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EEUU apunta ahora a Moody's por defraudar a los inversores

Washington, que el lunes anunció una querella contra S&P, sopesa demandar también a la agencia por defraudar a los inversores

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Estados Unidos sopesa presentar una demanda contra la agencia de calificación crediticia Moody's por defraudar a los inversores, aunque no lo hará hasta ver el resultado de la presentada contra Standard & Poor's, según han revelado a Reuters fuentes cercanas al caso. Al parecer, el Departamento de Justicia está discutiendo junto a varios estados estadounidenses la posibilidad de presentar una demanda conjunta contra Moody's, por los mismos motivos que el pasado lunes decidió actuar contra S&P.

El fiscal general de Estados Unidos, Erik Holder, anunció una demanda civil contra S&P y su matriz McGraw-Hill por crear un esquema para defraudar a los inversores con productos financieros como RMBS (valores respaldados por hipotecas) y CDOs (obligaciones de deuda coleteralizada). Según Holder, S&P era consciente de que estaba inflando los ratings por lo que engañó a sus inversores, incluidas muchas instituciones financieras avaladas por el Gobierno, que perdieron miles de millones de dólares, 'motivada por su deseo de incrementar sus beneficios y su cuota de mercado'.

Las fuentes apuntan a que las autoridades estadounidenses están esperando al resultado de la demanda presentada contra S&P para actuar de la misma forma contra Moody's, aunque han descartado que se vaya a llevar a cabo una acción legal contra Fitch, ya que es un actor menos importante en el país norteamericano. Moody's ya se ha tenido que defender en el pasado de acusaciones similares. En 2011 un informe del Congreso de Estados Unidos la señaló, junto a S&P, por manipular los 'ratings' y un año antes el estado de Connecticut las demandó a ambas por los mismos motivos.

Una comisión especial del Senado, liderada por el demócrata Carl Levin, denunció amenazas específicas de los clientes de banca de las agencias de calificación crediticia para que éstas dieran una puntuación favorable a sus productos financieros. Por su parte, Connecticut ha denunciado que, aunque el Código de Conducta de Moody asegura que 'los ratings no están influenciados por la existencia o potencial existencia de una relación de negocio con el emisor de los títulos', es 'falso'.

A pesar de que las agencias de calificación crediticia han intentado paralizar la acción procesal, el pasado mes de enero un tribunal de Hartford desestimó sus escritos, por lo que el juicio comenzará a mediados de 2014. En ambos casos, Moody's ha asegurado que su proceso de calificación de productos financieros es muy serio y que en todo momento garantiza la independencia entre sus actividades analíticas y comerciales, que en la mayoría de los casos implican a los mismos clientes.

Las agencias de calificación han constituido un oligopolio que 'impide la entrada en el mercado de nuevas firmas', además de tender al 'catastrofismo' y 'omitir responsabilidades' al 'defender que sólo emiten opiniones que no deben sustituir al análisis del inversor'. Así lo indica el informe Las hijas de Elena: La triple A elaborado por la Universidad a Distancia de Madrid (Udima) y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). Por todo ello, estas dos entidades piden la constitución de una entidad que evalúe y supervise a las agencias de rating 'para garantizar que el inversor recibe la mejor información posible'.

En el informe, los especialistas coinciden en la 'necesidad' de crear mecanismos de control para estas agencias, de aumentar la transparencia en su proceso evaluador y de conseguir un acceso 'igualitario' a la información por parte de cualquier inversor. Según pone de relieve el estudio, que se centra en las agencias Moody's, Standard & Poor's (S&P) y Fitch, estas entidades emiten opiniones 'disfrazadas con ropajes y pseudoavales científicos que luego tienen un peso decisivo a la hora de facilitar o dificultar que las empresas, instituciones y organismos puedan financiarse en los mercados de capitales'.

Entre las principales críticas que vierte el informe a las tres principales agencias de calificación destaca la creación de un oligopolio 'que impide la entrada en el mercado de nuevas agencias'. 'Sólo el 4% del mercado de las calificaciones esta en manos de otras agencias', señala el estudio. 'Hay muchas agencias por el mundo, pero el oligopolio que ejercen estas tres les esta dificultando entrar en este mercado y que éstas, a su vez, tengan competencia', ha afirmado el profesor de la Udima Juan Alfonso Lara durante la presentación del informe.

Para el experto, esto puede estar causado por las personas 'tan poderosas e influyentes que están detrás de ellas, que son sus accionistas'. En concreto, Lara ha expuesto que Warren Buffet está detrás del accionariado de Moodys, Bill Gates es miembro de su consejo de administración y que también cuenta con el apoyo de la 'poderosa' familia Rockefeller. En el caso de S&P, 'la entidad cuenta con el respaldo de un importante 'lobby', McGraw Hill, mientras que el 60% de Fitch lo tiene el dueño de marcas tan importantes como Renault y L'Oreal'.

'Las agencias son como el timo de la estampita pero de forma más sinvergüenza', ha aseverado el catedrático de la UPM Juan Pazos, para el que lo único que hacen las agencias es enunciar la profecía autocumplida, 'que por el simple hecho de enunciarse, se cumple'. Según el experto, 'esto ya es suficiente para sospechar de estas entidades'. Para Pazos, lo que hacen las agencias 'es peor de lo que hacían los adivinos en la Antigüedad', además, considera que 'no son muy originales'. El catedrático no entiende 'como alguien no les mete el diente' y por qué los gobiernos 'aguantan sus opiniones sin rechistar'.