decisión del señor Saura, es de todo el Govern, y desde que se han colocado, como en muchos países, han disminuido las denuncias.

¿Está preocupado por la imagen de división del Govern con los desmarques de Iniciativa per Catalunya en la Ley de Educación y las ayudas a los coches?

Si después de más de dos años y medio de Govern estas son las únicas diferencias… Ya les gustaría a muchos gobiernos monocolores haber tenido tan pocos desacuerdos. Lo digo porque tenemos tendencia a magnificar estas cosas. No olvidemos que somos tres partidos y competimos electoralmente.

Mañana se inaugura la terminal T-1 de El Prat. ¿Qué significará para la economía catalana?

De entrada son 3.000 puestos de trabajo directos y muchos más indirectos, pero fundamentalmente es una infraestructura clave para el desarrollo futuro del país. Significa cambiar de división en materia de aeropuertos y tener uno de primera, con unas magníficas instalaciones. Nos ayudará a salir de la crisis en mejores condiciones. Y además habrá una compañía de capital catalán como Spanair que reforzará ese objetivo.

¿El modelo de gestión aeroportuaria es la única diferencia que mantienen ahora con Fomento una vez superada la etapa de Magdalena Álvarez?

El problema es que el ministerio todavía no ha explicitado su modelo. Cuando lo haga ya nos pronunciaremos. Pero respecto al resto de temas, con José Blanco hemos encontrado el buen camino con el traspaso de Cercanías, la aceleración de determinadas inversiones y la apuesta por el corredor mediterráneo.

¿Renunciará la Generalitat a tener las manos libres para poder prescindir de Renfe?

No renunciaremos a tener las manos libres, pero los trabajadores de Renfe deben estar tranquilos. Siempre que se ha transferido personal laboral se han respetado los derechos laborales.

Usted fue de los primeros que habló abiertamente de crisis y ya tomó medidas en abril de 2008. ¿Usted ahora ve ‘brotes verdes’?

Creo que ha pasado la peor fase de la crisis, pero eso no quiere decir que se haya tocado fondo. La destrucción de puestos de trabajo al ritmo que se ha producido en los meses de diciembre, enero y febrero ya no se produce, pero eso no significa que haya empezado la recuperación.

Usted ha animado al Gobierno a abordar reformas estructurales en el ámbito laboral. ¿Es éste el mejor momento?

Nunca es buen momento. Hay quien reclama abaratar el despido y yo creo que no toca, porque está visto que cuando las empresas necesitan reducir plantillas, lo hacen. Lo necesario es flexibilizar la negociación colectiva para aumentar la movilidad geográfica y ligar salarios a la productividad. Los trabajadores han de participar más de los beneficios cuando la empresa va bien y preocuparse de mantener el empleo cuando van mal.

¿Prevé fusiones entre las cajas de ahorros catalanas?

Las cajas están haciendo su reflexión y seguro que se acomodarán a los nuevos tiempos.