Publicado: 27.11.2013 12:18 |Actualizado: 27.11.2013 12:18

El director de la Policía asume que las cuchillas cortan: "Son medidas difíciles"

"Si no hay fronteras seguras donde exista un control efectivo de quién entra y quién sale se genera una enorme vulnerabilidad para la seguridad española", ha afirmado Ignacio Cosidó.

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El director general de la Policía, Ignacio Cosidó, no ha tenido problemas en asumir este miércoles que las concertinas ─las mallas con cuchillas instaladas en la valla de Melilla─ son peligrosas para los inmigrantes cuando tratan de entrar en España, sin embargo, como viene haciendo el Gobierno en los últimos días, se ha remitido a que es su "obligación adoptar todas las medidas que considere necesarias" para que no haya entradas por la frontera con Marruecos, "incluso aunque en ocasiones sean difíciles". Por su parte, el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, ha asegurado que las quitará si alguien le dice un método disuasorio "más eficaz" y menos dañino.

"Si se nos convence y demuestra que hay medios disuasorios y pasivos que tengan la misma eficacia para obtener el fin que se persigue, que es que nadie entre en nuestro país de manera ilegal, estamos dispuestos a rectificar", ha dicho a los periodistas en los pasillos del Congreso horas después de que el presidente, Mariano Rajoy, contestara con una sonrisa y un mutis por el foro a las preguntas de los medio.

España, ha subrayado, tiene la obligación de controlar la entrada ilegal de personas, "como país y como Estado con frontera exterior de la Unión Europea". Ha dicho también no entender por qué se cuestiona la colocación de este mecanismo en la frontera de Melilla y no en la valla de Ceuta, donde las cuchillas están instaladas tanto en superficie como en altura. "Es la misma concertina", ha insistido el ministro, al tiempo que ha aprovechado para recordar que "las cuchillas que ya existen a nivel de suelo en la valla de Melilla las pusieron los socialistas" y, ahora, lo que se está planteando es colocar en altura esas mismas cuchillas en los tres kilómetros de la valla.

Es evidente, ha recalcado Fernández Díaz, que el control de la inmigración ilegal tiene que hacerse con "pleno respeto a los derechos humanos, faltaría más", ha exclamado, tras señalar que hasta donde él sabe "no hay ningún derecho a entrar ilegalmente en un país". Antes, Cosidó hizo un alegato a la necesidad de potenciar la seguridad en las fronteras hispano-marroquíes precisamente durante un seminario de Policía con agentes españoles y del reino alauita.

"La seguridad de los españoles depende en muy buena medida de la seguridad de las fronteras y si no hay fronteras seguras donde exista un control efectivo de quién entra y quién sale se genera una enorme vulnerabilidad para la seguridad española", ha proclamado después de asegurar que el número de entradas por Melilla "se ha triplicado este año".