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Drástico recorte del gasto social en Gran Bretaña

El Gobierno obligará a 500.000 receptores de pensiones de incapacidad a buscar un empleo

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El Gobierno británico pretende reducir de forma inmediata el número de personas que reciben pensiones de incapacidad. Ahorrar dinero como sea es la consigna del Ministerio de Trabajo para reducir la factura del gasto social.

Enfermos de esclerosis múltiple y personas con trastornos mentales duermen un poco peor al saber que pueden ser obligados a buscar un empleo con el expeditivo método de ver reducido el subsidio de forma inmediata.

El objetivo es sacar a 500.000 personas de la lista de receptores de ayuda por incapacidad permanente o temporal en la que ahora hay 2.100.000 personas. Tendrán que pasar por un test médico y si los inspectores deciden que son aptos, perderán la pensión, que asciende a 103 euros semanales. En caso de no encontrar un empleo, cosa muy probable en la situación económica actual, pueden cobrar un subsidio de desempleo de 74 euros semanales, con lo que perderán una tercera parte de sus ingresos.

El Ministerio afirma que la reforma puede suponer un ahorro anual de 4.500 millones de euros. Según datos oficiales, el Estado se ha gastado 154.000 millones en los últimos diez años en las pensiones por incapacidad.

El test, que ya se ha llevado a cabo en un programa piloto, está centrado en el aspecto físico de la dolencia. Pregunta por ejemplo si la persona puede escribir con un bolígrafo, andar cien metros o girar un grifo con la mano. La asociación Mind, que trabaja con enfermos mentales, está preocupada porque se priman las condiciones físicas. Un regreso inmediato y fracasado al mercado laboral puede tener “efectos catastróficos” en los enfermos mentales.

Ean Williams, enfermo de esclerosis múltiple que combina una pensión con un trabajo de cuatro horas diarias en una tienda, no sabe qué hará: “No puedo hacer una jornada completa, porque hay días en que ni siquiera puedo levantarme de la cama”, dijo a The Times. “¿Quién va a dar un empleo a alguien si no sabe si esa persona aparecerá un día a trabajar o no?

El ministro de Trabajo, Iain Duncan Smith, prefiere enfocar el problema de otra manera. Dice que los subsidios han fomentado una cultura de la dependencia que “deja a la gente sin dignidad y la convierte en ciudadanos de segunda clase”. Tal y como lo ve Duncan Smith, el gasto social aumentó de forma desproporcionada en los años laboristas por lo que los receptores de ayudas no tenían ningún incentivo para buscar un empleo.