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La directiva del retorno genera incomprensión entre latinoamericanos y europeos

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El debate sobre la política inmigratoria de la UE en el Foro de Biarritz generó hoy una incomprensión generalizada entre los participantes latinoamericanos, que llegaron a calificar la directiva del retorno de "Guantánamo europeo", y los europeos, que pidieron que se juzgue por los hechos.

El eurodiputado y ex secretario de Estado español, Luis Yáñez, que participó en el voto en el Parlamento Europeo de la conocida como directiva del retorno, señaló que "no es una directiva ideal", pero tampoco "se puede demonizar".

Yáñez empezó por admitir que en la política inmigratoria europea "el error fue empezar por la directiva del retorno", que es "la que daba la peor imagen" de un conjunto de textos que engloban el Pacto de la Inmigración suscrito el mes pasado, y que globalmente es equilibrado.

"Europa necesita la inmigración" y "es consciente" de esa necesidad, afirmó el eurodiputado español, que además hizo hincapié en que la directiva de la inmigración "es mejor que la situación existente" porque es una estandarización para los procedimientos de expulsión de irregulares que ofrece más garantías.

También puso el acento en que "una inmigración caótica sólo beneficia a las mafias" que se dedican a la trata de seres humanos, y en que Europa ha optado por "proteger la inmigración legal, regulada, y tratar de controlar la inmigración irregular".

El ex presiente colombiano Ernesto Samper, que presidía el debate, dijo que la directiva del retorno es "inaceptable" y "vergonzosa", "una especie de Guantánamo europeo", en alusión a la base estadounidense en Cuba donde Washington mantiene detenidas a personas a las que no ofrece un estatuto legal definido.

El presidente del Senado boliviano, Óscar Ortiz, también se apuntó a la diatriba de Samper al señalar que en muchos casos "la infraestructura" de los centros de retención de emigrantes europeos "es peor que la de Guantánamo".

No obstante, Ortiz fue uno de los latinoamericanos presentes más mesurados al subrayar que "el problema de fondo" es que hay que evitar que las personas tengan que irse de su país, y puso el acento en la responsabilidad de los dirigentes de los países de ese lado del Atlántico para favorecer, por ejemplo, un mayor intercambio comercial entre unos y otros que ayudaría al desarrollo.

Más radical fue la senadora colombiana Nancy Patricia Gutiérrez, que asoció la directiva europea del retorno a "una agresión" y que en su origen está "el egoísmo de la economía de mercado".

Gutiérrez consideró que hay que aprovechar la unanimidad en la reacción que ha generado en América Latina la nueva política migratoria europea que, para los latinoamericanos "es una bandera en torno a la cual nos podemos reunir".

La presidenta del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y ex ministra mexicana Beatriz Paredes Rangel, criticó las "violaciones" a los derechos que supone la nueva normativa europea, por ejemplo porque autoriza periodos de retención "desmesurados" para los inmigrantes sin papeles.

El presiente del partido nacionalista catalán Convergència i Unió (CIU), Artur Mas, consideró que "la inmigración por sí misma no es un problema, pero genera problemas", y por eso hace falta "una cierta regulación".

Mas propuso la creación de un organismo de carácter multilateral que se ocupara de la inmigración y de armonizar reglas sobre esta cuestión a escala internacional.

También dijo que "Cataluña funciona", y que es un ejemplo exitoso de espacio de inmigración, ya que casi el 60% de sus habitantes tiene algún origen inmigrante.

La incomprensión entre unos y otros sobre la inmigración se hizo patente incluso en las cifras que dieron unos y otros.