Publicado: 11.12.2014 12:09 |Actualizado: 11.12.2014 12:09

Discreta acogida de la banca a la subasta de liquidez del BCE para estimular la economía

Entre las dos tandas de septiembre y diciembre se ha adjudicado 212.440 millones, poco más de la mitad de los 400.000 millones previstos

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Las inyecciones de liquidez para la banca puestas en marcha por el Banco Central Europeo (BCE) para animar la economía de la Eurozona (el denominado programa TLTRO) han tenido una discreta acogida por parte de las entidades, lo que, según los analistas, añade presión a la autoridad monetaria para que se ponga en marcha la máquina de imprimir dinero el año que viene para comprar deuda soberana.

En la segunda ronda de financiación, celebrada este jueves, los bancos europeos han tomado prestados casi 130.000 millones de euros en créditos a cuatro años, a un tipo de interés del 0,15%. Concretamente, han sido un total de 129.840 millones repartidos entre 306 entidades.. El pasado mes de septiembre, los bancos de la zona euro recibieron un total de 82.600 millones de euros.

Unas 306 entidades han captado 129.840 millones en la subasta de este mesAsí, el total solicitado se ha situado en los 212.440 millones de euros, muy por debajo de los 400.000 millones de euros previstos como límite máximo por el BCE para combatir el estancamiento de la eurozona y el peligro de la deflación.

Las entidades y grupos registrados han podido obtener fondos en una cantidad equivalente como máximo a un 7% de una cartera de préstamos al sector privado no financiero de la zona euro, excluyendo las hipotecas, en las operaciones de septiembre y diciembre. Posteriormente podrán obtener importes adicionales en nuevas TLTRO, que se celebrarán en marzo, junio, septiembre y diciembre de 2015, y en marzo y junio de 2016, cuya cantidad dependerá de que la evolución de los préstamos admisibles de las entidades de crédito supere un valor de referencia especificado para cada entidad

La banca española ha pedido en torno a 40.000 millones de euros en las dos subastas de liquidez a largo plazo, más de los 30.000 millones que el ministro de Economía, Luis de Guindos, había estimado, según datos recopilados por Europa Press facilitados por fuentes financieras. La cantidad solicitada por los tres mayores bancos, Banco Sabadell, Banco Popular, Bankia y Bankinter supone el 18,5% del total adjudicado por el BCE a las entidades de la zona euro en las dos citas.

En concreto, las peticiones realizadas por las mayores entidades españolas (Banco Santander, BBVA, Caixabank, Banco Sabadell, Banco Popular, Bankia y Bankinter) han ascendido a 35.752 millones. Mientras, Kutxabank (1.121 millones), BMN (742,7 millones), Ibercaja (917,3 millones) y Liberbank (760 millones) han captado en su conjunto 3.541 millones.

Banco Santander ha pedido en total 8.200 millones (4.600 millones este jueves y 3.600 millones solicitados en septiembre); BBVA ha pedido 2.600 millones en cada una de las dos citas; Caixabank ha solicitado 6.868 millones en total, el máximo, tras pedir este jueves 3.868 millones; las solicitudes de Banco Popular en las dos subastas han ascendido al máximo disponible de 5.694 millones, tras pedir las mismas cantidades (2.847 millones) en septiembre y diciembre.

Tanto Banco Sabadell como Bankinter habían dejado para la segunda subasta la posibilidad de solicitar liquidez al BCE en las TLTRO. La entidad catalana ha pedido la cantidad máxima de 5.500 millones que le correspondía, en tanto que Bankinter ha acudido a esta segunda cita para captar el máximo de 1.515 millones que podía solicitar al organismo liderado por Mario Draghi. Por su parte, Bankia ya había captado 2.725 millones en septiembre, esto es el importe máximo que le correspondía, si bien ha podido solicitar 50 millones de euros adicionales este jueves.

Las crecientes preocupaciones respecto a que el desplome de los precios del crudo pueda hundir a la zona euro en una espiral de deflación presionarán al Banco Central Europeo a comprar deuda soberana a inicios del año próximo, de acuerdo a un sondeo de Reuters entre analistas. Los economistas fueron casi unánimes: 25 de 27 expertos dijeron que el BCE comenzaría su programa de compras de bonos dentro de unos pocos meses, alrededor de media década después desde que el Banco de Inglaterra y la Reserva Federal de Estados Unidos se embarcaron en sus programas de alivio cuantitativo. Marzo parece la fecha más probable para el anuncio. Pero la mayoría de los consultados no respondió cuando fueron preguntados sobre cuáles bonos gubernamentales en específico serían más efectivos para el programa de compras en términos de política monetaria, y quienes se refirieron al tema tenían posturas contrastantes.

"El presidente del BCE, Mario Draghi, a duras penas podría haber enviado señales más claras en la rueda de prensa de diciembre respecto a que el banco central lanzará un programa de alivio cuantitativo", dijo Jennifer McKeon, economista senior de Europa en Capital Economics.

La inflación alcanzó apenas un 0,3 por ciento en la unión monetaria de 18 naciones el mes pasado y la próxima lectura, correspondiente a diciembre, posiblemente indicará una nueva ralentización, quizás al nivel cero. En momentos en que los precios del petróleo afrontan un agudo declive, existe un grave riesgo de que el bloque caiga en deflación, aunque sólo seis economistas en el sondeo ofrecieron cifras de inflación negativas en sus proyecciones. De todas formas, 22 de los 24 economistas dijeron que el derrumbe de los precios del crudo que llevará a un nuevo retroceso de la inflación (y que no implicaría el posible impulso a los precios generado por un mayor gasto de los consumidores) es el evento más significativo para la política monetaria.

Se espera que la inflación se desacelere aún más a inicios del año próximo desde mínimos de cinco años vistos en noviembre, antes de empezar a repuntar para dejar a la zona euro apenas fuera de la llamada "zona de peligro" debajo del 1 por ciento establecida por el BCE. El banco central tiene como objetivo oficial una inflación cercana al 2 por ciento.

Como parte de su batalla por apuntalar la inflación y alentar el crecimiento, el BCE ya ha recortado sus tasas de interés, inundó los mercados con efectivo barato y se ha comprometido a incrementar su hoja de balance en cerca de 1 billón de euros (1,24 billones de euros).