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Diseñan una nueva estrategia anti VIH

El trabajo sienta las bases para una hipotética vacuna

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¿Qué es mejor, un ejército compuesto por pocos supersoldados o uno basado en decenas de mandos intermedios? Frente a lo que se creía hasta ahora parece que, contra el VIH, la cantidad podría contar más que la calidad. Conseguir combinar la limitada acción individual de varios anticuerpos es, según un trabajo publicado hoy en Nature, una estrategia más válida que el diseño artificial de un superanticuerpo capaz de acabar con el virus del sida.

Más de 25 años después de la identificación del VIH como causante del sida, muchos expertos coinciden en que quedan años para lograr una vacuna. Los más pesimistas, sin atreverse a desechar esta posibilidad, sí consideran que la investigación en este campo está aún en pañales o, lo que es lo mismo, que no sólo no existe ninguna inmunización en camino, sino que tampoco se conoce la estrategia que se ha de usar en dicho desarrollo.

El trabajo que firma un equipo liderado por el investigador del Laboratorio de Inmunología Molecular de la Universidad de Rockefeller (en EEUU) Michel Nussenzweig sienta las bases para una hipotética vacuna.

Las distintas cepas del VIH mutan rápidamente, pero existe un elemento común a casi todos los tipos de VIH, una proteína situada en su envoltura que éste necesita para infectar la célula.

Investigaciones previas a la hoy publicada habían demostrado que cuatro anticuerpos conseguían evitarla infección por el VIH. ¿El problema? Lo lograban en cultivos en cultivos en laboratorio y nunca se consiguió demostrar su poder en seres humanos. En intentar imitar esta estrategia se han basado varios intentos fallidos de vacuna.

La suma de muchos

El equipo de la Universidad de Rockefeller decidió estudiar las defensas de seis seropositivos muy especiales: aquellos pertenecientes al escaso 10%-20% en los que la infección progresa tan lentamente a la enfermedad que no requieren de antirretrovirales para tratarla.

Los científicos aislaron 433 anticuerpos de la sangre de los participantes en su estudio, aquellos que atacaban específicamente la armadura proteica del VIH.

Después, los clonaron y los produjeron en masa, señalando a qué parte de la envoltura del virus atacaba cada uno y cuán efectivo era cada anticuerpo en la neutralización. Los científicos identificaron una nueva estructura dentro del núcleo de la envoltura del virus que atacaban todos los anticuerpos. Pero además, demostraron que estos tenían una capacidad muy limitada por separado, pero que se hacía muy grande en combinación. El futuro diseño de una vacuna, razonan los autores, deberá intentar imitar esta estrategia en lugar de la previa.