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La economía echó el freno en el segundo trimestre

El Banco de España dice que el PIB creció un 0,2%, algo menos que en los tres primeros meses

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El Banco de España ha puesto cifra al temor de políticos y economistas. En el segundo trimestre del año, la economía creció pero algo menos que en el periodo anterior, desacelerándose el ritmo de la actividad en España. En su informe trimestral, la institución aventura con los datos disponibles (los datos oficiales no se conocerán hasta el próximo 16 de agosto) que la economía creció en términos trimestrales (frente a los tres primeros meses del año) un 0,2%. Este avance supone una aminoración frente a la velocidad que se había alcanzado en los meses de invierno, cuando el PIB se aceleró un 0,3%.

En términos interanuales (en comparación con el mismo periodo del año anterior) la economía habría crecido un 0,7%. Los pronósticos del Banco de España suelen estar en línea con el resultado final, con apenas alguna décima de diferencia.

La institución achaca el freno a la contracción de la demanda interior y a los efectos de la subida de los precios de la energía y de la crisis de la deuda soberana. Según indica el regulador financiero, las condiciones de acceso a la financiación del sector privado 'experimentaron un endurecimiento adicional', ya que las tensiones en los mercados se tradujeron en 'un aumento de los costes de financiación' de los bancos que también se trasladó a empresas y hogares. En definitiva, que la economía real ya empieza a sufrir los efectos que provoca la especulación financiera sobre la prima de riesgo española.

Esta subida de los costes de financiación es el origen del retraimiento de la demanda interna, ya que el sector privado tiene cada vez más difícil endeudarse. Y como en el pez que se muerde la cola, si la demanda no aumenta, la economía pierde fuelle.

A este ingrediente se le unen también los efectos de los planes de ajuste. Tal y como el Banco de España había predicho en informes anteriores, los recortes en el gasto público se perciben en la falta de brío económico. La institución reseña cómo la inversión empresarial se ha debilitado, en especial la de la construcción, que se ha visto perjudicada por 'el ajuste en los proyectos de obra civil que conllevan los planes de austeridad presupuestaria en marcha'. En cuanto a la inversión residencial, el organismo cree que el endurecimiento para acceder a un crédito y las expectativas de un cambio de tratamiento fiscal pueden conllevar que se acentúe la tendencia descendente en el sector.

La desaceleración económica es, eso sí, una tónica general tanto en Europa como en EEUU. Los últimos datos de coyuntura al otro lado del Atlántico han sido, precisamente, los que desataron el furor vendedor de los mercados ante el temor de que el país entre de nuevo en recesión. También la UE vive una ralentización que el presidente del BCE, Jean Claude Trichet, ya anunció este mismo jueves. Las fuentes oficiales se desgañitan en recordar que parte del efecto de esta aminoración se debe a que en el primer trimestre del año la economía había crecido mucho más de lo previsto, pero el pesimismo vuelve a reinar en el mundo económico.

Las previsiones del Banco de España amenazan además los pronósticos oficiales que maneja Economía y que han sido tildados reiteradamente (sobre todo por el FMI) de optimistas. Según las previsiones oficiales, la economía española crecerá este año un 1,3%. En declaraciones a RNE, la vicepresidenta económica, Elena Salgado, ha relativizado el descenso en el segundo trimestre y se ha mostrado convencida de que en el tercer trimestre (verano) la economía se ha reactivado. Además, quitó hierro a la influencia de la crisis de la deuda, ya que en su opinión es un capítulo 'temporal'.

En cuanto a la consolidación fiscal, el Banco de España alaba en su informe la buena marcha de los planes de ajuste en la Administración General del Estado, pero da por sentado que las comunidades autónomas tendrán que tomar medidas adicionales para corregir sus cuentas y cumplir sus compromisos.