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EEUU reclama ahora un alto el fuego

Barack Obama dice estar «muy preocupado por las pérdidas civiles en Gaza e Israel»

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Consciente del riesgo cada vez mayor de que el bombardeo israelí en Gaza degenere en un atolladero sin solución, Estados Unidos ha decidido actuar con más firmeza para conseguir el cese de las hostilidades. Ayer, el Departamento de Estado pidió "un alto el fuego inmediato, duradero y sostenible" mientras su jefa, Condoleezza Rice, se desplazaba a Nueva York para entrevistarse en la ONU con el presidente palestino, Mahmud Abás.

Pese a que la postura de Washington no ha cambiado sustancialmente el lunes, el presidente George Bush, seguía responsabilizando a Hamás de los enfrentamientos y mantenía el derecho de Israel a "defender" su frontera el firme llamamiento de la diplomacia estadounidense y el viaje de Rice ilustraban el creciente malestar de Washington sobre las intenciones de Tel Aviv.

La secretaria de Estado tenía previsto asistir a una reunión del Consejo de Seguridad, presidida por Francia, en la persona de su ministro de Exteriores, Bernard Kouchner, y en la que también estarían presentes el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

En la ONU, Rice tenía previsto reunirse con varios ministros exteriores de la Liga Árabe, entre ellos su secretario general, el egipcio Amr Mussa.

Abás debía presentar un nuevo proyecto de resolución en el que se instara sin demora un alto el fuego y se pidiera el levantamiento del bloqueo de Gaza y el despliegue de observadores internacionales.

Al cierre de esta edición, cuando la reunión acababa de empezar, era difícil saber si EEUU apoyaría el texto, tras impedir el pasado sábado la adopción en el Consejo de una declaración presidencial similar, al juzgarla demasiada "propalestina" porque se centraba en la operación militar israelí y restaba importancia a las acciones del movimiento islámico.

Obama rompe su silencio

Barack Obama rompió ayer por primera vez su silencio sobre la operación en la franja al asegurar que estaba "muy preocupado por la pérdidas civiles en Gaza y en Israel". Hasta ahora el presidente electo no había hecho comentario alguno sobre la situación, argumentado que perjudicaría la autoridad de Bush en política exterior. "El presidente Bush habla por el pueblo estadounidense en lo que respecta asuntos internacionales", dijo ante un grupo de periodistas.

Obama, que aseguró seguir el asunto "a diario", afirmó que su Gobierno se dedicaría a "tratar de resolver el conflicto en Oriente Próximo de manera efectiva y consistente" al asumir el poder. El 20 de enero, añadió el presidente electo, "conoceréis mis opiniones sobre el tema".