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Egipto cerca la tumba de Cleopatra

La faraona murió envenenada

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Zahi Hawass, mitad arqueólogo, mitad propagandista, ha sido durante muchos años ministro de Antigüedades de Egipto, hasta que la revolución se lo ha llevado por delante mediante un accidentado cese en dos fases. El controvertido y extrovertido Hawass ha dividido durante mucho tiempo su tiempo entre las reclamaciones para que los museos europeos devuelvan las piezas egipcias obtenidas a lo largo de siglos de expolio y la investigación del pasado de su país. Uno de los proyectos que más le han apasionado ha sido la búsqueda de la tumba de la reina que Shakespere convirtió en leyenda: Cleopatra.

El proyecto de investigación tiene su miga. Lo impulsa -y financia- un grupo de peculiar composición, egipcio-dominicano, que ha generado en el país caribeño un sentimiento extendido de orgullo nacional por su participación en las pesquisas. Kathleen Martínez, arqueóloga y agregada cultural de la República Dominicana en Egipto, es la codirectora del proyecto, que hasta ahora ha excavado yacimientos que van desde las profundidades del Mediterráneo hasta el desierto.

Un proyecto de investigación trabaja desde hace años para encontrar la tumba de la reina, que no murió por la mordedura de un áspid sino por ingesta de drogas 

Entre los descubrimientos hechos hasta el momento, algunos de los cuales pueden verse en una exposición montada por el Gobierno egipcio e inaugurada en 2010, brillan con luz propia dos fragmentos de papiro firmado por la reina Filopator, dos estatuas de granito rojo de 4,8 metros de altura de un rey y una reina de su dinastía (atribuidos a ella) y una serie de monedas acuñadas con el rostro de Claudia y Marco Antonio. Esas mismas monedas permitieron a los científicos del proyecto limitar el radio de búsqueda a los alrededores de Tabusiris Magna, ciudad a unos 50 kilómetros de Alejandría.

Cleopatra debió suicidarse tras perder la batalla naval de Actium, desarrollada en el golfo de Ambracia, lo que supuso la derrota definitiva de sus ejércitos frente a las huestes leales a Octavio Augusto. Su amante y aliado Marco Antonio siguió sus pasos tan sólo unos días después.

Precisamente sobre su muerte versa la última investigación de Christoph Schaefer, historiador alemán y profesor de la Universidad de Trier, hecha pública hace justo un año. De acuerdo con sus pesquisas, Cleopatra no murió por la mordedura de un áspid, tal y como dice la leyenda, sino tras la ingesta de un cóctel de drogas. El alemán viajó hasta Egipto junto con un grupo de expertos en serpientes y buceó en los archivos médicos y cronísticos de la época para llegar a esa conclusión.

La razón por la que la faraona decidió tomar esa muerte fue la de mantener imperturbable su belleza en el reino del Más Allá. Si se hubiera suicidado con una mordedura de serpiente, esa belleza se hubiera visto seriamente dañada. Tras consumir ese cóctel de opio, cicuta y acónito, siempre según Schaefer, la muerte le sobrevino inmediatamente y sin dolor. 'Cleopatra quería ser recordada como una mujer hermosa tras su muerte para mantener su mito, así que probablemente tomó adrede este conocido brebaje que le condujo a una muerte sin dolor en cuestión de horas, mientras que la muerte por picadura de serpiente habría alargado su agonía durante varios días, dejando secuelas en su rostro' afirma el alemán.

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