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El director de cine Vaclav Marhoul dice que no es pacifista "porque hay que luchar por la libertad"

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El director de cine checo Vaclav Marhoul, que participa en la sección oficial del Sevilla Festival de Cine Europeo con "Tobruk", filme inspirado en la batalla del mismo nombre de la Segunda Guerra Mundial, aseguró hoy que ni él ni su película son pacifistas "porque hay que luchar por la libertad".

"Parte de mi familia es judía y varios miembros de ella murieron en los campos de concentración, y por eso creo que hay que luchar; algunos de nosotros no estaríamos aquí si no se hubiera peleado contra los nazis, por eso no soy pacifista", aseguró en una conferencia de prensa tras la proyección de su película.

El director añadió que la guerra "es lo peor que puede pasar en el mundo, pero también hay valores como la libertad y la democracia que son muy importantes y por los que es preciso luchar; yo he vivido 29 años bajo el régimen comunista y sé lo que es eso".

Marhoul lamentó que algunos jóvenes -los que nacieron o crecieron después de la "Revolución de terciopelo" de su país- crean que no es preciso defender la libertad o la democracia.

"Tobruk" cuenta la historia de unos soldados checos integrados en las filas británicas durante la famosa batalla que tuvo lugar en el norte de África en 1941.

Su director explicó el peculiar sistema de selección de actores que hizo antes del rodaje, ya que aseguró que en ningún caso quería "caras conocidas" ni estrellas de cine.

Durante un año y medio recorrió todos los teatros de la República Checa y Eslovaquia hasta seleccionar a doce actores, a los cuales llevó a un campamento de entrenamiento militar con el mismo instructor que tienen las tropas de elite checas que van a Afganistán.

"No quería torturarles, sino hacer una película verosímil, que tuvieran empatía con los personajes, quería que entendieran que tenían que sobrevivir y que, sin superar la prueba de esos diez días, no trabajarían en mi película".

"Me dijeron que estaba loco, pero sólo uno de ellos, que fue sustituido, renunció", explicó el director, que en este caso optó por trabajar con sus actores con el método Stanislavski.

Marhoul explicó que después pasaron otros díez días en mitad del desierto tunecino, en tiendas de campaña militares y, entonces comenzó el rodaje.

Fueron tres meses viviendo en tiendas en medio del desierto, sin internet y sin móviles, alejados de la civilización, rodeados por decenas de miles de metros cuadrados deshabitados.

"Tras dos semanas en el desierto ya no nos hacía falta el equipo de maquillaje, de lo sucios que estábamos", bromeó el director de esta película que en su país se ha convertido en un acontecimiento nacional y ha sido nominada para nueve candidaturas de la academia de cine de la República Checa.

"Esos tres meses en el desierto han sido los mejores de mi vida; allí puedes sentir muchas cosas; no creo en Dios pero allí sentí su presencia", aseguró Marhoul, quien para la música ha contado con el compositor de la banda sonora de "El cielo protector", Richard Horowitz, quien hoy dijo que al recibir el guión le gustó "por ser una película europea seria, sin ninguna tontería".

Una película que no es de guerra, según explicó el realizador, que precisó que "la guerra es el marco en el transcurre la acción", pero que en realidad cuenta la historia "de un grupo de personas que han de sobrevivir en situaciones extremas".

"Lo que he retratado es cómo esas personas luchan entre sí y por el respeto a sí mismos; el protagonista tiene que luchar contra sí mismo, que es su peor enemigo", explicó Marhoul, también guionista y productor de "Tobruk".