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Ecoviajeros por la bahía de Kvarner

Las islas, costas y montañas que enmarcan este paraíso natural del norte de Croacia son un destino de esos reservados a amantes de la ecología.

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De ser una gran desconocida Croacia ha pasado a convertirse en uno de los destinos más de moda en Europa. Y si uno busca cuál es su secreto, la verdad es que resulta difícil decantarse por uno en concreto. Así que quedémonos con esta pequeña bahía que, a pesar de ser un área tan reducida, es un privilegiado espacio natural donde los ecoturistas han encontrado refugio. Aquí se adoptan delfines, se observa al buitre de cabeza blanca, se navega, se descubren sus encantadores pueblos costeros y, por qué no, uno encuentra el relax apuntándose a uno de esos tentadores tratamientos que proponen los centros wellness.

La bahía de Kvarner se extiende desde los exclusivos balnearios de Opatija hasta pasar la villa de Jablanac, llegando a las abruptas costas de Dalmacia. Un litoral casi totalmente desnudo que baja abruptamente hasta el mar, donde es posible disfrutar de la belleza y la soledad en pequeños calas, ensenadas o bahías como Zavratnica. En su interior, al norte, la región esta cubierta por bosques y allí se encuentra el Parque Nacional Risnjak; en el sureste está el famoso Parque Nacional de los Lagos de Plitvice, un auténtico paraíso del agua.

Las islas de Kvarner presentan paisajes radicalmente opuestos. A un lado, sus laderas suelen ser desérticas y surcadas por el bora (viento Bura), al otro están cubiertas de una abundante vegetación mediterránea. Las islas más grandes son Krk, Cres, Losinj, Rab y Pag; las más pequeñas, Susak, Ilovik, Premuda, Silba, Olib, Ist o Molat; verdaderos refugios vacacionales con calas, playas de arena y pequeños pueblos costeros.

Situémonos en la isla de Lonsinj, que por algo es una de las más visitadas de la bahía. Separada de Cres por un canal de 11 metros de anchura, donde se encuentra la población insular más grande del Adriático, Mali Losinj, dicen de ella que sus más de 2.600 horas de sol al año y su microclima, casi subtropical, diminuyen el estrés; que la calidad de sus aguas marinas es tan excelente que se traduce en efectos beneficiosos en el estado psico-físico, y, por si fuera poco, sus más de 1.200 plantas autóctonas también contribuyen a ese efecto saludable en el sistema respiratorio. Así es fácil entender que Losing sea, desde hace más de un siglo, un importante destino turístico medicinal.

Estos días hay una cíclica excusa para viajar hasta esta isla, y es la celebración del Día de los Delfine, un ejemplo más del desarrollo sostenible de la bahía. La cita se celebra desde 1993 en la localidad de Veli Losinj, y durante esa jornada hay conferencias temáticas, exhibiciones, concursos de dibujos, juegos relacionados con el mar... Y si uno se anima, ¿por qué no adoptar un delfín? Los delfines son una especie protegida en Croacia, así que la propuesta del Centro de Educación Marina no deja de ser una apuesta más que solidaria para ecoturistas.

Después de descubrir los aromas y los sabores de Losinj, hay que emprender una ruta por Los ojos de Vinodol, en Crikvenica-Vinodol. Son 65 kilómetros de recorrido a 400 metros sobre el nivel del mar en la que se han creado seis miradores que permiten disfrutar a peatones, ciclistas, montañeros y fotógrafos de panorámicas del condado de Vinodol, en el sur de la bahía de Kvarner.

Y, si coincide, del 18 al 20 de agosto, también se puede asistir a la celebración que organizan los vecinos de Novi Vinodolsk conocida como Rosa de Vinodol, que incluye un mercado ecológico donde probar las delicias autóctonas acompañados por su música tradicional, la tamburitza.


Turismo de Kvarner