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Los diputados del PSC votan a favor del derecho a decidir y rompen con el PSOE

Carme Chacón ha optado por no participar en la votación: ni rompe la disciplina de Ferraz ni hace piña con sus compañeros catalanes. No es la primera vez que se rompe la disciplina de voto socialista: en 1998 lo hicieron co

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Los diputados del grupo parlamentario socialista que militan en el PSC han roto esta tarde la disciplina de voto al respaldar dos propuestas de resolución presentadas por los grupos de CiU e ICV (La Izquierda Plural) en las que se defiende el derecho a decidir del pueblo catalán. Esta actitud ha generado una gran tensión en el seno del PSOE hacia el PSC, la formación de los socialistas catalanes, con quien existe un acuerdo jurídico de hermanamiento desde hace décadas.

La diputada del PSC Carme Chacón ha sido la única que no ha secundado a sus compañeros catalanes, según anunció ella misma horas antes. Chacón argumentó su actitud por “coherencia política” con su actuación tanto en el PSC como en el PSOE. La diputada catalana ha optado por la calle de en medio: pese a estar presente en su escaño en el Hemiciclo ha optado por no participar en la votación de las propuestas de CiU e ICV, esto es, no ha apretado ninguno de los tres botones de voto (si, no, abstención). Así, no rompe la disciplina del grupo pero tampoco hace piña con sus compañeros de partido ni sigue la orden de la dirección del PSC. Hay que recordar que Carme Chacón compitió con Alfredo Pérez Rubalcaba por la secretaría general del PSOE, que finalmente perdió por 20 votos justo hace ahora 13 meses.

En consecuencia, finalmente han sido 13 los parlamentarios del PSC, de los 14 que tienen escaño en la Cámara baja, los que han respaldado las propuestas de resolución de los nacionalistas catalanes, que han recibido el apoyo de otras formaciones nacionalistas. Las dos propuestas han sido derrotadas con los votos de los grupos popular y la mayoría de la bancada socialista.

La propuesta de CiU dice literalmente: “El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a iniciar un diálogo con el Govern de la Generalitat en aras a posibilitar la celebración de una consulta a los ciudadanos y ciudadanas de Cataluña para decidir su futuro”. La propuesta de ICV es prácticamente idéntica a la de CiU.

Otras dos propuestas de resolución presentadas por ERC y Amaiur, que reclaman modificaciones legales para que las comunidades y municipios puedan celebrar referéndums de carácter vinculante no han sido votadas por los diputados del PSC.

El sentido del voto de los parlamentarios del PSC fue decidida el día anterior por la dirección de la formación socialista catalana. Según explicó su primer secretario, Pere Navarro, el sentido del voto respondía a una coherencia con los postulados del programa electoral con el que el PSC concurrió a los últimos comicios autonómicos del 25 de noviembre.

Casi de forma inmediata, el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, anunció su intención de “revisar” los acuerdos que unen política y jurídicamente ambas formaciones políticas desde los años ochenta. Formalmente, el PSOE y el PSC con partidos políticos independientes aunque, de acuerdo a un protocolo asumido por ambos, actúan de forma conjunta. En los órganos federales del PSOE la formación política catalana se desempeña como una federación más.

El anuncio de los parlamentarios del PSC ha caído como una bomba entre sus compañeros del grupo parlamentario socialista. De hecho, en la reunión que celebraron los miembros del grupo socialista por la mañana se puso de manifiesto un gran malestar en no pocas intervenciones. Incluso hubo diputados que plantearon la ruptura con la formación de los socialistas catalanes, una posibilidad que no fue acogida como factible. Algunas actitudes críticas recibieron reprobaciones por parte de otros miembros del grupo parlamentario. “Ha habido un exceso de planteamientos de Don Pelayo”, comentó una diputada a la salida de la reunión. Otros diputados no quisieron comentar lo sucedido en la reunión por considerar que no era un asunto “agradable”, ha dicho otro parlamentario a Público.

Esta misma tarde, antes y después de la votación, parlamentarios de ambas partes admitían a Público la necesidad de “recomponer la situación”. De una parte y de otra se reconoce que “lo que está ocurriendo no beneficia a ninguna de las dos formaciones”, han añadido de forma coincidente diputados del PSOE y del PSC. Un miembro destacado de la formación catalana ha añadido: “Lo que menos importa, evidentemente, es la posible multa por romper la disciplina de voto”.

En cualquier caso, no es la primera vez que se rompe la disciplina de voto en el seno del grupo parlamentario socialista. En la primera legislatura con Zapatero en Moncloa el diputado verde Francisco Garrido, elegido en la candidatura socialista por Sevilla como independiente, votó en varias ocasiones rompiendo la disciplina del grupo socialista.

Sin embargo, el caso más sonado fue el que protagonizaron los parlamentarios valencianos del PSPV-PSOE en la primera legislatura con Aznar en Moncloa, en 1998. En aquellos momentos el Congreso de los Diputados debatía el proyecto de ley de Plan Hidrológico Nacional que elaboró la ministra de Medio Ambiente, Isabel Tocino. Los cambios introducidos en la posición del grupo por parte de la portavoz socialista en esa materia, Cristina Narbona, puso en un brete a los diputados valencianos, sensibles ante el debate del agua.

Finalmente, los parlamentarios socialistas valencianos votaron en conjunto en sentido contrario al decidido por la dirección del grupo parlamentario socialista. La decisión fue adoptada por la ejecutiva del PSPV-PSOE, al frente de la cual todavía se encontraba Joan Lerma. Ciprià Ciscar, entonces secretario de organización del PSOE, no asistió a la votación –que siguió desde Ferraz- y la ex ministra Carme Alborch se ausentó alegando un compromiso adquirido previamente.

Tanto el portavoz, Luis Martínez Noval, como el secretario general, Joaquín Almunia. Exigieron la apertura de expedientes internos a los parlamentarios valencianos, con la exigencia incluso de su expulsión. El trámite se inició con la apertura de unas carpetas con los nombres de los protagonistas de la rebelión. Nunca nadie volvió a abrirlas.