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EEUU lanza su nueva estrategia en Afganistán

El Ejército despliega 4.000 marines en el feudo talibán en el sur del país. Las Fuerzas de Seguridad paquistaníes hacen la pinza presionando desde el otro lado de la frontera afgana

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El Ejército de Estados Unidos inició este jueves su nueva estrategia en Afganistán con una ofensiva dirigida contra uno de los principales feudos de los talibanes en la provincia de Helmand, en el sur del país. En la operación, llamada golpe de espada, participan un total de 4.000 marines que cuentan con la ayuda de los 9.000 soldados británicos destacados en esa región.

Para doblar el efecto contra los integristas islámicos se ha creado una pinza con el apoyo de las tropas paquistaníes que han multiplicado su presencia en la ruta natural de huida de los talibanes hacia Pakistán.

La nueva estrategia en Afganistán anunciada por Barack Obama al asumir la presidencia de EEUU en enero ha comenzado. Además de contar con parte de los esfuerzos que inicialmente se habían volcado al frente en Irak, cambian la esencia de los ataques: menos bombardeos y más presencia sobre el terreno.

Los ataques aéreos destinados contra elementos talibanes provocaban en muchas ocasiones matanzas entre la población civil. Los errores en los bombardeos han provocado un gran malestar contra las tropas extranjeras en Afganistán y el propio Gobierno afgano.

El lugar elegido, Helmand, tiene un doble objetivo. Acabar con uno de los feudos talibanes y erradicar los cultivos de adormidera que los talibanes explotan en el sur de Afganistán. Hasta la fecha, las tropas británicas han sido incapaces de lograr dominar la provincia de Helmand.

Como resultado, los talibanes han logrado cerrar escuelas, expulsar a los funcionarios enviados por el Gobierno central e intimidar a la población local.

En Helmand se cultiva la mayor parte del opio procedente de Afganistán, el 90% de la producción mundial. Tras la toma de control por parte de las tropas paquistaníes de uno de los bastiones talibanes en el valle del Swat, fronterizo con Afganistán, EEUU quiere completar la pinza apretando desde el lado afgano.

El mando militar estadounidense ha encontrado en los últimos meses más colaboración de las tropas paquistaníes en su ofensiva contra los integristas islámicos que en los años posteriores al 11-S y el derrocamiento del régimen talibán por parte de la alianza internacional liderada por EEUU.

Las Fuerzas de Seguridad paquistaníes, armadas y entrenadas por Estados Unidos, mantienen su pulso con los talibanes en toda la frontera afgana. El Ejército paquistaní informó de la muerte de 28 insurgentes en la zona de Khyber, próxima al paso terrestre más importante entre Pakistán y Afganistán.

La operación iniciada en la madrugada del jueves, recuperó la táctica empleada en Vietnam de transportes rápidos de tropas en helicópteros.

El mando militar estadounidense informó este jueves que no encontraron gran resistencia en las primeras horas de la operación, en la que confirmaron una baja entre sus soldados. Era lo previsto. Se espera que sea después de hacerse con el control de la zona y el establecimiento de puestos de control cuando los talibanes lancen sus ataques.

Aunque los integristas llevan años preparando posiciones en la ribera del río Helmand, que recorre la provincia de norte a sur, EEUU y sus aliados de la OTAN destacados en Afganistán confían en lograr una victoria rápida y decisiva.

'Estados Unidos y el resto del mundo nos está mirando. Vais a cambiar el mundo este verano y eso empieza esta mañana', les decía a sus tropas el teniente coronel Christian Cabaniss, antes de montar en sus helicópteros y vehículos armados rumbo a Garmsir, en el sur de Helmand. La misma maniobra se registró en Nawa, en el centro de la misma provincia.

Mientras el mando militar estadounidense se felicitaba por los primeros logros en el sur, el Ejército lanzaba una operación de rescate de uno de sus soldados capturado por la insurgencia talibán en la provincia de Paktika, en el este del país. 'Creemos que un soldado desaparecido el pasado 30 de junio ha podido ser capturado por la insurgencia', dijo un portavoz del Ejército de Estados Unidos. Se trata del primer soldado estadounidense capturado en Irak o Afganistán en los últimos dos años.

El mulá Sangeen, confirmó a Reuters por vía telefónica, que el soldado había sido capturado durante una patrulla. Sangeen, un comandante talibán, dijo que solo liberarán al militar cuando el Ejército de EEUU libere a los insurgentes que tiene detenidos.