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El director español Rodrigo Cortés dice que su obsesión es la libertad creativa

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El director español Rodrigo Cortés vive, según sus propias palabras, un momento "imposible" gracias al éxito instantáneo en que se ha convertido su película "Buried", un filme que le ha abierto de par en par las puertas de Hollywood.

El sensación que ha generado "Buried" desde que se estrenó en Sundance se ha amplificado en el XXXV Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) al que Cortés acudió con la estrella de su filme, el actor canadiense, aunque afincado en California, Ryan Reynolds.

"Para mí la obsesión principal es la libertad creativa, poder trabajar con absoluta autonomía creativa y saber que las decisiones que consideras las mejores no tienen que ser ni consensuadas ni debatidas ni votadas", declaró Cortés durante una entrevista con Efe, en la que habló sobre su filme y su filosofía cinematográfica.

Tras el éxito en el mundo del cine de "Buried", que todavía no ha sido estrenada de cara al público, Cortés, natural de la localidad gallega de Pazos Hermos (Orense), reconoce que tiene muchas propuestas para rodar nuevos proyectos.

"La condición 'sine qua non' es la libertad creativa. En ese sentido no importa dónde sino cómo y qué. No me importa rodar en Canadá, en Francia, en Turquía o en Hollywood con tal de tener un control absoluto de las herramientas con las que estás trabajando".

"Rodaré en cualquier sitio en que me quieran y donde estén dispuestos, además, a darme esa libertad", añadió.

Cortés sólo se mostró parco en palabras cuando se le preguntó sobre su próximo proyecto.

"No me gusta hablar demasiado de las cosas que no existen porque no existen y uno necesita todas las energías del mundo para hacerlas posibles. Pero puedo adelantar, sin decir mucho más, que explora cómo el cerebro humano no es una herramienta fiable para percibir la realidad porque el cerebro básicamente nos miente".

Sobre "Buried", el propio Cortés reconoce que el rodaje fue una tortura para su actor, Ryan Reynolds, de quien continuamente alaba su profesionalidad y dedicación.

"Fue verdaderamente agónico, una pesadilla porque se rodó sólo en 17 días. Eso significa que en vez de hacer 8-10 planos diarios hacíamos 30-35. Un día hicimos 52. Aquello era una fábrica de hacer galletas y además con una implicación emocional muy profunda".

"Físicamente fue muy duro para él, volvió a Los Ángeles con la espalda literalmente sangrando, con los dedos achicharrados por el calor del encendedor, con la piel destruida por la erosión contra la ruda madera" añadió.

Pero la "tortura", aseguró, no fue suficiente para amedrentar al actor canadiense.

"De hecho, el primer día, al acabar la primera jornada rodaje me dijo: 'No estaba preparado para esto, no tenía ni idea que iba a ser tan exigente físicamente y tan duro. Pero puedes dirigir de mí, todo, desde las uñas de los pies al último pelo de mi cabeza'" dijo Cortés.

Buried" relata la angustia de un estadounidense secuestrado en Irak y enterrado vivo por sus captores.

La acción tiene lugar íntegramente en el ataúd en el que fue confinado el rehén, cuyo único contacto con el exterior se produce a través de su teléfono móvil.

El realizador asegura que desde el primer momento se sintió atrapado por el guión y la idea de que durante 90 minutos toda la acción discurriese en un ataúd enterrado en mitad del desierto.

"Yo pregunté de que va: 'Es un tío en una caja durante hora y media'. Así que inmediatamente contesté 'estoy interesado, mandármelo de inmediato porque suena suficientemente insensato como para atraer mi intención desde el primer instante'".

"Aunque desde el primer momento era evidente que era una película imposible de rodar, fue precisamente eso lo que hizo que no se me quitase de la cabeza y comprendiese que tenía que ser rodada bajo cualquier circunstancia" explicó.

Cortés también dejó claro quien fue su referente a la hora de abordar el proyecto.

"Obviamente, al genio al que más velas quemamos fue Hitchcock, desde el primer momento, que fue quien desarrolló estos desafíos narrativos y imposibles en sus años dorados. Como cuando hizo 'Náufragos' o 'La soga'".

"Pero el desafío era tan extremo que ni siquiera era meter 'Náufragos' dentro de la caja, sino meter 'Con la muerte en los talones' dentro de la caja", dijo.