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El director de HSBC Suiza dice que la lista robada y entregada a Francia es inexacta

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El director general de HSBC Suiza, Alexandre Zeller, asegura que la lista con miles de nombres de clientes del banco robada por un ex empleado y entregada al fisco de Francia contiene "inexactitudes" e "incoherencias".

"La persona que empleamos lealmente durante ocho años tomó varias piezas de varios puzzles e intentó colocarlas juntas. Sin embargo, estos datos son difícilmente utilizables, tanto desde el plano técnico como jurídico", señaló Zeller en una entrevista con el diario helvético SonntagsZeitung.

El director general de HSBC confesó que no sabía exactamente cómo su ex empleado había obtenido las informaciones, y aseguró que es posible que se extrajeran durante el proceso de cambio de sistema informático entre finales de 2006 y principios de 2007.

Lo que sí afirma con rotundidad Zeller es que "el señor Falciani (el ex empleado que sustrajo las cuentas) no tiene nada de Robin de los Bosques".

En relación al resto de clientes, el banquero confirma que hay inquietud y que han recibido más de un centenar de llamadas consultando sobre la situación, aunque señaló que no hay extrema preocupación al respecto.

Zeller, asimismo, deja claro que el asunto ha traspasado las fronteras de lo económico y se ha convertido en un asunto "político".

El pasado miércoles el ministro suizo de Finanzas, Hans-Rudolf Merz, anunció que quiere suspender el proceso de aprobación de la nueva convención de doble imposición firmada hace dos meses con Francia.

La nueva convención acordada con Francia -al igual que Suiza ha hecho con otros países tras presiones internacionales- prevé el intercambio de informaciones con fines fiscales, de acuerdo a los estándares de la OCDE.

En el listado figuran unos 3.000 franceses, pero también nacionales de otros muchos países, especialmente de Colombia e Italia, según fuentes judiciales francesas.

El protagonista de esta historia es un ex informático de la banca HSBC, de 38 años, que robó los datos y huyó después a la Costa Azul francesa, desde donde alega que le guió el noble fin de luchar contra el crimen organizado.