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Ejército, ONG y Naciones Unidas ayudan a millones de afectados por las inundaciones en Pakistán

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Las agencias humanitarias de la ONU, el Ejército, ONGs y países varios, y organismos caritativos islámicos contribuyen a la asistencia de los millones de afectados por las devastadoras inundaciones de Pakistán, que han cubierto ya más del 15 por ciento de su territorio.

"La amenaza no se ha acabado, tampoco las lluvias, así que urge una ayuda inmediata", declaró hoy a Efe un portavoz de la Autoridad Nacional de Gestión de Desastres, Ahmad Kamal.

Según la fuente, "la situación está mejorando un poco, las presas resisten, pero el nivel de agua sigue siendo muy alto y anegando nuevas zonas llanas" en el país.

La furia del río Indo y de sus afluentes, que ha causado desde finales de julio -según las autoridades- al menos 1.303 muertos y más de 14 millones de afectados, incluidos dos millones de personas que se han quedado sin hogar, ha dejado un paisaje devastado a lo largo y ancho de Pakistán.

Muchos organismos e instituciones, así como el propio pueblo paquistaní, se desviven en una carrera por ayudar a los más necesitados.

Parte de la asistencia la lidera la ONU, que ha distribuido raciones de comida para un mes a 370.000 personas y 57.000 tiendas de campaña, entre otras ayudas, según datos difundidos hoy en rueda de prensa por responsables de tres de sus agencias humanitarias.

En las Naciones Unidas, se espera que el subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, John Holmes, pida hoy ayuda urgente a los países donantes para asistir a los damnificados.

La tragedia se ha presentado también como una oportunidad idónea para ciertas organizaciones islamistas, que están aprovechando para adquirir popularidad entre los afectados como ya pasó con el terremoto en Cachemira de 2005, según expuso a Efe una fuente de inteligencia occidental.

"Ahora ofrecen su ayuda, ganan adeptos al atender sus necesidades y poco a poco los van reclutando para escuelas coránicas. Está sucediendo", sostuvo la fuente.

Sin ir más lejos, Jamaat-ud-Dawa, una organización benéfica proscrita tras ser acusada de actuar como tapadera del grupo terrorista que atentó en la ciudad india de Bombay en 2008, está muy involucrada en las tareas de asistencia, con unos 3.000 voluntarios desplegados por todo el país, explicó a Efe una fuente del JuD.

Lo propio hace la plataforma caritativa Al-Khidmat, del principal partido islamista del país, el Jamiat-e-Islami, que desde once sedes está movilizando a cerca de 100.000 personas en todas las provincias paquistaníes para llevar comida, medicamentos o evacuar a los afectados, según fuentes de la formación.

"Cuando piensas en hacer donativos, quieres que tu contribución sea aprovechada. Y esta gente hace el trabajo realmente bien, les he visto actuar durante el terremoto de Cachemira en 2005. Sin embargo, si das tu dinero al Gobierno no sabes adónde irá", expuso a Efe Asim Awan, un periodista paquistaní al que se puede considerar liberal.

Las palabras de Awan se ven corroboradas con la opinión de muchos ciudadanos consultados por Efe, que critican la ausencia de la Administración política en las áreas afectadas por la catástrofe, un extremo ejemplificado con la marcha del país para una gira europea de más de una semana del presidente, Asif Alí Zardari, quien regresó ayer.

"Éste es un Gobierno que está ignorando completamente la situación, no ha hecho nada. Yo esperaría que cada día convocasen una reunión del Gabinete para revisar la crisis", criticó hoy a Efe el reputado analista económico Mohamed Zubeir.

Según esta fuente, el Ejército sí ha reaccionado al nivel de las expectativas, "está muy a bordo, han hecho mucho trabajo de rescate" y tienen desplegadas decenas de miles de unidades por todo el país.

En muchos de estos rescates, participan además varios helicópteros y personal de EEUU, un país que no sólo ha anunciado 35 millones de dólares de ayuda económica, sino que diariamente informa de la llegada de un nuevo avión con tiendas de campaña, con raciones de comida o balsas de plástico.

"Los EEUU han sido muy rápidos ofreciendo ayuda. Es una buena oportunidad para mejorar las relaciones diplomáticas, que nunca son fáciles. Y, obviamente, son los primeros interesados en que Pakistán permanezca estable", observó Zubeir, en referencia al papel de Islamabad como aliado en la guerra contra el integrismo islámico.