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El 'Emirato del Sáhara' se nutre de los rescates

Al Qaeda en el Magreb islámico da prioridad al Sahel

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Perdida ya la guerra que los grupos armados mantuvieron contra el Estado argelino en los noventa, el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) trató de redorar su blasón rindiendo pleitesía en 2006 a Bin Laden. Así se convirtió en su franquicia en el norte de África Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), asumió su imagen de marca y, sobre todo, su retórica.

Pero las proclamas contra los 'cruzados', su activa contribución al reclutamiento de suicidas para Irak, y la asunción de la ciberyihad, tan querida a Bin Laden, no han bastado para que el ex GSPC que se ha atribuido el secuestro de los tres españoles en Mauritania, lograse el objetivo que se marcó en 2006: vertebrar bajo su ala a los movimientos salafistas del Magreb y regionalizar la yihad argelina. Un ejemplo entre otros de este fracaso fue la decisión del ahora extinto Grupo Islámico Combatiente Libio de rendir pleitesía directamente a Bin Laden.

Para Jean-Pierre Filiu, politólogo y autor del libro Las nueve vidas de Al Qaeda, este fracaso explica que AQMI esté privilegiando su expansión en la región sahelo-sahariana. Primero, en Mauritania, y de forma creciente en Malí, el país donde las katibas (unidades de combate) en la región tienen sus bases. Allí se cree que están cautivos los cooperantes españoles.

Los países del Sahel, la franja que recorre África desde el Atlántico hasta el Nilo Blanco, se están convirtiendo en la zona donde AQMI 'alimenta su mayor potencial letal de expansión', explica Filiu.

La novena región militar de la organización terrorista, bautizada como Emirato del Sáhara, aspira a englobar a Mauritania, Malí, Níger, Nigeria, Libia y Chad. De la dirección de este emirato dependen las dos principales katibas de la organización en el territorio, a las que se han atribuido los secuestros de occidentales.

La primera, dirigida por el emir Mojtar Belmojtara quien se supone relativamente moderado, funciona de manera autónoma e incluso ha llegado a desafiar la autoridad del líder de la banda terrorista, Abdelmalek Drukdel.

Según una nota informativa del Centro Francés para la Investigación sobre Inteligencia, este grupo opera sobre todo en el norte de Malí y en Mauritania, el país donde fueron capturados los tres voluntarios catalanes. Esta katiba ha logrado mantener su gran independencia gracias a que sus secuestros y otras actividades delictivas, como el tráfico de drogas, emigrantes, armas y tabaco, son vitales para proveer de armas y vehículos a la organización.

Más leal a la dirección, el emir Abdelhamid Abu Zeid, líder de la otra katiba principal del Sahel, representa la facción más radical del movimiento, al que también aporta fondos. La mayoría de los secuestros de occidentales en la zona se cuenta en su haber; también la muerte del único rehén europeo asesinado hasta ahora. El británico Edwyn Dyer fue ejecutado el 31 de mayo tras la negativa de Londres a liberar al emir radical Abu Qutada, estrecho aliado de AQMI.

La peligrosidad de los terroristas radica en su extrema movilidad

Este asesinato no apunta, sin embargo, a que el móvil principal de los secuestros sea otro que el económico. Según la inteligencia norteamericana, la orden de matar a Dyer vino de la dirección de Al Qaeda. Una decisión inédita, ya que la franquicia magrebí no recibe fondos ni seguramente órdenes de Bin Laden, de quien sólo depende por la autoridad de su liderazgo moral para los salafistas, al igual que la mayoría de los grupos adscritos al ideario de Al Qaeda.

Menospreciar la capacidad letal de AQMI en el Sahel sería 'un error', recuerda Iselmu Uld Mustafá, director del semanario mauritano Tahalil Hebdo, pero, a la luz de los datos, el temor a una paquistanización del Sahel expresado, por ejemplo, por la Administración norteamericana parece desproporcionado.

Filiu calcula que entre 100 y 200 terroristas forman parte de las unidades saharianas de AQMI, militantes 'cuya peligrosidad radica en su extrema movilidad'. Sin desdeñar este riesgo, fuentes militares de EEUU citadas por Newsweek reconocen que la mayor insurgencia que han hallado en la zona ha sido 'unos pickups y una docena de hombres en un wadi (riera) del desierto'.