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Las emociones, de enemigo interior a factor protector de la inteligencia

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Rocío Ortigosa

Málaga, 19 sep (EFE).- De considerarse el enemigo interior en la toma de decisiones, las emociones han pasado en los últimos años a convertirse en el mejor aliado del cerebro, un factor protector de la inteligencia que ayuda y condiciona la vida cotidiana, como se ha puesto de manifiesto en un congreso internacional sobre la materia.

Aunque hay varias definiciones, la Inteligencia Emocional no es más que la habilidad o la capacidad genética de las personas para manejar y controlar sus emociones.

Fue hace sólo una década cuando los profesores Petter Salovey y John Mayer acuñaron este vocablo y desde entonces ha sido objeto de estudios e investigaciones en los que se constata que no sólo es necesario desarrollar la inteligencia racional, sino también los demás aspectos sociales y emocionales.

"Todos tenemos una inteligencia emocional, pero eso es un potencial que hay que desarrollar", señaló el profesor de Psicología en la Universidad de Málaga (UMA) Pablo Fernández Berrocal, coordinador del primer Congreso Internacional de Inteligencia Emocional inaugurado hoy en Málaga con la asistencia de más de 350 expertos de 40 países.

Está convencido de que muchos de los problemas actuales de la sociedad vienen determinados por un desajuste emocional o por la incapacidad para gestionar adecuadamente las emociones.

"No se trata de reprimirlas", indicó este experto, sino de adaptar las emociones de forma inteligente al medio.

Según Fernández Berrocal, los problemas de agresividad, embarazos prematuros o el aumento en el consumo de drogas por parte de muchos adolescentes podrían "amortiguarse" con medidas preventivas y educativas enfocadas a este tipo de habilidades emocionales.

Insistió en que hay que empezar invertir en la educación de las emociones y aseguró que el sistema educativo español y el profesorado está preparado para impartir este tipo de enseñanzas.

Pero la educación no es el único ámbito al que es aplicable la inteligencia emocional, ya que el mundo empresarial también se ha rendido a esta disciplina y muchas compañías ya han empezado impartir cursos o incluso a medir la capacidad emocional de sus trabajadores.

Robert Emmerling, integrante del Consorcio de Inteligencia Emocional en las Organizaciones (EI Consortion), explicó que fueron las empresas estadounidenses las primeras en interesarse por la inteligencia emocional, ya que ayuda a predecir el rendimiento de los empleados.

"Las medidas habituales no ayudaban a predecir ni el nivel de satisfacción en el puesto de trabajo ni el nivel de competencia", apuntó.