Público
Público

Los dirigentes europeos piden un acuerdo por el cambio climático

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea pidieron el jueves que se llegue a un acuerdo entre los Veintisiete sobre la financiación de un acuerdo que luche contra el cambio climático, aunque se enfrentaban a una fisura entre los países del este y del oeste de Europa.

Las divergencias sobre la financiación con la que ayudar a los países en vías de desarrollo a luchar contra el cambio climático son una de las principales cuestiones del Consejo Europeo que se celebra en Bruselas hasta el viernes, en el que también se intentarán eliminar los obstáculos para el Tratado de Lisboa, en el que se incluye la figura de un presidente para la UE.

Si no consiguieran llegar a un acuerdo, su imagen exterior quedaría minada y socavaría los intentos de la Unión de reforzar su influencia mundial para equipararse a potencias emergentes como China tras la crisis económica.

"Es el momento de formular el mandato sobre el clima de la UE", declaró el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, cuyo país ocupa la presidencia semestral rotatoria hasta final de año.

En una rueda de prensa anterior al inicio de la cumbre, Reinfeldt pidió a los estados miembros que muestren liderazgo en el cambio climático antes de la cumbre que tendrá lugar en diciembre en Copenhague para acordar un tratado que suceda a Kioto, que expira en 2012.

"Espero que los líderes europeos mostrarán ahora compromiso. Lo han mostrado en el pasado", manifestó por su parte el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso.

Pero las diferencias sobre la financiación son profundas y parece emerger un enfrentamiento entre nueve de los estados más pobres, en el este de Europa, y el resto de la UE. Los nueve se oponen a un acuerdo en este asunto hasta que la Unión llegue a un pacto sobre cómo se repartirá la carga entre los estados miembros, es decir, qué cantidad aportará cada uno de ellos.

Hungría, por ejemplo, dejó claro que no está satisfecha con la propuesta sueca.

"La propuesta para compartir la carga no es aceptable en su forma actual", dijo el primer ministro húngaro, Gordon Bajnai.

PREOCUPACIÓN DE MERKEL

Algunos estados miembros esperan que la canciller alemana, Angela Merkel, ayude a que progrese este asunto porque Berlín se ha resistido a los llamamientos para que se estableciese una cantidad precisa, diciendo que la UE debería esperar a que otros hicieran lo mismo.

"Quiero que Copenhague sea un éxito. La UE tiene que dejar claro sus ideas. Pero es crucial que Estados Unidos y China también dejen claro que están dispuestos a contribuir", manifestó tras llegar a Bruselas.

Merkel se mostró esperanzada con que se llegue a un acuerdo sobre otro importante asunto en este Consejo Europeo: resolver la disputa con el presidente checo, Václav Klaus, que ha supuesto retrasar la ratificación del Tratado de Lisboa.

Todos los estados miembros, excepto la República Checa, han ratificado este texto que pretende agilizar la toma de decisiones en la UE, crear la figura de un presidente y dar más poderes al representante de política exterior.

Klaus ha dicho que firmará el tratado solo si consigue una cláusula de exención de la Carta de Derechos Humanos que incluye Lisboa, para así protegerse de posibles reclamaciones de los alemanes expulsados de la zona de los Sudetes en la Segunda Guerra Mundial.

Los dirigentes europeos esperan llegar a un acuerdo sobre una declaración política que sea aceptable para Klaus, en la que probablemente le prometan añadir su país a aquellos que ya tienen esta cláusula de exención: Polonia y Reino Unido.

"Aquí estamos progresando con lentitud. Pero a pesar de ello, soy optimista", afirmó Merkel.

El retraso sobre este asunto ha paralizado la decisión sobre quién podría ocupar el cargo de primer presidente de la UE. Reinfeldt dijo que no se hablaría de nombres, aunque sí se podría tratar sobre cómo ven los dirigentes europeos el nuevo cargo.

Si optan por un líder con reconocimiento mundial, podría favorecer al ex primer ministro británico, Tony Blair. Si se opta por un presidente más burocrático que trabajara con consensos, podría quedar fuera. Otro nombre mencionado por medios españoles es el del ex presidente Felipe González.