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La efervescencia cultural de los primeros años del siglo XX en la Sala Kubo

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San Sebastián y Biarritz reclamaron en los primeros años del siglo XX la atención de algunos de los protagonistas de la efervescencia cultural de la época. Una exposición los recuerda ahora en la Sala Kubo del Kursaal donostiarra, que por primera vez se abre a la Quincena Musical.

"1900-1936. Donostia-Biarritz. Del modernismo a las vanguardias" reunirá del 17 de julio al 4 de octubre obras de pintores y escultores que hicieron su aportación a ese renacimiento que vivió la "línea geográfica" comprendida entre la ciudad francesa y la capital guipuzcoana durante la "Belle Époque", como Zuloaga, Sorolla, Iturrino, Darío de Regoyos o Daniel Vázquez Díaz.

Aurelio Arteta, Bernardino Bienabe Artía, Jean Mari Deluc, Denis Etcheverry, Narciso Balenciaga, Julio Beobide, Louis Frédéric Dupuis, Ascensio Martiarena, Gaspar Montes Iturrioz y Jorge Oteiza son otros de los nombres presentes en esta exposición, cuyas obras permiten hacer un recorrido por los movimientos y corrientes de la época.

El impresionismo, el simbolismo, el fauvismo, el cubismo o el surrealismo llegaron de la mano de múltiples artistas que se formaron en el extranjero, especialmente en París, y por la influencia de numerosos e influyentes personajes que en esas fechas acudieron a la capital guipuzcoana.

El realismo de Zuloaga y Salaberría, el impresionismo de Darío de Regoyos y Sorolla o el surrealismo de Nicolás de Lekuona son una pequeña parte de esta muestra colectiva, presentada hoy, que reúne 63 pinturas, 11 esculturas y 3 fotomontajes.

Pero no sólo fueron los artistas plásticos los que contribuyeron a hacer de esta zona un enclave europeo de referencia. También lo hicieron músicos como Ravel, Jesús Guridi, Pablo Sorozabal, Isaac Albéniz o Richard Strauss, quien dirigió a la Orquesta Filarmónica de Berlín en la plaza de toros de San Sebastián en 1904.

Por eso esta exposición tendrá en agosto su complemento en la 70 Quincena Musical donostiarra, con un programa de conciertos de esos compositores que dejaron con sus visitas y actuaciones "un poso de incalculable valor", como asegura el director de este festival, José Antonio Echenique.