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El ejercicio tiene efectos duraderos en las adultas mayores

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Las adultas mayores con loshuesos debilitados y que hacen ejercicio regular mejoran elequilibrio y la velocidad al caminar, lo que las protegería delas fracturas y les prolongaría la vida.

Según un nuevo estudio, apenas 20 minutos de ejerciciodiario en el hogar combinados con 6 meses de entrenamientosemanal supervisado cada año, durante 5 años, aumentó laestabilidad del andar de las participantes y redujo un 32 porciento el riesgo de fracturas.

Esas mejorías duraron 2 años después de la finalización delprograma, según halló el equipo de Raija Korpelainen, delDepartamento de Medicina del Deporte, de Oulu DeaconessInstitute, en Oulu, Finlandia.

Los autores publican en Archives of Internal Medicine queexiste poca información sobre la efectividad del ejercicio enlas adultas mayores con osteoporosis.

El equipo había realizado un ensayo durante 30 meses conuna intervención física en 160 mujeres con osteopenia, lo quesignifica que tenían alguna perdida de densidad ósea, pero nolo suficiente como para ser osteoporosis.

Las mujeres que hacían ejercicio caminaban más rápido yrendían mejor en otras pruebas de fuerza y estabilidad que lasmujeres que no hacían ejercicio. Ahora, los autores publicanlos resultados de un seguimiento a 7 años.

Participaron 59 mujeres del grupo que hacía ejercicio y 45mujeres del grupo control. Durante el seguimiento, el grupo quehacía ejercicio sufrió 17 fracturas tratadas en hospitales,mientras que el otro grupo registró 23 fracturas.

Ninguna de las mujeres que hacían ejercicio sufrió unafractura de cadera, mientras que hubo 5 en el grupo control.

Las participantes que habían hecho ejercicio toda la vidaeran un 78 por ciento menos propensas a sufrir una fracturadurante el seguimiento.

Ese grupo mantuvo la velocidad al caminar durante elseguimiento, mientras que en el grupo control se redujo en eltiempo. Pero ambos grupos sufrieron el mismo deterioro de ladensidad mineral ósea durante el seguimiento.

Una de las participantes del grupo que hacía ejercicio (1,2por ciento del grupo) murió durante el estudio, comparado con 8(10,5 por ciento) del grupo control. Pero el tamaño pequeño dela muestra "limita las conclusiones" sobre si el ejercicioredujo la mortalidad.

Las fracturas en el grupo control ocurrieron más cerca delcentro del cuerpo (por ejemplo, en la cadera en lugar de larodilla) que en el grupo que hacía ejercicio, "lo que indicaque ese tipo de caídas sería distinto en las personas que hacenejercicio regular".

"A las mujeres con osteopenia se le debería recomendarhacer ejercicio físico diario habitual", concluye el equipo.

FUENTE: Archives of Internal Medicine, 27 de septiembredel 2010.