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El dramaturgo argentino Pensotti transforma una calle de Copenhague en una obra multiescénica

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El dramaturgo argentino Mariano Pensotti ha convertido la calle Blågårsgade (Copenhague) en un gran teatro en el que se representan de forma simultánea durante hora y media nueve escenas independientes de diez minutos.

"La Marea", estrenada anoche e incluida en el festival de arte urbano y performance Metrópolis, convierte al espectador en un voyeur que puede contemplar, en el orden que él mismo decida, pequeñas ficciones en la propia calle o dentro de bares, tiendas u otro tipo de establecimientos.

Las escenas, que se representan nueve veces con pausas de dos minutos entre cada una, tienen algo en común: los actores no hablan -salvo casos excepcionales-, y sus pensamientos, reflexiones e historias aparecen reproducidos en unas pantallas con subtítulos.

"Lo que me interesa es narrar historias de ficción a partir de situaciones muy cotidianas, que la gente vea situaciones familiares desde un punto de vista distinto", explica a Efe Pensotti,

La idea de "La Marea" se remonta a 2005, cuando Pensotti montó el proyecto inicialmente sólo para el Festival Internacional de Buenos Aires, pero surgió inesperadamente la idea de llevarla fuera de Argentina, y desde entonces la obra ha recorrido una docena de ciudades, como Bruselas, Riga, Montreal, Yokohama, Girona o Berlín.

Fue en Berlín donde se despertó el interés de Metrópolis, un festival de dos años de historia, pero que se ha convertido en referencia para el arte urbano en Escandinavia y que este mes traerá 21 producciones y un centenar de performances e instalaciones de artistas de 15 ciudades metropolitanas de todo el mundo.

La elección de la calle -en el barrio multicultural de Nørrebro y asociada últimamente a un conflicto entre bandas por el control del narcotráfico- obedece al deseo de encontrar un sitio "donde se viva de verdad, no una calle turística".

"La estructura y la historia se mantienen, aunque siempre hay 2 o 3 escenas que cambian mucho. Se van introduciendo modificaciones, adaptándolas a cada lugar y a cada contexto", señala Pensotti.

En cada ciudad recurre siempre a un dramaturgo local, que propone opciones y adaptaciones y le ayuda con la selección de los 16 actores -siempre locales-, así como con la traducción de los subtítulos, en este caso en danés.

Pero la esencia de las historias originales permanece, y su capacidad para cautivar al público, que anoche acudió en centenares al estreno en Copenhague y que aún tendrá dos oportunidades más para poder contemplar una propuesta de fuerte carácter intimista.

El primer beso entre dos adolescentes, una mujer que espera impaciente por una cita que nunca llega, la vigilia de otra mujer incapaz de dormir y que le da vueltas a su vida en su cabeza y un bar por el que desfilan personajes varios conforman algunos de los fragmentos que componen la obra.

El espectador puede asistir al amargo discurso de un cuarentón borracho asomado al balcón en una fiesta, la reflexión determinista sobre la sociedad en "Ejercicio y Piano" o ver el dormitorio donde transcurre la historia de una pareja en la que el hombre arrastra un duro pasado familiar en forma de exilio de la Guerra Civil Española.

Una escena de una mujer en una librería, que como otros locales han sido cedidos por los vecinos de la calle, y un motorista agonizante que se arrastra por el suelo tras sufrir un accidente completan el crisol de historias de "La Marea".

"Las historias en sí son las mismas, adaptadas al contexto local. El espectador se queda en la frontera porque son actores y calles locales, pero la historia tiene quizás algo más argentino o latinoamericano", apunta Pensotti, para quien su obra se acerca más a una "película en vivo" que al teatro en sí.