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El Ejército keniano asegura haber matado a 75 rebeldes de Al Shabab en Somalia

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El Ejército de Kenia aseguró haber matado a 75 terroristas del grupo radical islámico Al Shabab en la ofensiva que desde el pasado fin de semana está llevando a cabo en Somalia a consecuencia del secuestro de tres cooperantes y dos turistas en territorio keniano en poco más de un mes, informaron medios locales.

Según el rotativo The Standard, los soldados kenianos, que cuentan con el apoyo de las tropas del Gobierno Federal de Transición de Somalia (TFG, sus siglas en inglés), ya controlan las localidades de Qoqani, Tabda y Afmadow, en el sur de Somalia.

El Ejército keniano, que asegura que no se ha producido ninguna baja en sus filas durante la ofensiva, se dirige ahora a la ciudad portuaria de Kismayo, 500 kilómetros al sur de Mogadiscio y bastión de Al Shabab.

"Nuestro próximo objetivo es capturar Kismayo. No retrocederemos ni nos rendiremos hasta que caiga bajo nuestro control", dijo a The Standard el portavoz militar keniano Emmanuel Chirchir.

Además de ser el refugio de Al Shabab, la ciudad de Kismayo es una localidad clave para los rebeldes, puesto que supone una fuente de ingresos por parte de los piratas, que utilizan su puerto.

A pesar de la toma de control de Afmadow, unos 120 kilómetros al este de la frontera con Kenia, el avance de las tropas kenianas y somalíes se ha visto ralentizado por las intensas lluvias que están cayendo sobre la región del sur de Somalia, que transforman las carreteras en barrizales.

Sin embargo, Chirchir insistió en que las tropas kenianas "siguen motivadas por el éxito de la operación".

Ayer, los milicianos de Al Shabab volvieron a amenazar con llevar a cabo ataques en Kenia si Nairobi no retiraba sus tropas de Somalia: "El Gobierno de Kenia perderá a mucha gente y muchos bienes por su intervención en nuestro territorio", dijo a una emisora somalí uno de los líderes del grupo terrorista, Sheikh Hassan Hersi.

Aunque no se han producido bajas del Ejército keniano durante la ofensiva, cinco de sus soldados resultaron muertos en Liboi, cerca de la frontera con Somalia, cuando el pasado lunes un helicóptero militar se estrelló poco después de despegar debido a problemas técnicos.

Tras las amenazas de Al Shabab, el Gobierno de Kenia ha aumentado sus medidas de seguridad en el centro de Nairobi y alrededores, y varias agencias de seguridad se han movilizado para prevenir posible ataques de los radicales islámicos, según The Standard.

El comisario de Policía de Nairobi, Antony Kibuchi, pidió ayer a los residentes de la ciudad que informen sobre "cualquier persona u objeto sospechoso que vean".

"Somos nosotros quienes tenemos que derrotar a esos criminales que amenazan nuestra paz", aseveró Kibuchi.

"La Policía y las unidades antiterroristas planean una redada para arrestar a simpatizantes" de Al Shabab, señaló el periódico.

Por otra parte, dos ciudadanos británicos, uno de origen pakistaní y el otro somalí, fueron detenidos ayer cerca de la frontera con Somalia, a quienes la Policía keniana ha acusado de colaborar con Al Shabab y ha asegurado que serán deportados.

Al Shabab combate desde 2006 al internacionalmente respaldado Gobierno Federal de Transición somalí y a las tropas de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM) con el fin de instaurar un Estado musulmán de corte wahabí en el país.

Somalia vive en un estado de guerra civil y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas, señores de la guerra tribales y bandas de delincuentes armados.