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Una empresa española entra en la batalla de cifras de las protestas francesas

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La polémica por el número de asistentes a las manifestaciones en Francia contra la reforma de pensiones cuenta con una empresa española como nueva fuente de recuento, alternativa a los ofrecidos por Gobierno y sindicatos.

Al día siguiente de la última protesta masiva, que reunió a entre 825.000 y 3 millones de personas en las calles de Francia -según las autoridades y las centrales sindicales, respectivamente- la empresa Lynce consideró que su sistema de cómputo "es el principio del fin" de las estimaciones basadas en testimonios no profesionales.

"No sé si seremos los que ganemos la carrera pero sí somos los que la hemos empezado", declaró a Efe su director, Juan Manuel Gutiérrez, cuando la prensa gala todavía destaca hoy el recuento hecho por esta empresa de las manifestaciones del pasado 12 de octubre en París.

Lynce realizó para el diario "France-Soir" la contabilización de los manifestantes que participaron en los dos recorridos durante ese día en París y los 80.330 detectados por la empresa contrastaron claramente con la cifra de 330.000 ofrecida por los sindicatos.

Gutiérrez destacó la gran distancia que separa todavía a los sindicatos franceses de los españoles -mucho más alejados de la realidad, estima- a la hora de contabilizar la asistencia a manifestaciones.

Lynce, según el cómputo efectuado -por encargo de la Agencia Efe- en la huelga general convocada en España el pasado 29 de septiembre, detectó la participación de 17.228 personas en la manifestación convocada por los sindicatos UGT y CCOO, que éstos elevaron a medio millón.

En España Lynce ha efectuado para Efe la medición del número de participantes en once grandes manifestaciones, en virtud del acuerdo de servicios que tiene suscrito desde 2009 con la Agencia de información.

Las cifras facilitadas en todas ellas levantaron también polémica, al producirse grandes diferencias entre las ofrecidas por los organizadores y las obtenidas por la empresa.

"Nosotros, cualitativamente, nunca entramos al trapo ni decimos si está bien o está mal", agregó Gutiérrez acerca de la orientación de las manifestaciones en las que han hecho recuentos de participación.

"No pensamos nada de la gente que se manifiesta", confiesa después de revelar que la iniciativa de aportar una medición profesional de asistencia a manifestaciones le surgió precisamente al escuchar las enormes divergencias entre fuentes a la hora de cifrar número de participantes.

"Lo único que pretendemos es que se bajen las unidades de medida: donde se dice 'miles de', pues decir 'cientos de'" manifestantes, agregó.

El responsable de Lynce destacó que en su experiencia parisina -en el recuento del día 12 participaron cuatro personas- no se pudo hacer una medición "persona a persona" debido a la extensión enorme de la manifestación.

Explicó que en el caso de París, las autoridades ordenan la organización de dos recorridos para evitar aglomeraciones que puedan causar daños a los manifestantes y por eso en la capital francesa la gente marcha "más relajada" y a un ritmo "más lento".

Esta circunstancia, explicó, "hace más difícil" el recuento del número de participantes, que también es más complejo por la longitud de las manifestaciones: hasta cinco kilómetros, frente a un kilómetro en el caso de Madrid.

En la manifestación de París tampoco se pudo colocar un globo en altura para tomar fotos aéreas debido a la existencia de ráfagas previstas de viento superiores a los 40 kilómetros por hora, lo que lo convertía en un elemento posiblemente peligroso, según Lynce.

El método empleado es el de "caudalimetría", agregó el responsable de la empresa, quien explicó que se trata de un análisis de los flujos, su cantidad y ritmo para establecer una media.