Público
Público

EE.UU. pone sobre la mesa un plan multimillonario para frenar la crisis

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

El Gobierno de Estados Unidos ha puesto sobre la mesa un plan a gran escala para frenar la crisis financiera, que deberá ser aprobado por el Congreso y que supondrá el desembolso de "cientos de miles de millones de dólares".

El anuncio del lanzamiento de este plan provocó una corriente de optimismo en Wall Street, que se disparó más de 400 puntos. En solo dos días el índice S&P 500 ha registrado la mayor subida acumulada de los últimos 79 años, desde la crisis de 1929.

El eje esencial del paquete de medidas, que será tramitado de manera expeditiva, será liberar a las entidades financieras de los activos "tóxicos" del mercado hipotecario, que han lastrado sus balances hasta abocar a algunas de ellas a la bancarrota.

Otras medidas irán dirigidas a frenar la especulación en Wall Street y a calmar el ánimo de los inversores, cuya huida amenazaba con paralizar el ritmo de los mercados.

El secretario del Tesoro, Henry Paulson, afirmó hoy que la intervención pública podría suponer el desembolso de "cientos de miles de millones de dólares", si bien algunos medios dijeron, citando a fuentes del Congreso, que podría ascender a un billón de dólares.

El presidente de EE.UU., George W. Bush, compareció hoy por segunda vez en 24 horas para explicar que esta monumental intervención pública en los mercados "no sólo está justificada, es esencial" para evitar un daño mayor en la economía.

"Debemos actuar ahora para proteger la salud económica de nuestra nación", afirmó Bush en una comparecencia en la Casa Blanca flanqueado por el secretario del Tesoro, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y el presidente de la Comisión del Mercado de Valores, Chris Cox.

Apenas media hora antes, Paulson avanzó algunos detalles del paquete de medidas que prepara el Gobierno y que debe ser negociado este fin de semana con los líderes del Congreso, para que pueda ser aprobado la próxima semana.

En todo caso, el Gobierno de EE.UU. elevará inmediatamente su participación en el mercado inmobiliario, que es considerado la raíz de los problemas financieros del país.

Los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac, intervenidos por el Gobierno este mes para evitar su colapso, aumentarán las compras de valores garantizados por hipotecas, que han sido un dolor de cabeza para los bancos porque nadie quiere comprarlos.

El Tesoro también ampliará un programa ya en marcha para adquirir directamente esos títulos, según el secretario del Tesoro.

Otro de los ejes del plan de ataque contra la crisis será el traspaso de la deuda de mala calidad de los bancos al Gobierno, que la comprará con un precio de descuento para eventualmente subastarla en los mercados.

Esta será la parte más costosa del plan de la administración y debe ser aprobada por el Congreso.

Entre las acciones anunciadas hoy está también un programa para garantizar temporalmente los fondos mutuos que colocan dinero en el mercado de dinero ("money market"), unas inversiones consideradas muy seguras hasta ahora, pero algunas de las cuales han registrado pérdidas.

Esos fondos tienen una gran importancia en los mercados, pues proporcionan financiación a corto plazo a los bancos.

Además de estas medidas, la Comisión de Valores estadounidense impuso hoy una prohibición temporal a las operaciones de venta al descubierto, que permite apostar sobre la caída de un valor que el inversor ni siquiera posee.

Los detalles sobre el plan de medidas han aparecido apenas unas horas después de que el Gobierno, la Reserva Federal y los líderes del Congreso alcanzaron anoche un pacto para aprobar con la máxima velocidad posible el plan de estabilización de los mercados.

El presidente del Comité de Banca del Senado, el demócrata Chris Dodd, destacó a la cadena ABC la importancia de esta intervención, dado que el sistema financiero "estaba literalmente a unos días del colapso total, con todas las implicaciones que supone aquí y a nivel mundial".

Por su parte, la presidenta de la Cámara Baja, la demócrata Nancy Pelosi, señaló que los legisladores están dispuestos a actuar de forma rápida y de acuerdo con un espíritu bipartidista.