Publicado: 07.01.2014 13:48 |Actualizado: 07.01.2014 13:48

EEUU afronta su jornada más gélida en cuatro décadas

En Toronto se han alcanzado los 22 grados bajo cero por lo que todos los vuelos del aeropuerto internacional han sido cancelados

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La ciudad de Nueva York sufrió la madrugada de hoy las temperaturas más bajas en un siglo, con una mínima registrada esta misma mañana en Central Park, de 15,5 grados bajo cero, la más baja desde 1896.

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La costa este y el medio oeste de EEUU están afrontando su jornada más gélida en cuatro décadas, con una caída histórica de las temperaturas que, junto al intenso viento, provoca una sensación térmica de hasta menos 50 grados celsius en algunos puntos. Esta intensa ola de frío, provocada por un vórtice polar, alcanzará su apogeo entre esta noche y mañana miércoles,  cuando las temperaturas recuperarán los niveles normales de esta época, e incluso podrían subir más de lo normal para este mes, con máximas de 11 grados.

Sin embargo, la actividad en Nueva York se mantiene sin trastornos severos, salvo algunos problemas en los aeropuertos (JetBlue ha suspendido sus actividades en la ciudad hasta las 15:00 GMT), y todas las actividades públicas y privadas se mantienen. Las escuelas y bibliotecas están abiertas, y sólo los centros de día para ancianos han retrasado su apertura hasta media mañana.

El vórtice polar, la palabra más oída en EEUU en las últimas 24 horas, es un ciclón de aire extremadamente frío situado normalmente en el norte de Canadá, pero que estos días se ha desplazado hacia el sur acompañado de fuertes ráfagas de viento. Este fenómeno ha llevado la alarma al noreste y el medio oeste del país, donde se han cerrado escuelas, cancelado miles de vuelos, y recomendando de manera ferviente a los ciudadanos que, en la medida de lo posible, no salgan de sus casas.

Minnesota ya ha visto bajar sus termómetros hasta los -48 grados celsius, mientras que Chicago verá descender la temperatura hasta los -45 grados, y Detroit registrará 37 grados bajo cero. En la capital del país, acostumbrada a temperaturas algo más amables que otras ciudades vecinas, la temperatura descenderá hasta los 20 grados bajo cero, algo que hasta hoy no había conocido ningún washingtoniano menor de 40 años.

El agua caliente de un vaso lanzada al aire se convierte automáticamente en nieve

El frío registrado este martes en buena parte de EEUU es tal que, como han demostrado repetidas veces los reporteros de las televisiones estadounidenses, el agua caliente de un vaso lanzada al aire se convierte automáticamente en nieve. Este severo frente afecta a 140 millones de personas de 26 estados y ha provocado ya unas 4.000 cancelaciones de vuelos, más de 9.000 retrasos, miles de cortes de luz, y más de una decena de muertes.

Ante estas gélidas temperaturas, las autoridades ya no saben qué decir para convencer a los ciudadanos de que permanecer en el exterior no sólo es incómodo sino también muy peligroso para sus vidas. Cuando la temperatura baja de los 25 grados bajo cero, la piel expuesta a ese frío queda congelada en cuestión de minutos y la hipotermia no tarda más en llegar.

Quienes tengan que desplazarse deben comprobar que la batería de su coche está bien cargada, pues las que tienen más de tres años podrían no funcionar tras estar sometidas a temperaturas tan extremas. Quienes puedan quedarse en casa tampoco deben bajar la guardia: aunque sea tentador subir la calefacción, lo que los expertos recomiendan es mantenerla relativamente baja y cobijarse bajo la manta del sofá, para evitar cortes eléctricos.

Otra recomendación a tener en cuenta es proteger las tuberías de las casas y negocios, porque las temperaturas gélidas pueden hacer que se rompan y provocar inundaciones, como ya ha ocurrido en algunos lugares de Boston. Las autoridades recuerdan que los síntomas de la congelación son la pérdida de la sensibilidad y la palidez en dedos, orejas y nariz. La hipotermia se manifiesta con la pérdida de memoria, desorientación, fatiga y los escalofríos. En este caso, lo que debe hacerse es llevar a la víctima a un lugar cubierto, darle bebidas calientes y luego acudir al médico.

Los 22 grados bajo cero a los que se encuentra el aeropuerto internacional de Toronto han obligado a la suspensión de las operaciones, lo que ha provocado la suspensión de centenares de vuelos y escenas de caos.

El aeropuerto internacional Pearson de Toronto informó hoy de que la baja temperatura hace peligroso el trabajo de los operarios de pista, a lo que se añade el mal funcionamiento de algunos equipos. A las 9.00 horas (15.00 GMT), los termómetros marcaban una temperatura de 22 grados centígrados bajo cero, pero el viento situaba la sensación térmica en 40 bajo cero.

Las autoridades han advertido de que a esa temperatura cualquier zona del cuerpo expuesta al aire se puede congelar en menos de 10 minutos. El aeropuerto de Toronto explicó que, de momento, todos los aterrizajes están suspendidos, lo que ha significado la cancelación de al menos 180 vuelos que tenían como destino la ciudad canadiense.

La suspensión de las operaciones de pista también ha supuesto la cancelación del despegue de 100 aviones que tenían previsto su partida en la mañana de hoy. Las cancelaciones y suspensiones de las operaciones han causado el caos en el aeropuerto, con miles de pasajeros atrapados en sus instalaciones. El principal aeropuerto canadiense ya sufría graves problemas desde ayer, cuando la última ola de frío ártico colocó los termómetros por debajo de los 20 grados centígrados bajo cero.

En la noche del lunes, centenares de pasajeros se vieron obligados a pasar horas en el interior de los aviones en medio de las pistas de Pearson por la interrupción de las operaciones. En muchos casos, cuando pudieron desembarcar, sus equipajes permanecieron en el interior de las bodegas de los aviones durante horas.

Como muchos de los pasajeros eran turistas que llegaban a pasar sus vacaciones invernales de lugares como Cuba, no estaban abrigados para dejar el aeropuerto, lo que les ha obligado en la práctica a permanecer retenidos en la terminal de llegadas.

"Los pasajeros serán desembarcados tan pronto como las puertas de embarque estén disponibles, pero sus equipajes se quedarán a bordo en algunos vuelos hasta el martes", explicó la compañía aérea WestJet en un comunicado. La situación en el aeropuerto es tensa y la Policía de Toronto ha desplazado más efectivos para controlar a la multitud que se acumula en las terminales de llegada y salida.

En Toronto, las bajas temperaturas también dificultan la vida de sus habitantes aunque sin llegar al caos del aeropuerto. El servicio de autobuses escolares se ha cancelado en Toronto y su periferia, mientras los tranvías que recorren el centro de la ciudad han sido suspendidos en muchas zonas porque los cambios de raíl están congelados, lo que ha obligado a las autoridades a sustituirlos por autobuses.