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Ecuador obtiene el apoyo de la ONU para su iniciativa climática Yasuní-ITT

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Ecuador ha obtenido el apoyo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP) para su iniciativa Yasuní-ITT que persigue mantener sin explotar un yacimiento subterráneo de petróleo en el parque nacional de Yasuní.

En la Cumbre del Cambio Climático de Copenhague, el ministro ecuatoriano de Exteriores, Fander Falconí, defendió que esa iniciativa permitirá "garantizar los derechos de la naturaleza y de los pueblos indígenas".

"La iniciativa Yasuní-ITT está destinada a proteger una de las áreas más importantes en biodiversidad de todo el planeta", aseguró.

Falconí agradeció la colaboración de la ONU que, en su opinión, les permitirá ultimar una mecanismo financiero -basado en las donaciones de individuos, organizaciones no gubernamentales y Gobiernos- que otorgue al proyecto "credibilidad internacional".

La iniciativa permitirá a Ecuador, cuya economía es dependiente de las exportaciones de petróleo, mantener en el subsuelo las reservas del parque de Yasuní y así evitar la emisión a la atmósfera de 407 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2).

Falconí explicó la puesta en marcha de la iniciativa encara ya su "recta final" y expresó su esperanza de que la cooperación de la ONU otorgue al proyecto "consistencia y perpetuidad".

"Ésta es una de las propuestas más innovadoras en la lucha contra el cambio climático y se llevará adelante con realismo, pragmatismo y eficacia", manifestó.

Los países reunidos en Copenhague buscan sellar un acuerdo internacional de reducción de emisiones contaminantes, que sustituya al Protocolo de Kioto, una vez éste expire en 2012, y fije la financiación que los países ricos destinarán a la adaptación a las consecuencias del cambio climáticos en los países en desarrollo.

La ministra de Patrimonio, María Fernanda Espinosa, criticó que las negociaciones "no están marchando como deberían" y lamentó que los países industrializados "no estén listos para cumplir con los compromisos" a los que les obliga el Protocolo de Kioto (1997).

"Están dando respuestas inesperadas y frustrantes a los países en vías de desarrollo", apuntó.

Espinosa señaló que la economía ecuatoriana "depende fuertemente" de las exportaciones de petróleo y destacó que su país ha adoptado la decisión "unilateral y voluntaria" de mantener ese recurso económico bajo tierra.

"Si nosotros hacemos el sacrificio de mantener sin explotar esa reserva de petróleo, debemos pedir a los países desarrollados que cumplan con sus compromisos. La iniciativa Yasuní-ITT demuestra que pueden hacerse. Y estamos hablando de Ecuador, un país vulnerable y dependiente del petróleo", afirmó.

Indicó que los fondos que se obtengan a través del mecanismo financiero de la iniciativa se destinarán a "cambiar la matriz" energética de Ecuador y encaminarla hacia las energías renovables.

La administradora del programa de desarrollo de la ONU, Helen Clark, elogió la disposición de Quito de mantener sin explotar las reservas de Yasuní y afirmó que se trata de una "iniciativa fantástica" que no sólo fomenta la lucha contra el cambio climático, sino que respeta la biodiversidad y favorece el desarrollo.

Ecuador suscribió hoy en la cumbre un crédito de 20 millones de euros para cinco años con el Banco de Crédito para la Reconstrucción y el Desarrollo (KfW) de Alemania, que destinarán a la conservación y las actividades sostenibles en sus bosques protegidos.

La ministra de Medio Ambiente, Marcela Aguiñaga, que firmó el acuerdo, instó a las delegaciones reunidas en Copenhague a sellar un acuerdo que incluya la "apropiada financiación y el soporte técnico necesario" para la protección de los bosques.

Carolina Zambrano, de la delegación ecuatoriana, señaló que los nuevos textos de negociación sobre la reducción de las emisiones de la deforestación (REDD) incluyen el 80 por ciento de sus demandas pero no incluye la financiación que se destinará a los países en desarrollo.

Reclamó además que esos fondos provengan de los presupuestos públicos de los países industrializados. "Si encontraron el dinero para salvar a los bancos, es factible que lo encuentren para afrontar el problema global del cambio climático", agregó.