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El duque asegura que la Infanta era vocal de la Junta Directiva del Instituto Nóos para cubrir "asientos"

Puestos que según el estatuto de Nóos, no eran necesarios. Durante su declaración ante el Juez Castro el pasado sábado, el Duque de Palma reiteró que su mujer no hizo "absolutamente nada"

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El Duque de Palma, Iñaki Urdangarin, justificó ante el juez instructor del caso Nóos que su mujer, la Infanta Cristina, era vocal en el Instituto que presidía porque hacían falta cinco personas para formalizar la Junta Directiva y 'tuvimos, cómo decir, que cubrir esos asientos'. No obstante, señaló que su esposa no hacía 'absolutamente nada' sino que fue nombrada como persona 'de máxima confianza y transparencia' para el cargo que iba a ostentar.

Así lo puso de manifiesto durante su comparecencia del pasado sábado, su segunda declaración judicial por este caso en el que se investiga el presunto desvío de fondos públicos a esta entidad que él presidió. La transcripción se ha hecho pública este lunes tras ser notificada a las partes personadas en la causa. 'Era una persona de confianza mía en la Junta Directiva, simplemente eso, con la voluntad máxima de dar una transparencia y una normalidad a las cosas', recalcó el imputado acerca del nombramiento de la Infanta en la entidad a través de la cual presuntamente fueron deviados unos 5,8 millones de euros.

En su comparecencia de unas cuatro horas en los juzgados de Palma el pasado 23 de febrero, Urdangarin aseguró que pensaba que hacían falta cinco personas para conformar la junta directiva del instituto, y él y su exsocio Diego Torres nombraron 'a las personas de máxima confianza y máxima transparencia', según la transcripción de su declaración, de 83 páginas. En dicha junta directiva, Urdangarin fue designado presidente, Torres vicepresidente; la infanta Cristina vocal y el secretario de las infantas, Carlos García Revenga, tesorero, pero el duque de Palma aseguró que no recordaba que dicho órgano se hubiera reunido nunca.

En su primera pregunta en torno al papel de la hija del Rey Don Juan Carlos, el titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Palma, José Castro, observó que según los estatutos de Nóos, con tres miembros en la Junta -presidente, tesorero y secretario- 'bastaba', a lo que el Duque respondió que sus asesores le dijeron que 'había esto, conformamos que iban a ser cinco y yo siempre he pensado que el formalismo eran cinco, no tres'.

Al interpelarle sobre qué hacía entonces su esposa como vocal, Urdangarin se limitó a contestar: 'absolutamente nada', tras lo cual el juez le preguntó 'y si no hacía nada, ¿para qué estaba allí?'. 'Le repito Señoría, yo siempre he pensado que hacían falta cinco personas para formalizar esa Junta y nombramos a las personas de máxima confianza y máxima transparencia para ello. Nada más. Es la primera noticia que tengo que con tres ya hubiésemos conformado la Junta', espetó el encausado.

Una respuesta que llevó al juez a preguntarle si redactó él el Estatuto de la entidad, respecto a lo cual el Duque aseveró que 'yo no lo hice, personalmente'. Sin embargo, respuestas sucesivas en el mismo sentido no acabaron de convencer al magistrado, quien recalcó tajante que 'el problema no es que haya uno o dos más, es que esos dos más hagan algo que justifique su presencia. Entonces, la pregunta es: ¿qué funciones tenía Doña Cristina de Borbón en esa Junta Directiva?'

Juez: 'El problema no es que haya uno o dos más, es que esos dos más hagan algo que justifique su presencia.

El yerno del rey respondió al juez que el criterio para designar a quienes compondrían la junta directiva de la entidad fue elegir a 'personas de confianza' y lo hicieron como un mero formalismo, sin atender a 'ninguna función específica'. Según Urdangarin, su esposa no tenía 'ninguna' función en el organismo: 'era una persona de confianza mía en la junta directiva, simplemente eso, con la voluntad de dar una transparencia y una normalidad a las cosas'.

También García Revenga fue designado tesorero por su amistad de más de quince años con Urdangarin, que aseguró al juez que no recordaba que el secretario de las infantas tuviera 'ninguna participación' como tesorero.

 'Ninguna', insistió el expresidente de Nóos, afirmando que la presencia de su mujer en el Instituto respondía a una 'voluntad máxima de dar una transparencia y una normalidad a las cosas'. De nuevo, el juez intervino para precisar que para dar 'transparencia no es obligatorio que esté Doña Cristina, digo yo. Para crear un área de influencias, sí que es obligado que esté Doña Cristina, pero para que haya transparencia...'.

Consideración que llevó al Duque a terciar: 'Transparencia, comodidad, vaya, formalismo, personas que estén cerca nuestro y que saben que esa idea, pues la podemos cerrar con ellos, nada más. Esa vacante la podemos cerrar con ellos. No se me ocurrió otra lectura, Señoría, a ese tema', justificó.

Acto seguido, Castro le preguntó si 'no es más cierto' que el hecho de que figurara en la Junta tanto su esposa como el secretario personal de las Infantas, Carlos García Revenga, era 'para ganarse un plus de solvencia, de credibilidad para obtener contrataciones públicas y privadas. A mí privadas me da igual, pero las públicas no. ¿No es eso cierto señor?'. 'Nunca se pensó en ese criterio, nunca', remachó Urdangarin.

'La misión, como el deseo mío y creo que lo compartimos todos es el de terminar esta instrucción lo antes posible. Pero no la vamos a terminar de cualquier forma'. Así de contundente se mostró el juez instructor del caso Nóos, José Castro, nada más arrancar la segunda comparecencia como imputado del Duque de Palma, Iñaki Urdangarin, en el marco de la causa que investiga el presunto desvío de 5,8 millones de euros a través del Instituto Nóos.

Al inicio de la declaración, a cuya transcripción, de un total de 83 páginas, el magistrado se mostró ante el encausado 'perfectamente consciente del mal trago que está pasando, y créame que no obedece a capricho el convocarle por segunda vez', le puso de manifiesto el instructor antes de iniciar su extenso interrogatorio, que se prolongaría, a lo largo de la mañana del pasado 23 de febrero, durante más de cuatro horas.

Dicho lo anterior, Castro aseveró que 'vamos a llegar a lo que tenga que ser', para acto seguido explicar al Duque que o 'podemos llegar a la verdad con su colaboración y será todo más fácil' aunque 'no está obligado a prestarla', o 'podemos llegar sin su colaboración y será más laborioso, pero es usted el que tiene que decidir, obviamente siguiendo el consejo de su letrado, que es el consejo que está usted llamado a seguir'.

Una introducción tras la cual el encausado procedió a anunciar que iba a declarar, si bien no en referencia, por cuestionar su autenticidad, a los correos electrónicos aportados por su exsocio Diego Torres, de los que se desprendería que la Casa Real estaba al tanto de las actividades desarrolladas por Nóos. Precisamente, el Duque comenzó su deposición leyendo un comunicado en el que afirmaba que 'la Casa de Su Majestad el Rey no opinó, asesoró, autorizó o avaló las actividades que yo he desarrollado en el Instituto Nóos'.