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¿Quién es el dueño de sus células? Un nuevo libro abre el debate

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Por Frederik Joelving

A nadie le preocupa la grancantidad de células que se desprenden a diario de nuestroorganismo. Pero imagine que alguien tomara esas células y elADN que contienen y las usara para curar una enfermedad o parahacer mucho dinero. ¿Estaría orgulloso? ¿Reclamaría ganancias?

En resumen, ¿Quién es el dueño de las células que sedesprenden de nuestro cuerpo?

Esa fue una pregunta que Henrietta Lacks nunca se pudohacer. La mujer, una afroamericana pobre nacida en 1920 quetrabajó en una plantación de tabaco, es la protagonista delnuevo libro de Rebecca Skloot llamado "The Immortal Life ofHenrietta Lacks" (Crown, febrero del 2010).

El libro, que esta semana lidera la lista de más vendidosdel diario The New York Times, expone muchos de estoscontrovertidos dilemas éticos, dijo la autora a Reuters Healthdurante un debate transmitido en vivo el 11 de febrero.

(Verhttp://live.reuters.com/Event/Live_discussion_with_Rebecca_Skloot hay una transcripción editada.)

"Gran parte de esta historia consiste en cómo comunicarciencia al público general", dijo.

Lacks, que estaba casada y tenía cinco hijos, murió en 1951por cáncer del cuello uterino. Sin su consentimiento, el médicole había extraído una muestra del tumor para finescientíficos.

Las células cancerosas enseguida demostraron ser difícilesde matar y se multiplicaron indefinidamente con sólo teneracceso a unos pocos nutrientes.

Como el tema era desconocido en ese entonces, la líneacelular inmortal le ofreció a los científicos una fuenteilimitada de material en bruto y la posibilidad de seguirexperimentando con las mismas células todo el tiempo que fueranecesario.

Durante los siguientes 50 años, las células de HenriettaLacks, llamadas HeLa por los científicos, abrieron un camino enla ciencia: por ejemplo, proporcionaron una forma económica ysencilla de probar la vacuna contra la polio y ayudaron adesarrollar las técnicas que permitieron la clonación de laoveja Dolly.

El interés en las células de Lacks enseguida se volvió algomás que una búsqueda noble de conocimiento. Por ejemplo, laempresa Microbiological Associates, que se convirtió en partede los gigantes de las compañías biotecnológicas Invitrogen yBioWhittaker, comenzó a vender células HeLa.

Según el libro de Skloot, HeLa es una de las líneascelulares más populares en el mundo. Los productos se venden apor lo menos 10.000 dólares por envase, escribió la autora.

Pero hasta la década de 1970, la familia de Lacks ignorabapor completo los triunfos científicos y comerciales del ADN desu ser querido. De hecho, algunos descendientes de Lackscarecen de cobertura médica, comentó Skloot.

Actualmente, debido a un fallo de la Corte Suprema deCalifornia en la década de 1990, las células son consideradas"residuo" biológico cuando abandonan el cuerpo.

El paciente con leucemia John Moore demandó al médico quelo trató y luego ayudó a desarrollar una línea celularcomercial a partir de su tejido tumoral.

Aunque su decisión no fue unánime, el tribunal halló queMoore había perdido el derecho de propiedad sobre sus célulasuna vez que los médicos las retiraron de su cuerpo, por lotanto no tenía derechos económicos sobre cualquier aplicacióncomercial de las células huérfanas.

Hasta ahora, eso responde a la pregunta legal. Pero, en esecaso, "lo legal, no sería ético", dijo durante el debate labioeticista Karen Maschke, del Centro Hastings, en Garrison,Nueva York.

Que la familia de Lacks nunca supiera lo que loscientíficos estaban haciendo con las células de Henriettaestuvo mal. "Las personas quieren saber. La ciencia debe serabierta y honesta", agregó.

Skloot dijo que los científicos le temen a los dolores decabeza logísticos que surgirían si empezaran a delegar elcontrol y a entregar mucha información a la población general.Los pacientes vetarían los proyectos de investigación con suscélulas por motivos éticos o les exigirían ganancias.

Por otro lado, los hijos y los nietos de Lacks se sientenabandonados por la comunidad científica, que se beneficióenormemente de las células HeLa, pero dejó a la familia sinnada.