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E.ON pacta con Bruselas vender sus redes eléctricas y parte de su negocio de generación

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La compañía alemana E.ON ha propuesto vender sus redes de transporte de electricidad y parte de sus actividades de generación para dar por cerradas las investigaciones antimonopolio que la Comisión Europea (CE) tiene abiertas en su contra, informó hoy el Ejecutivo comunitario.

Bruselas expresó su satisfacción en un comunicado ante estos "remedios estructurales" que, a su juicio, cambiarían el sector eléctrico en Alemania y permitirían estimular la competencia.

La CE se comprometió, si finalmente se llevan a cabo estos compromisos, a cerrar los casos contra E.ON.

Junto a la transferencia de sus redes eléctricas a alguna compañía sin intereses en el sector, la empresa ha propuesto vender a sus competidores instalaciones con capacidad para generar 4.800 megavatios.

La Comisión explicó que analizará la propuesta de E.ON con vistas a adoptar una decisión que convertiría en obligatorios los compromisos ofertados por la empresa y al mismo tiempo daría por terminados los casos antimonopolio que Bruselas tiene abiertos contra ella.

Bruselas considera que la venta de las redes de transporte y de parte de las actividades de generación pondría fin a sus preocupaciones sobre las prácticas de E.ON.

El comunicado de la Comisión confirma la intención del gigante energético alemán de desprenderse de sus redes de transporte, tal y como hoy avanzó la canciller alemana, Angela Merkel.

El anuncio llega en pleno debate de los ministros de Energía de los Veintisiete, reunidos en Bruselas, sobre la polémica separación patrimonial de las redes energéticas propuesta por la Comisión Europea.

La decisión de E.ON puede marcar un antes y un después en este punto, el más polémico de la propuesta de la CE para liberalizar los mercados del gas y de la electricidad, y al que se oponían frontalmente los gobiernos de Alemania y Francia, respaldados por otros seis países.

La propuesta de la Comisión Europea obligaría a los gigantes energéticos europeos como la francesa EDF o la propia E.ON a deshacerse de sus redes de transporte de energía y ha bloqueado hasta ahora la aprobación del paquete.

Como segunda opción, Bruselas defiende la creación de operadores independientes de las redes, sistema conocido por las siglas en inglés ISO.