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EE.UU. aboga por la retirada gradual de las firmas de seguridad privadas de Afganistán

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El Gobierno de EE.UU. dijo hoy que comparte con Afganistán el objetivo de prescindir de empresas de seguridad privadas en el país centroasiático, pero dejó claro que aún no ha llegado el momento y que favorecería una retirada gradual.

El presidente afgano, Hamid Karzai, ha dado un plazo de cuatro meses para la disolución de las compañías de seguridad privadas que operan en el país, dijo a Efe el portavoz Hamid Elmi, quien se remitió a un comunicado que emitirá probablemente hoy el mandatario.

El portavoz del Pentágono, Bryan Whitman, prometió trabajar con las autoridades afganas para mejorar la supervisión y la gestión de estas empresas, y aseguró que el departamento que dirige Robert Gates comparte el objetivo de Karzai de eliminar la necesidad de contratación de firmas de seguridad privadas.

Pero el Pentágono considera que la disolución debe producirse "de forma deliberada y de forma que reconozca la escala y el alcance de este desafío", dijo en la rueda de prensa diaria.

"Todo el mundo está deseando que llegue el día en que se pueda prescindir de las compañías de seguridad privadas porque el clima de seguridad es tal que ya no se las necesite", afirmó.

En Afganistán hay actualmente 52 compañías de seguridad privada, la mayoría extranjeras, aunque sólo una veintena de ellas están registradas con la ISAF, que opera en el país bajo el paraguas de la OTAN.

De acuerdo con Whitman, un total de 26.000 agentes de seguridad privada trabajan para el Gobierno de EE.UU. en Afganistán, de los que 19.000 son pagados por el Departamento de Defensa y el resto responden al Departamento de Estado y a la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (USAID).

El portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, señaló que EE.UU. ha visto el decreto y lo está estudiando, pero el Gobierno considera que todavía no ha llegado el momento de traspasar la seguridad a Afganistán, aunque las fuerzas de seguridad están activamente entrenando al Ejército y a la Policía afganas para ello.

"En este periodo de transición tenemos necesidades de seguridad que no pueden ser cumplidas bajo acuerdos tradicionales que tenemos normalmente con cualquier otro Estado soberano", afirmó.

También un portavoz de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) en Afganistán, el general Josef Blotz, aseguró que la organización necesita la labor de esas compañías al menos hasta que el Ejército y la Policía afganas sean completamente eficaces.

"Entendemos y compartimos su parecer (...) pero cuatro meses sería un desafío", aseguró además Crowley.

"La respuesta es un Ejército y una Policía afganas capaces que puedan proveer las necesidades de seguridad básicas en el país; estamos trabajando en ello pero aún no hemos llegado a este punto", recalcó.

Mientras tanto, una posible solución podría ser la transferencia de la supervisión y la gestión de las empresas subcontratadas al Gobierno afgano.

Karzai se ha prodigado en sus críticas a esas compañías, y llegó a calificar a sus trabajadores como "ladrones de día y terroristas de noche" que actuaban contra el interés de Afganistán y obtenían salarios "ilegales".

Las compañías de seguridad llevan días en el ojo público tras un accidente de tráfico ocurrido el pasado 30 de julio cerca del aeropuerto de Kabul, cuando cuatro civiles murieron en un choque contra un vehículo de la empresa estadounidense Dyncorp.

Una multitud protestó tras el accidente e incendió el vehículo de esa compañía.