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La directora Irene Cardona sigue en Dubai el éxito de su debut "Un novio para Yasmina"

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La cineasta extremeña Irene Cardona apostó en su opera prima, "Un novio para Yasmina", por ahondar en la integración de los inmigrantes en un pueblo de su Extremadura natal y, tras ganar tres premios en Málaga, convencer al público en Montpellier y convertirse en serie de televisión, ha llevado su filme a Dubai.

En el Festival de Cine de Dubai (DIFF), la directora explica a EFE que "el objetivo de la película es que de todos los personajes que se muestran en ella, ninguno sea representativo de nada. Que el espectador aprenda a mirar a cada uno como individuo. Que no se caiga en juzgar a una persona antes por su nacionalidad que por su carácter".

Así, "Un novio para Yasmina" -rodada en las localidades extremeñas de Puebla de la Calzada, Montijo y Badajoz- es la historia de una mujer marroquí "ambiciosa, con los objetivos claros" pero también muy tierna -interpretada por Sanaa Alaoui- que busca marido en España para conseguir los papeles que le darán la oportunidad de seguir con sus estudios.

Pero alrededor de ella, un sinfín de personajes frescos y naturales, con sus virtudes y sus defectos, enriquecen el microcosmos de la película, el que le da el sabor más cotidiano y más cómico y el que le garantiza la complicidad del espectador.

De hecho, son ese elenco de secundarios encantadores y no Yasmina los que darán forma a la serie de televisión que se preparará durante 2009 para empezar a rodarse en 2010 y emitirse en Canal Extremadura Televisión.

La serie se centrará más en la asociación de ayuda al emigrante en la que trabaja Yasmina, en sus voluntarios, en emigrantes de otras nacionalidades y, sobre todo, en Lola -personaje interpretado por Maria Luisa Borruel-, que está inspirada en la madre de Cardona y que brega con la ayuda al prójimo sin desestabilizar su propia vida.

"Un novio para Yasmina", la película, es una coproducción hispanomarroquí que se estrenó el pasado verano en España y, tras 15 semanas en cartel, ahora se empieza a enfrentar al público del otro lado, el que emigra y llega a España.

"Las reacciones de los marroquíes que la han visto en España eran buenas. Quizá discutían si la falda debía ser algo más larga, pero se reían y se sentían identificados. En Dubai parece que ya con seleccionarla -para la muestra Arabian Nights- es algo y, de todas maneras, tener el visto bueno del productor marroquí ya nos dejó mucho más tranquilos", reconoce la directora.

Cardona, formada al igual que Benito Zambrano en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños (Cuba) y también estudiante de interpretación con el argentino Juan Carlos Coraza, optó por la comedia a pesar de abordar un tema tan complicado.

"La inmigración tiene una connotación tan negativa en la sociedad y en los medios, que los propios emigrantes a veces tienen cierto rechazo hacia ella. No quieren vivir en barrios de emigrantes porque creen que no es bueno", explica.

"La película responde a la filosofía de 'think global, act local', es decir, piensa en la situación en su totalidad, pero actúa en lo que tienes cerca", y por eso se posiciona a favor de una práctica ilegal como es el matrimonio de conveniencia.

"Hay un problema de fondo con respecto a la legislación de inmigración y la gente busca la trampa por eso. Por las paradojas de una ley que te pide trabajar con papeles pero no te da papeles si no tienes trabajo", explica.

Pero reconoce que la película no tiene una vocación política. "Simplemente he decidido encontrar las ambigüedades de las relaciones y de la situación. Cómo nos posicionamos hacia el otro. No he puesto tanto el acento en los trámites o el dinero sino en lo personal", asegura.

"Y también he querido que la gente deje de mirar al inmigrante como una pobre víctima, sino que considere el poderío que muchos tienen, el valor que implica dejarlo todo e irse a un país nuevo", concluye.