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EEUU sufre su peor mes en Afganistán desde 2001

Los ocho soldados muertos ayer elevan a 55 las víctimas mortales en octubre

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Mientras el presidente estadounidense, Barack Obama, duda si enviar o no más tropas a Afganistán, la guerra en este país se vuelve cada día más cruenta. Ayer perdieron la vida ocho soldados y la cifra en octubre asciende ya a 55, el mes más letal para las tropas americanas desde el inicio de la guerra, en otoño de 2001.

El comandante de las fuerzas de la ISAF en Afganistán, Stanley McChrystal, ha pedido a Obama 40.000 tropas adicionales 'para no perder la guerra en Afganistán'. Otros asesores de la Casa Blanca, en cambio, opinan que aumentar la presencia militar extranjera en el país -actualmente hay 100.000 soldados de 42 nacionalidades distintas- no es una varita mágica para frenar el deterioro de la situación en Afganistán.

Entre los escépticos se encuentra Matthew Hoh, un alto cargo del Departamento de Estado de EEUU que acaba de dimitir de su puesto en Afganistán por considerar que la guerra que se libra allí 'no merece la pena'.

'No soy un hippy pacifista que predica amor para todo el mundo [...]. Simplemente, he perdido la confianza en las razones estratégicas que justifican la presencia de Estados Unidos en Afganistán. No tanto en cómo estamos luchando sino en por qué lo hacemos', explica Hoh en su carta de dimisión, difundida ayer por el diario The Washington Post.

Este funcionario, que era el máximo responsable civil de EEUU en la provincia afgana de Zabul, fronteriza con Pakistán, pide a los ciudadanos estadounidenses que llamen a los congresistas de sus estados y les digan: 'Creo que la guerra no es una buena idea'.

Obama ha dejado claro que 'no se precipitará' en su decisión sobre la necesidad de enviar refuerzos militares, pese a las críticas lanzadas desde las filas republicanas. 'La Casa Blanca debe dejar de titubear, las fuerzas americanas están en peligro. Es hora de que Obama haga lo que tiene que hacer para ganar la guerra en Afganistán', dijo hace unos días el ex vicepresidente, Dick Cheney.

La decisión posiblemente se pospondrá hasta que se conozcan los resultados de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Afganistán, prevista para el 7 de noviembre.
El rival del presidente Hamid Karzai en las urnas, el doctor Abdullah Abdullah, ha amenazado con boicotear la votación si no se expulsa de su cargo al presidente de la Comisión Electoral Independiente, Azizullah Ludin. 'No tiene ninguna credibilidad', subrayó Abdullah, recordando el fraude generalizado de la primera vuelta.

Ludin es amigo personal del presidente afgano y fue elegido a dedo por él, igual que los otros miembros de la Comisión. Karzai, una vez más, ha hecho oídos sordos a la petición de Abdullah: 'Espero que el doctor Abdullah participe en las elecciones. Si gana le felicitaré, y espero que él haga lo mismo si soy yo el vencedor', sentenció.