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El director del Ballet Nacional de España dice que la celebración del 30 aniversario es "un regalo"

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El director del Ballet Nacional de España (BNE), José Antonio Ruiz, ha afirmado que el hecho de que el trigésimo aniversario de esta compañía coincida con su regencia es "un gran regalo y una oportunidad histórica" que le trae buenos recuerdos y tristes también, "porque hay gente importante dentro del mundo del arte que ya no está".

Así lo ha declarado a Efe, con motivo de su presencia en Badajoz, ciudad que acoge hasta hoy el Festival de Fados y Flamenco Badasom y en el que el BNE ha presentado un espectáculo conformado por dos obras flamencas, "Caprichos" y "Cambaleche", y una tercera, "Mosaico Andaluz", basada en la escuela bolera o goyesca del siglo XVIII.

Ruiz dirige el BNE desde 2004, se trata de su segunda etapa al frente de la compañía que este año celebra su fundación en 1978 por el Ministerio de Cultura bajo la dirección de Antonio Gades, con quien José Antonio fue el primer bailarín.

Ha confesado que esta conmemoración le trae "buenos y tristes recuerdos", ante lo que no ha podido evitar emocionarse al rememorar personas importantes para él y hoy ausentes como el propio Gades o su mujer y primera bailarina del BCN en aquellos tiempos, Luisa Aranda.

En este sentido, ha calificado a Aranda como su "compañera de toda la vida" al tiempo que, en su opinión, Gades ha marcado el mundo del arte en general y su propia vida en particular y, a pesar de tener estilos de baile diferentes, "ha habido siempre una admiración recíproca".

En relación al aniversario, además, ha anunciado que el espectáculo final tendrá lugar en septiembre en el Teatro de la Zarzuela Madrid con un repertorio en el que destacan las obras "Bodas de Sangre" de Federico García Lorca y "Ritmos" de Alberto Lorca, y en el que también actuarán "grandes artistas invitados que han estado en la compañía".

Jose Antonio Ruiz, que empezó a bailar antes de los ocho años en Buenos Aires, adonde emigraron sus padres, se confiesa un "caso excepcional" ya que no proviene de familia de artistas, por lo que ha considerado que su relación con la danza "es vocacional porque no sabía ni lo que ni significaba ser bailarín".

A lo largo de su trayectoria profesional, en la que se ha formado con grandes bailarines de la escena española, ha compaginado su vocación de bailarín y una extensa labor de dirección con la creación coreográfica, por lo que ha recibido numerosas distinciones entre las que destacan el Premio Nacional de la Danza en 1997 y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2005.

El Ballet aborda a lo largo de 2009, entre otros proyectos, la puesta en escena de diversas retrospectivas ya que, para Ruiz, cuando las raíces del baile español son recuperadas, "es como si de repente supieras porqué existes, ves tu procedencia, tu aprendizaje y el camino recorrido y te da energía para hacer cosas nuevas".

Por el contrario, ha considerado que las nuevas formas de baile, que ha denominado "incursiones", son "pan para hoy y hambre para mañana porque puede ser más o menos estético, bonito o agradable, pero históricamente se queda borrado por el tiempo porque no aportan esa profundidad que debe tener toda evolución".

"Eso es lo que pasa con la danza, hay mucha confusión, hoy hay una invasión, más medios y todo es mucho más asequible y la gente mete todo en un cajón de sastre", ha añadido.