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La 'dulce derrota' del PSC concede un respiro a Rubalcaba

A pesar de registrar su peor resultado en unas elecciones catalanas los socialistas subrayan que resisten como segunda fuerza en número de votos.  "Es un resultado digno", afirma Óscar López.

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Son las paradojas que tienen unas elecciones. A pesar de que el PSC ha registrado su peor dato en las urnas en la historia democrática, los socialistas catalanes y españoles no han podido ocultar esta noche su satisfacción y su alivio por el resultado obtenido en las elecciones de este domingo. Porque aunque ha perdido ocho escaños respecto a los comicios de 2010 y se ha desplazado a la tercera fuerza del Parlament en número de escaños -ha pasado de 28 a 20 representates-, todos ellos se han esforzado en remarcar que el Partit dels Socialistes se ha mantenido como la segunda fuerza política más votada en Catalunya.

Sobre todo, lo que más han querido destacar esta noche los socialistas es que su descenso en las urnas está lejos de la estrepitosa caída que ha registrado la derecha de CiU. Mientras los convergentes han descendido ocho puntos respecto a los comicios anteriores -han pasado del 38,4% al 30,68%-, los socialistas bajan cuatro -del 18,3% al 14,4%-. En cuanto a número de votos, el PSC pierde 51.900 sufragios -pasa de 575.233 votos a 523.333- mientras que el partido del hoy president de la Generalitat baja 90.489 -de 1.202.380 a de 1.112.341-.

Navarro, con semblante serio, ha admitido tras el recuento que el resultado obtenido no es el que deseaba su partido, pero ha insistido en que 20 diputados y segunda fuerza en votos es 'mucho mejor' que lo que señalaban las encuestas. Desde la sede de los socialistas catalanes de la calle Nicaragua de Barcelona, el líder del PSC ha querido subrayar especialmente que 'la voluntad del pueblo' no ha sido la que el president catalán, Artur Mas, había pedido, en referencia al lema electoral de CiU.

'El dato más destacado es el fracaso de Artur Mas', ha apuntado en la misma línea el número tres del PSOE, Óscar López, desde la sede federal de la calle de Ferraz de Madrid. Él ha consdierado que los resultados han supuesto un 'castigo al aventurerismo y a la imprudencia' del president de la Generalitat por su 'desafío soberanista' y por adelantar las elecciones. Pero en todo caso, ha querido dejar claro que los socialistas consideran que el resultado de su partido hermano, el PSC, 'es más que digno'.  

A primera hora de la noche y tanto desde Barcelona como desde Madrid, los socialistas, resignados, daban por buenos los resultados que ofrecían las encuestas -no les asignaban más de 18 escaños- y asumían ya un profundo hundimiento, pasando incluso a ser la cuarta fuerza del Parlament detrás de PP y ERC. Pero a medida que ha ido transcurriendo la noche el PSC y el PSOE han ido recuperando el optimismo.

Lo cierto es que se mire por donde se mire, la propuesta federalista que ha defendido con uñas y dientes durante toda la campaña el propio Navarro, y que los socialistas recuperaron de sus principios históricos de la noche a la mañana después de la histórica manifestación independentista de la Diada, ha resultado ser todo un fracaso.

Los ciudadanos han castigado al PSC tras mantenerse al margen de las posturas más radicales de quienes reclamaban ya la secesión de Catalunya, o los que han sacado a pasear la bandera de la unidad indisoluble de España. Pero manteniendo su hegemonía como segunda fuerza en votos, los resultados suponen un alivio para el equipo de Navarro sobre todo ante la batalla interna abierta en su partido entre quienes abogaban por ese proyecto federalista y los que reclamaban un giro soberanista.

Al máximo dirigente de los socialistas catalanes no le ayudó nada que apenas un mes antes de que comenzara la campaña electoral catalana uno de sus miembros históricos, el exconseller Ernest Maragall, decidiera abandonar el partido para crear otra formación de izquierdas y soberanista. También le pilló por sorpresa la convocatoria de las elecciones por parte del president Artur Mas, que imposibilitó el profundo debate que llevan reclamando desde hace meses distintas voces dentro del partido.

Lo que puede interpretarse como una 'dulce derrota' ya que no se han cumplido los vaticinios más apocalípticos de las encuestas, tiene una lectura que va más allá del ámbito catalán. El resultado de los socialistas catalanes también da algo de oxígeno a la gestión de oposición que encabeza el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, firme defensor de la postura federalista que ha permitido mantener al PSC como segunda fuerza en Catalunya. Porque el dirigente socialista no levanta cabeza en las urnas desde que perdiera las elecciones generales hace ahora un año y después de la derrota en Euskadi y Galicia en los comicios que se celebraron el 21 de octubre.

La cúpula de los socialistas ya se vio cuestionada entonces desde el propio PSOE. Numerosos dirigentes reclamaron a Rubalcaba que acelerara las reformas, y hubo incluso quien planteó la posibilidad de que hubiera 'cambios de personas' en la dirección. El líder de los socialistas fue entonces tajante: 'No he pensado dimitir', aseguró, y emplazó a quienes reclamaban su cabeza a decírselo a la cara. Críticos y no críticos abogaron entonces por dejar de lado las rencillas internas y remar juntos para conseguir un buen resultado en Catalunya.

Hoy, tras lo sucedido en las urnas, Rubalcaba ha conseguido ganar un cierto margen para poner en marcha esas reformas. El PSOE, que optó por convocar la conferencia autonómica que reúne a todos sus barones para después de los comicios. Se celebrará, finalmente, el próximo 15 de diciembre. También se retrasó la convocatoria del Comité Federal, máximo órgano entre congresos de los socialistas, que tendrá lugar en el primer mes del próximo año. Ambas citas resultarán claves para determinar si Rubalcaba sigue teniendo el respaldo de todo el partido para seguir con su labor de oposición responsable que tanto ha defendido desde que fuera nombrado secretario general en el Congreso Federal de febrero.