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"Electra" regresa al teatro de Mérida bajo una estética inspirada en Rumanía

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El regreso del clásico "Electra" al Teatro Romano de Mérida ha llegado envuelto en una versión fiel a la dramaturgia griega y bajo una estética inspirada en la Europa del Este, donde los tintes étnicos de Rumanía conviven, en armonía, con uno de los dramas de la antigüedad más interpretados desde hace dos mil años.

La obra, producida por del Teatrul National Radu Stanca, de la ciudad rumana de Sibiu, se ha estrenado esta noche con éxito en la escena del teatro, donde el texto, en rumano y subtitulado en español; ha resucitado de nuevo el mito, bajo los acordes y los bailes del grupo folclórico "IZA", de Maramures (Transilvania).

"Electra" cierra la programación oficial de la LIV edición del Festival de Teatro emeritense y está versionada por el director Mihai Maniutiu, que ha hecho las delicias de unos 400 espectadores, que han vibrado con los sones de cinco músicos que tocan y bailan melodías del pueblo rumano, la cultura hebrea y el country.

Electra (Mariana Presecan) protagoniza el drama griego con pasión, poniendo en escena a la hija de Agameón, que vive reducida a la miseria desde que su padre murió a manos de su madre, Clitemnestra, interpretada por Ioana Craciunescu; y el amante de ésta.

Presecan mantiene el ímpetu de venganza que exige su personaje y se compenetra con el otro punto fuerte de la obra, Orestes, el hermano varón de Electra, que encarna en esta ocasión Marian Raela.

Ambos se embarcan en la tarea de cumplir las órdenes de Apolo, y sus propios deseos, para vengar la muerte de su padre.

Junto a ellos interactúa el coro de señoras de Micenas, que se desenvuelve con cierta torpeza, quizás, como ha admitido su director en una rueda de prensa después de la función, porque "no han tenido tiempo" de adaptarse a la escena del teatro emeritense que, "aunque ayuda, también exige cuidar al máximo el uso del espacio".

La función está ambientada en Maramures, una región del norte de Rumanía que conserva el mismo carácter "arcaico" que la antigua ciudad griega de Micenas, el lugar donde se desarrolla la acción clásica, en tiempos de la Guerra de Troya.

En esta ocasión, los personajes mantienen una indumentaria atemporal bajo una fusión de marcados tintes étnicos.

La musicalidad y los bailes tradicionales rumanos interactúan como un elemento decorativo y de transición que aúna el carácter enérgico de la "Electra" clásica y acentúan el drama.

Los silencios adquieren importancia y conectan al personaje con su propio ser, envuelven al público.

El desenlace de la tragedia comienza con la llegada de Orestes hasta el Palacio Real de la ciudad Micenas, encarnado en las ruinas del teatro emeritense, bajo un escenario desnudo donde destaca un pequeño "caballito" de madera azul, con el que Mihai insinúa la voz de la inocencia de un Orestes, que es enviado por Electra a Fócida cuando era un niño, para salvarlo.

El hermano varón vuelve para cumplir el destino escrito y la música anuncia la muerte de los ingenuos amantes.

En este momento, el ritmo del grupo "IZA" se fusiona en la trama, con los actores, y ofrece un espectáculo musical y de color único que ayuda a cumplir el fin mismo de la dramaturgia griega.