Publicado: 09.02.2014 07:00 |Actualizado: 09.02.2014 07:00

Emilienne de León: "En América Latina la igualdad empieza a ser una moneda de cambio común"

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La mexicana Emilienne de León, directora de la Red Internacional de Fondos de Mujeres, es una feminista de los pies a la cabeza que vive volcada en promover los derechos de las mujeres en todo el mundo, sobre todo donde más falta hace, en Centroamérica, una zona que ella conoce muy bien. Hace unas semanas visitó España con motivo del encuentro anual de Fondos de Mujeres, en plena polémica por la contrarreforma de la ley del aborto que prepara el Gobierno del PP. Firme defensora de la igualdad, critica sin cortapisas el proyecto de Alberto Ruiz-Gallardón y advierte del peligro de que en España, por efecto de la crisis y del conservadurismo del propio Ejecutivo, se produzca "una regresión" en los derechos de las mujeres y en la lucha contra la violencia de género.

Primera pregunta obligada, ya que en España sólo hay uno, Calala: ¿qué es y cómo funciona un Fondo de Mujeres?

Es como una fundación que se dedica a recaudar dinero para subvencionar a grupos de mujeres organizadas. El objetivo principal y declarado es promover los derechos de las mujeres en sus respectivos países de origen a través de apoyar con dinero el trabajo que ellas puedan hacer para sí mismas o para otros. Son mujeres en su mayor parte marginadas, que no conocen sus derechos o que no los pueden ejercer. Estoy hablando de los derechos laborales, el derecho a la salud o los derechos sexuales y reproductivos.

Creo que algunos definen estos Fondos como la filantropía feminista.

Los Fondos de Mujeres no tienen un sentido caritativo. No trabajan desde la caridad, sino para potenciar las capacidades de las personas: tienen un sentido de desarrollo de las personas y de las mujeres en especial. Además, su labor es doble: promover los derechos por un lado, y, por otro, educar a la sociedad para que contribuya a este tipo de causas.

"Los Fondos de Mujeres no  trabajan desde la caridad, sino para potenciar las capacidades de las personas"

Entonces, el apoyo va más allá de lo puramente económico.

Exactamente, sí. El esquema de actuación está más fundamentado en apoyar la promoción y el ejercicio de los derechos que, digamos, actuaciones como el microcrédito o cosas así. La subvención sirve para hacer talleres, para armar estrategias, para promover campañas de comunicación, en fin ese tipo de acciones.

¿Tienen apoyo de instituciones oficiales?

La Red Internacional de Fondos de mujeres, que es la organización que yo conduzco, no recibe dinero de los gobiernos, solamente de fundaciones: tratamos de movilizar los recursos de la sociedad civil. A veces nos beneficiamos de alguna ayuda de la cooperación internacional, pero en general no cogemos dinero de los gobiernos. Eso nos da mayor independencia para hacer las cosas aunque contemos con menos recursos.

¿En qué situación está la lucha por la igualdad en países como México y otros países centroamericanos?

Son países que siguen teniendo una importante situación de desigualdad. Sí, las leyes han avanzado, particularmente en México, pero también se requieren cambios culturales que necesitan mucho más tiempo. Aún queda mucho por hacer.

Supongo que la educación juega un papel fundamental.

En los Fondos de Mujeres damos mucha importancia a una educación en igualdad. La educación y el derecho a la igualdad entre mujeres y hombres es uno de nuestros fundamentos básicos. En México y otros países de América Latina la igualdad empieza a ser una moneda de cambio común, lo que no sucedía antes. Apoyamos leyes contra la violencia hacia las mujeres, leyes que faciliten el acceso a la salud e incluso la despenalización del aborto.

En México existe la lacra de los feminicidios.

La violencia contra las mujeres en México es un asunto muy grave que arrastra otro gran problema: el acceso a la Justicia. Por más leyes que tengas si no se aplica la Justicia, lo que se genera es impunidad y la impunidad genera a su vez más asesinatos, más feminicidios. En México han bajado, no todo lo que se quisiera, pero han bajado, aunque las cifras no están tan claras porque la lucha contra el narcotráfico del anterior Gobierno de México ha generado una ola general de asesinatos mucho mayor que en parte ha desdibujado el problema de los feminicidios. Lamentablemente, en México la violencia ya no es sólo contra las mujeres. La inseguridad se generalizó en casi todo el país y por eso se está extendiendo entre la sociedad la sensación de que hay que solucionar el problema de una vez por todas a pesar de que, como he dicho, en México y Centroamérica tenemos un problema de falta de acceso a la Justicia.

"El movimiento feminista se ha pasado toda la vida asumiendo riesgos"

También trabajan con mujeres indígenas, un colectivo muy vulnerable.

Las mujeres indígenas siguen sufriendo discriminación. No reciben la misma educación que los hombres, a veces porque viven en comunidades alejadas y otras porque las tradiciones no les permiten desarrollarse y ejercer sus derechos. Sigue habiendo mucha injusticia hacia ellas, pero también hay un buen grupo de mujeres indígenas que ejercen de líderes y que están abriendo las puertas para las demás. Los Fondos de Mujeres han desarrollado una gran labor en este aspecto. Promoviendo el liderazgo, las mujeres indígenas empiezan a entender que la vida puede ser igual para ellas que para cualquier hombre y empiezan a moverse. Eso sí, tratando de no trastocar los usos y costumbres de la rica cultura indígena, aunque sí el machismo que existe en cualquier cultura. Cuanto más tradicional es una sociedad, más machista es a su vez esa sociedad.

Desde fuera, ¿cómo valora las políticas de igualdad que se practican en España y la lucha contra la violencia de género?

España es un ejemplo de cómo ir avanzando en las políticas de igualdad y contra la violencia de género. Hay justicia y los hombres acaban en la cárcel si maltratan a las mujeres. Es un país muy avanzado en ese sentido, pero hay que cuidar que no haya pasos atrás. Me preocupa que con un Gobierno más conservador las políticas progresistas que se han impulsado en los últimos años estén en riesgo de regresión. Además, España está atravesando una crisis que está afectando a los niveles de calidad en la educación. Las crisis también asoman muchas veces en este tipo de cuestiones, que han ido bien pero que pueden voltearse muy rápidamente.

Habla del riesgo de regresión en la igualdad y los derechos de las mujeres. En España lo estamos viviendo con la contrarreforma del aborto impulsada por Gallardón.

Es como un cuento de nunca acabar no sólo en España, sino en cualquier otro país: tienes un gobierno progresista que apoya políticas progresistas y entonces la sociedad avanza, porque va entendiendo de que va la cosa. Llega un gobierno conservador, y entonces todo se para y no va porque es gobierno tiene creencias totalmente distintas al anterior. Pero el aborto es un asunto que va más allá de las creencias: si nadie decide sobre los cuerpos de los hombres, ¿por qué alguien puede decidir sobre el cuerpo de las mujeres, ya sea el Estado, la Iglesia o quien sea? Aquí nadie ha decidido jamás sobre los cuerpos de los hombres, sobre qué hacen con su sexualidad y cómo la llevan. Sin embargo, con las mujeres sí.

Y eso es injusto, claro.

Es sobre todo anacrónico. Pensar que porque se procrea el hijo en el útero de una mujer se puede decidir sobre su cuerpo ampliamente es algo arcaico. Este tipo de cuestiones culturales no son fáciles porque crean polaridad en la sociedad. Avanzamos y retrocedemos, avanzamos y retrocedemos. En fin, es un constante ir y venir, pero yo soy siempre optimista a pesar de que la situación no es fácil.

"Aquí nadie ha decidido jamás sobre los cuerpos de los hombres, sobre qué hacen con su sexualidad y cómo la llevan. Sin embargo, con las mujeres sí.  No es justo"

Contra el aborto protestó el movimiento Femen en el Congreso en una acción muy comentada. Para una mujer comprometida como usted, ¿un movimiento de protesta como Femen ayuda a la causa feminista?

Cada cual tiene el derecho y la legitimidad de hacer, mientras sea pacíficamente, lo que quiera para mostrar su disgusto o su apoyo a determinadas causas. En una sociedad que se va tornando conservadora, una acción como la de Femen escandaliza mucho y en una sociedad más progresista puede ser hasta graciosa. Son momentos. Yo apuesto por el diálogo, pero de repente sí hay momentos en los que tienes que llamar la atención para generar la polémica. Y a veces acciones como las de Femen sí pueden perjudicar al movimiento feminista porque entonces mucha gente piensa: ‘Son unas locas'. Es lo de siempre, pero son riesgos que se toman. Pero el movimiento feminista se ha pasado toda la vida asumiendo riesgos.

¿Qué retos tienen por delante los Fondos de Mujeres, sobre todo en México y América Latina?

Hay varios. Para conseguir la igualdad entre hombres y mujeres, primero hay que lograr la igualdad económica en toda la sociedad. El feminismo trabaja también por una igualdad de la sociedad en general. Procurar un trabajo digno a las mujeres y que se respeten sus derechos laborales es un reto aún pendiente en los países de América Latina, pero también en África y en Asia. Por desgracia, en esas zonas las mujeres siguen estando muy presentes en la economía más informal, aquella donde no tienen derechos. Otros retos son mejorar la salud reproductiva de las mujeres e incrementar su participación política. Pero el más importante es luchar contra la marginalidad de los grupos migratorios. Este es un asunto que toca a España, a Europa, a América Latina y en especial a México, que es un país que atraviesan muchos emigrantes hacia Estados Unidos. Las pésimas condiciones en las que viven estos grupos, el grado de marginalidad, la xenofobia y el racismo son un problema común a todos los países. Y así como tenemos un libre flujo de mercancías y de personas por todo el mundo, no lo hay de personas. La UE y España son un ejemplo de ello. La migración es parte de la sociedad, lo ha sido toda la vida, pero el capitalismo sólo quiere mano de obra barata y no personas con derechos.