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Donan a la Fundación Sánchez Albornoz 15 cartas manuscritas del historiador

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La Fundación 'Claudio Sánchez Albornoz' ha recibido hoy del ex político abulense Julio de la Vega la Orden quince cartas manuscritas que en su día le escribió el historiador abulense entre mediados de 1978 y finales de 1981, cuando aún se encontraba en el exilio.

Las misivas han sido entregadas por De la Vega la Orden al presidente de la Diputación de Ávila y vicepresidente de la Fundación, Agustín González, quien ha señalado que estos documentos "se añaden al patrimonio legado por don Claudio Sánchez Albornoz" (1893-1984).

El acto también ha contado con la presencia de Francisco Trullén, nieto del que fue presidente del Gobierno de la República en el exilio entre 1962 y 1970.

Trullén ha comentado que estas cartas pasarán a formar parte del fondo que la Fundación tiene en el Palacete de Nebreda, de Ávila.

En el mismo inmueble se encuentran "entre 1.500 y 2.000" misivas, que se suman a los fondos cartularios de correspondencia que conserva la Diputación de León, uno de los patronos de la Fundación 'Sánchez Albornoz', junto a la Diputación abulense, el Principado de Asturias, la Comunidad de Madrid y la Junta de Castilla y León.

Trullén ha destacado en rueda de prensa el hecho de que hoy en día existan investigadores realizando su tesis doctoral sobre obra del historiador abulense, para lo cual consultan los fondos de León y Ávila, así como los de la Fundación Universitaria Española.

La comunicación epistolar cedida hoy corresponde al periodo comprendido entre junio de 1978 y septiembre de 1981, tal y como ha recordado Julio de la Vega la Orden, quien ha rememorado su relación con Sánchez Albornoz teniendo en cuenta "vínculos familiares", así como políticos y periodísticos, ya que en aquel momento colaboraba con artículos en la prensa de la época.

"Siempre defendía Castilla y León, dentro de la unidad de España", ha apuntado, después de mostrarse orgulloso de haber "cumplido un deber", cediendo a la Fundación que lleva su nombre unas cartas que "son páginas de la historia".

En su opinión, estos documentos servirán para que "las futuras generaciones conozcan la labor histórica de quien fue un enamorado de Ávila", de ahí que fuera enterrado en el claustro de la Catedral abulense.