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Doctor mentiras

Un faslo médico realizó, desde Galicia a Castellón, cientos de operaciones dejando graves secuelas físicas a sus pacientes

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Biopsias, intervenciones y hasta supuestas terapias con células madre en una clínica de estética de Vinaròs (Castellón). La Guardia Civil puso fin el 3 de julio a la peligrosa farsa que presuntamente habían orquestado en el municipio castellonense José Luis López Pérez, alias Coté, y su cómplice, Federic Gisbert. Ambos habían atendido en el último año a un número todavía indeterminado de pacientes, pese a carecer de titulación médica alguna. Sin embargo, ni Coté ni su socio ejercían a escondidas. No tenían el más mínimo pudor a la hora de anunciarse en emisoras de radio locales como profesionales de la medicina capaces de realizar tratamientos pioneros en España.

Tampoco era la primera vez que Coté y Gisbert trabajaban juntos. Hasta el verano pasado, regentaban otra clínica en Ferrol (A Coruña), motivo por el que Coté está encausado en Galicia, comunidad en la que ejerció como facultativo durante más de 12 años. 'Aseguraba que era traumatólogo, neurocirujano, neurólogo infantil y que había estudiado en los centros internacionales más reputados, entre ellos en la Clínica Mayo de EEUU. Las paredes de su consulta de Ferrol estaban llenas de diplomas. Nunca sospechamos que pudiese ser un farsante', rememora Esther Fontán, presidenta de la Asociación de Víctimas de Coté. Aglutina a 160 afectados, aunque, según las estimaciones del colectivo, los damnificados del falso médico pueden ser cerca de 2.000. 'Siempre tenía la consulta llena, de lunes a domingo. Podía atender a más de 150 personas al día', explica Fontán.

La ambición de Coté no conocía límites y a la clínica abierta en un piso del centro de Ferrol, pronto se le unió otra en el municipio lucense de Viveiro. Los abultados ingresos del falso facultativo no tardaron, sin embargo, en llamar la atención de Hacienda.

En 2007, la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de la Policía abrió una investigación tras recibir una denuncia del Banco de España alertando de un supuesto fraude: al parecer, José Luis López realizaba continuos ingresos en cuentas a nombre de su mujer y de su madre. Para no llamar la atención, fraccionaba importantes sumas de dinero de modo que cada operación no superase los 3.000 euros. Coté, en libertada con cargos ahora en Castellón, llegó entonces a realizar hasta diez ingresos en el mismo banco y en el mismo día para escapar al control del Banco de España. El año pasado finalmente lo pillaron. 'Aunque no por las negligencias médicas, sino por estafa', lamenta Fontán.

Teresa no quiere ni oír hablar de Coté. Viajaba cada mes desde Cádiz hasta A Coruña para curarse un tumor cerebral. Permanecía 15 días en Ferrol. Se sometió a biopsias y se dejó extraer líquido medular. 'Tenía una fe ciega en alguien que ha destrozado mi vida y la de mi familia', solloza al otro lado del teléfono.

Esther es otra víctima del falso médico. Coté la obligó a operarse hasta en seis ocasiones con la falsa promesa de que le regeneraría la médula. Con el fin de evitar los continuos desplazamientos desde Segovia, donde reside la mujer, terminó por comprarse un piso cerca de la clínica donde acudía a diario. 'No sólo arriesgué mi vida, sino la de mi hijo, al que también llevé a la consulta. Coté no tiene escrúpulos', asevera. La presidenta de la Asociación, Esther Fontán, califica al falso médico de persona 'manipuladora, arrogante, ególatra y muy inteligente'. Sólo así se explica que por su consulta pasaran incluso deportistas de élite.

Fontán llegó a quedar postrada en una silla de ruedas como consecuencia del tratamiento al que la sometió Coté, a cuya consulta acudió durante ocho años. Desde hace dos, sigue un estricto proceso de rehabilitación y ya comienza a experimentar una leve mejoría.

No ha tenido tanta suerte Ángeles. Desde su lugar de residencia en Lugo, acudía a diario a la consulta que el falso médico abrió en Viveiro. También a la de Ferrol. Le operó de la nariz porque dijo que padecía sinusitis, pero un día, cuando le contó a Coté que no podía seguir pagando y que tenía que dejar el tratamiento, el falso médico le diagnosticó un cáncer.

Las infiltraciones musculares que le realizó fueron tan fuertes que le han provocado una grave afección en la mano izquierda y ahora sufre terribles dolores. Como consecuencia de los fármacos que inyectaba a sus pacientes, muchos han desarrollado 'graves problemas de salud físico, pero también psicológicos por la desesperación de desconocer qué productos químicos han recibido ni cómo van a seguir actuando en su organismo', explica Fontán. 'Queremos saber qué nos inyectaba', reclama.

La diferentes órdenes de clausura dictadas por la Xunta de Galicia y la condena de la Audiencia Provincial de A Coruña no bastaron para retener a Coté en la cárcel. Hace casi un año, salió bajo fianza de 30.000 euros, una cantidad exigua habida cuenta de que la Policía le había intervenido unos meses antes 4,5 millones de euros, 13 pisos y varios coches de alta gama. 'Estábamos seguros de que volvería a montar otra clínica', afirma Esther Fontán.

Convencidos de lo peor, desde la asociación comenzaron a hacer un seguimiento del falso doctor. Pasados los meses, comprobaron que realizaba viajes semanales desde A Coruña hasta Barcelona. Una paciente de Castellón dio la voz de alarma. La Guardia Civil lo volvió a pillar ejerciendo de cirujano. Ahora sí está acusado de poner en peligro la salud pública, entre otros delitos.