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Las dudas sobre la banca hunden otra vez las bolsas

El Ibex pierde un 5,5%. Mañana vence el préstamo a un año del BCE y hay temor a que algunas entidades no puedan devolverlo

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Un tsunami de ventas recorrió los mercados financieros de todo el planeta.El epicentro de la castástrofe estuvo localizado en Europa con la aparición de nuevas dudas sobre la viabilidad del sistema financiero. Los primeros temblores se dejaron sentir en las bolsas asiáticas. La china cerró con una caída del 2,3% después de que los indicadores adelantados de su economía apuntaron que el crecimiento será menor de lo esperado. Además, las autoridades de aquel país reconocieron que los problemas financieros de Europa implicarán un reducción de las exportaciones del país.

Las caídas se precipitaron después en Europa de la mano de los valores financieros. El banco francés Crédit Agricole abanderó la debacle al depreciarse un 7,97% y muy cerca estuvieron los gigantes españoles: el BBVA perdió un 7,24% y el Santander, un 6,79%. La mayoría de los índices europeos cerraron la sesión con descensos entre el 3% y el 4%, excepto el Ibex 35 español, que cayó el 5,45%. Fue la tercera mayor caída del año y llevó al índice hasta los 9.160 puntos.

Obama y Bernake insisten en que EEUU está recuperándose

También hubo caídas bruscas en EEUU. El miedo a volver a caer en recesión es cada vez más agudo, como mostró el dato de confianza del consumidor, mucho peor de lo esperado. Y eso a pesar de que Barack Obama y el presidente de la Reserva Federal, Ben Benarke, se esforzaron en asegurar que la recuperación continúa.

Pero las declaraciones políticas ya no convencen. Los inversores huyeron en masa de los valores financieros ante las dudas de lo que pueda ocurrir mañana en Europa cuando venza el crédito de 440.000 millones de euros que el Banco Central Europeo (BCE) concedió hace un año. 'La especulación de que los bancos de los países más afectados iban a tener serios problemas [para devolverlo] atraía rápidamente la secuencia de especulación que ya conocemos desde hace meses: subida de los seguros contra impago, alza de los diferenciales de los países europeos respecto a Alemania, etc.', explica Daniel Pingarrón, estratega de IG Markets.

La vicepresidenta económica, Elena Salgado, pidió al BCE que, para mitigar esa tensión, actualice su política de liquidez atendiendo a los problemas que están teniendo algunos bancos en el mercado interbancario. En el mismo discurso aseguró que la economía española no registrará ningún trimestre negativo este año. El objetivo es que el BCE, que ahora sólo presta dinero a tres meses, vuelva a concederlo a más largo plazo para refinanciar el préstamo que vence mañana.

La banca española defiende que tiene la misma dificultad que la europea

Christian Noyer, miembro del Consejo de Gobierno del BCE, aseguró que se hará todo lo posible para mantener la liquidez en el sistema.

'Por supuesto que no habrá problemas de liquidez', dice Pablo Gómez, director de Oddo Securites España. Según explica, el BCE ofrece dinero ilimitado a los bancos en las subastas semanales y en las extraordinarias a tres meses de hoy. 'El problema está en que si la desconfianza continúa y los bancos no trasladan ese dinero a la economía real, tenemos un problema muy grave', añade el experto.

En condiciones normales, la liquidez del sistema se distribuye a través de los préstamos que los bancos se hacen unos a otros en el mercado interbancario. Pero desde hace meses ese mercado está casi en coma. Los bancos no confían unos en los otros y prefieren utilizar para sus necesidades de financiación el dinero del BCE, sin trasladarlo al resto de la economía. Prueba de que no prestan ese dinero es que las entidades tenían depositados en el BCE más de 300.000 millones por los que cobran un 0,25% de interés. Prefieren perder dinero antes que dejárselo a otra entidad o prestarlo a los clientes.

La patronal española de la banca recordó que las dificultades de financiación no son exclusivamente españolas, sino de todas las entidades europeas por la cerrazón de los mercados de financiación.

En el caso español, la banca acusa otro problema interno. El Tesoro tiene que hacer frente a la refinanciación de una deuda de más de 21.000 millones, mucha de ella en manos de entidades nacionales. Desde varios medios anglosajones se han vertido dudas sobre si España podrá hacer frente a ese compromiso. Un informe de Goldman Sach aseguraba que al menos 12.600 millones se quedarían sin cubrir.