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Una emotiva e íntima ceremonia de incineración despide al músico donostiarra Mikel Laboa

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Los familiares y amigos más íntimos han dado hoy el último adiós, en una sencilla y emotiva ceremonia de incineración en San Sebastián, al cantautor donostiarra Mikel Laboa, icono de la cultura vasca fallecido ayer a los 74 años.

Su viuda, Marisol Bastida, y sus dos hijos, Izaro y Agurtzane, arropados por el resto de familiares y los amigos más cercanos, muchos de ellos artistas, han despedido esta mañana al músico en el crematorio del tanatorio de Rekalde, donde estaba instalado el velatorio desde la tarde de ayer.

No ha habido ni discursos ni rezos y sólo la voz grabada de Mikel Laboa cantando "Antzinako bihotz" (Corazón de antaño) e "Izarraren hautsa" (Polvo de estrella) ha roto el contenido silencio de los asistentes al acto en los momentos previos a la incineración de sus restos mortales.

Sus cenizas serán aventadas en la intimidad familiar, según anuncian sus allegados en las esquelas que publican hoy todos los periódicos vascos.

Durante esta mañana, han pasado por el velatorio personalidades como el científico Pedro Miguel Etxenike, el viceconsejero de Política Lingüística del Gobierno Vasco, Patxi Baztarrika, el pintor José Luis Zumeta, el restaurador Juan María Arzak, el repostero Joxe Mari Gorrotxategi o el escritor Joxean Artze, entre otros.

A éstos se sumó ayer una larga lista de artistas y autoridades vascas, que desfilaron durante la tarde por el tanatorio donostiarra para dar personalmente el pésame a los familiares.

La noticia del fallecimiento del cantautor donostiarra causó ayer una gran conmoción en el mundo cultural de Euskadi, así como un hondo pesar en sus representantes institucionales y políticos, que difundieron notas y comunicados de condolencia y en reconocimiento de su trayectoria artística.

Todos los diarios vascos dedican en sus ediciones de hoy amplios espacios a recordar la extensa carrera artística de este cantante, considerado uno de los patriarcas indiscutibles de la música de Euskadi, así como esquelas de asociaciones, entidades e instituciones como la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) o el Ayuntamiento de San Sebastián.