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El 'Ébola europeo' vive en Asturias

Una investigación sobre la gran mortalidad del murciélago de cueva destapa un patógeno desconocido en Europa inofensivo para las personas

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Científicos españoles han encontrado en Asturias el primer virus de la familia del Ébola que se detecta en Europa, según confirman fuentes de la investigación. Lo han aislado de cinco cadáveres de murciélago de cueva (Miniopterus schreibersii) durante una campaña para esclarecer la alta mortalidad de esta especie en 2002. Los responsables del estudio, del Instituto de Salud Carlos III y el CSIC, no quieren revelar la ubicación exacta de la cueva por miedo a que se ataque a estos animales, que son una especie protegida. Aunque aún ignoran cómo se transmite el virus, señalan que no entraña peligro para los humanos.

'No tenemos ningún indicio de que el virus sea un patógeno para el hombre y pensamos que no lo es', explica Juan Emilio Echevarría, portavoz del grupo de investigación. Añade que, por ahora, las autoridades sanitarias no deben hacer 'absolutamente nada'. Destaca que, según datos del Instituto Nacional de Microbiología, ninguno de los expertos que están en contacto con los murciélagos ha mostrado síntomas de contagio.

El estudio refuerza la conexión entre el Ébola y los murciélagos. Desde que se descubrió en 1976, no se ha identificado cuál el ser vivo desde el que el virus salta a animales más grandes y al hombre, en los que resulta mortífero. Se ha especulado con plantas, mosquitos y pájaros, pero el murciélago es el principal sospechoso porque es el único animal que no sufre los efectos letales del virus a pesar de estar infectado.

Se trata del primero de la familia del Ébola (filovirus) que aparece en Europa

Las cuatro versiones mortales del Ébola se han dado sólo en África, donde han causado unas 1.200 muertes, según la OMS. No causa grandes epidemias, pero su mortalidad llega al 90%. Un cuarto tipo proviene de Filipinas y no afecta al hombre, lo que añade tranquilidad ante el virus similar hallado fuera de África, destaca Echevarría.

Se trata del primero de la familia del Ébola (filovirus) que aparece en Europa, pero no encaja en ninguna de las cuatro variantes conocidas. Su secuencia genética, que todavía está analizándose, se parece más al Ébola que al Marburg, el otro filovirus. 'Posiblemente sea una especie nueva', detalla Echevarría. El investigador no cree que haya llegado de África o Asia, sino que seguramente siempre ha estado en Europa. Añade que probablemente haya más filovirus en Europa que aún no se han detectado.

La investigación comenzó en 2002, cuando miles de murciélagos de cueva aparecieron muertos sin motivo aparente en cuevas de Cantabria, Asturias, Andalucía y otras comunidades. Algo similar sucedió en Francia y Portugal. El Ministerio de Medio Ambiente financió estudios para encontrar el responsable de la mortalidad del animal, que vive en grandes grupos con miles de individuos en todas las comunidades autónomas excepto Canarias. Siete años después, se ignora qué los mató. El nuevo virus podría ser el causante, aunque el equipo también sospecha de un herpesvirus que no se transmite a personas. 'No podemos echarle la culpa ni dejar de echársela', aduce Echevarría.

El equipo ha acordado con las autoridades autonómicas no revelar la ubicación de la cueva

El equipo analizó más de 700 muestras de excrementos y tejido de las 27 especies de murciélagos que viven en España. Aunque el murciélago de cueva convive con otras especies, el resto de muestras no tenía rastros del patógeno. El equipo ha acordado con las autoridades autonómicas no revelar la ubicación de la cueva. 'Si cualquier indocumentado decide reaccionar de manera indebida e irracional, el daño potencial que se puede hacer es mucho', señala Echevarría.

Aunque las muestras de Asturias se recogieron en 2002, el virus no fue detectado hasta 2006. Un año después, el equipo regresó a la cueva y recogió otras 50 muestras de excrementos. Ninguna tenía rastros del virus, explica Echevarría. 'Es posible que haya desaparecido', confiesa.

'El hallazgo es sorprendente', opina Xavier Pourrut, veterinario del Instituto de Investigación para el Desarrollo en Marsella, Francia. Su equipo encontró hace unos años tres especies de murciélagos en África que tenían rastros de Ébola a pesar de estar sanos. Este año han encontrado la primera prueba de contagio directo entre murciélagos y humanos en la República Democrática del Congo. Advierte de que es pronto para sacar conclusiones sobre el caso de España. Habrá que esperar a que se confirmen los datos por varios laboratorios y se publiquen en una revista científica, concluye.

¿Qué son los filovirus?
Es una familia de virus en la que se enmarcan los ebolavirus y los marburgvirus. Entre los primeros se conocen cuatro variantes letales que han aparecido sólo en África y otra inofensiva para el hombre que proviene de Filipinas.

¿Cómo se contraen?
Depende de cada tipo, pero por lo general se transmiten por contacto directo con fluidos corporales de un enfermo.

¿Por qué son peligrosos?
El Ébola no causa grandes epidemias y es fácil de aislar si se tienen las condiciones sanitarias adecuadas. Es peligroso porque la mortalidad de algunos tipos es una de las más elevadas que se conocen y puede llegar al 90% de los contagiados. También resulta muy letal para gorilas y otros simios, que se han visto muy afectados en varias epidemias.

¿De dónde vienen?
Se piensa que los filovirus llegan al hombre desde algún animal que sirve de reservorio natural. El murciélago es el principal sospechoso de ser el origen del Ébola y el Marburg. El virus saltaría desde estos animales, que no sufren los síntomas, a otras especies como simios y humanos, que son muy vulnerables.

¿Qué síntomas causan?
Los filovirus provocan fiebres hemorrágicas con altas temperaturas, vómitos y sangrado interno y externo que pueden llevar a la muerte en tan sólo unos días.

¿De qué tipo es el virus de Asturias?
Es un filovirus más parecido al Ébola que al Marburg, aunque probablemente se trate de una ‘especie’ nueva.