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"Durante dos días me sentí preso de una dictadura"

27 de los 35 detenidos el 25-S presentan una denuncia conjunta por las torturas y vejaciones que supuestamente sufrieron durante las 48 horas que permanecieron privados de libertad en los calabozos de una comisaría de Madrid

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'Me golpearon en la cabeza, me lanzaron contra un furgón al grito de '¡Ahí va el primer pavo!', luego estuve dos días solo, en una celda aislada. No me lo podía creer, hasta entonces pensaba que la Policía estaba para protegernos. Me sentí preso de una dictadura'. Han pasado casi tres meses desde que José Cosín, abogado residente en Málaga, fuera detenido en los disturbios que tuvieron lugar en la movilización en las inmediaciones del Congreso el pasado 25 de septiembre, pero aún recuerda con detalle cómo vivió aquellas horas de cautiverio. Otras 34 personas fueron retenidas tras varias cargas policiales en las que los agentes actuaron con virulencia contra la gran mayoría de manifestantes tras el envite de un pequeño grupo de alborotadores.

27 de ellos han presentado este jueves una denuncia colectiva en la que se identifica a 14 agentes de la Policía Nacional y 9 inspectores de la Brigada Provincial de Información, así como a 33 de las dotaciones movilizadas aquel día. De esta forma pretenden denunciar los malos tratos que, supuestamente, recibieron desde que fueron introducidos en el furgón policial hasta que fueron puestos en libertad 48 horas después. El abogado Eric Sanz Bremond ha especificado que la denuncia se dirige contra los agentes que intervinieron en las detenciones, los que custodiaron a los detenidos y contra todos ellos que resulten responsables en el marco de la investigación que se inicie.

Respecto al momento de la detención, los denunciantes aseguran que se produjeron 'sin que hubiera razones para ello'. De hecho, señalan que algunos de los detenidos ni siquiera se encontraban en la convocatoria. La denuncia también relata cómo la Policía inició una agresión 'contundente, desproporcionada e indiscriminada, utilizando sus defensas y agrediendo incluso a personas caídas en el suelo (...) agrediendo a los detenidos, agarrándolos por el suelo en algunos casos y sometiéndoles a diversas clases de violencia'. Gabriel Jiménez, de 24 años, asegura que este fue su caso. 'Me detuvieron alrededor de las 12 de la noche, cuando ya estaba pensando en si tomar el metro o el autobús para volver a casa. Vi que unos agentes estaban cogiendo a mi amiga y fui hacia ella. Me golpearon y me abrieron la cabeza. Me dejé retener', señala. Pero este joven asegura que su calvario no acabó ahí. Ya en comisaría, relata, se vio obligado a permanecer de pie durante 6 horas y, como el resto de detenidos, sólo pudo ir al servicio tres veces al día. 

Entre los 'malos tratos' que sufrieron en comisaría, los detenidos relatan que 'se negó asistencia médica a varios heridos; agentes de paisano encapuchados les insultaban y amedrentaban; sólo les permitían salir de la celda para ir al servicio tres veces al día, por lo que en algunos casos los detenidos tuvieron que hacer sus necesidades en el suelo de los calabozos; a algunos se les negó una manta para taparse durante la noche y se mantuvo las luces encendidas por la noche y apagadas por el día'. Asimismo, han denunciado que los agentes estaban sin identificar y que realizaban constantes mofas y actos de intimidación contra los apresados.

Los letrados que les asisten, la mayoría de ellos participantes de la comisión de Legal que surgió de la acampada del 15-M, creen que estos hechos son constitutivos de los delitos de tortura y vulneración de la integridad moral y de los derechos individuales de los detenidos. Asimismo, mantienen que los arrestos fueron 'ilegales'. En este sentido, señalan que los agentes aprovecharon la confusión generada por las cargas policiales para detener a cualquier manifestante que estuviera allí. De hecho, en el atestado, la Policía les imputó a todos de manera genérica los delitos de atentado, lesiones, resistencia, desobediencia y desórdenes.