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Las empresas británicas perderán millones de libras por la rebelión libia

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Las empresas británicas se exponen a perder millones de libras en exportaciones a Libia como consecuencia de la rebelión que ha estallado en ese país contra el coronel Muamar el Gadafi, según un ex miembro del Gobierno de Londres.

Lord Trefgarne, actual presidente del Consejo Empresarial Libio-británico y ex miembro del gobierno conservador de Margaret Thatcher, valoró el comercio bilateral en 1.500 millones de libras (1.770 millones de euros), llevándose la parte del león las importaciones británicas de crudo y gas.

Al mismo tiempo, según Trefgarne, citado hoy por el dominical The Independent on Sunday, las exportaciones británicas a Libia alcanzaron el año pasado un valor aproximado a los 400 millones de libras (472 millones de euros).

Desde que se levantaron las sanciones comerciales contra el país norteafricano aplicadas tras el atentado terrorista de Lockerbie (1988), el Gobierno de Londres ha promocionado fuertemente a Libia como mercado de exportación.

El entonces primer ministro Tony Blair fue el principal promotor de los negocios con el régimen libio cuando en un viaje en 2004 al país árabe para entrevistarse con el coronel Gadafi anunció "una nueva relación" con ese país.

Mientras se celebraba aquella reunión, la petrolera Shell anunció haber firmado un acuerdo valorado entonces en 550 millones de libras para la exploración del gas en aguas libias, y aquel mismo año, Cahrles Powell, hermano de un estrecho colaborador de Blair, creó en el paraíso fiscal de Bermudas una empresa para aprovechar las nuevas oportunidades de negocios.

Powell, ex asesor de los ex primeros ministros británicos conservadores Margaret Thatcher y John Major, preside la compañía Magna Holdings International, que ha firmado una serie de contratos lucrativos con el régimen de Gadafi.

En mayo de 2007, Blair volvió a Libia y ayudó a la firma de un acuerdo de prospección petrolera entre ese país y la compañía BP, que está actualmente valorado en unos 900 millones de libras (cerca de 1.100 millones de euros).

El ex líder laborista facilitó también la firma de contratos en el sector de la defensa por dos empresas británicas y dos años después el terrorista libio condenado a cadena perpetua por el atentado de Lockerbie contra un avión de Pan Am, Abdelbaset el-Megrahi, regresó a su país tras ser puesto en libertad prematuramente por motivos humanitarios.

Blair es actualmente asesor de JP Morgan, banca de inversiones estadounidense que se ocupa de la gestión de los fondos de la Autoridad Libia de Inversiones.

En Libia operan alrededor de 150 empresas británicas, entre ellas British Airways, los grandes almacenes Marks & Spencer, varias cadenas de ropa de confección, así como firmas de ingeniería y de tratamiento de residuos.

Marks & Spencer se vio obligada la pasada semana a cerrar la tienda que tiene en Trípoli por culpa de la violencia, pero no piensa abandonar el país, según confirmó un portavoz al periódico, como tampoco piensa hacerlo la aerolínea BMI.

El príncipe Andrés de Inglaterra ha realizado numerosas visitas a Libia para promover las exportaciones británicas y la Libyan Investment Authority (LIA) ha invertido millones de libras en propiedad inmobiliaria en la City de Londres.

La LIA ha invertido también en otras empresas, entre ellas el grupo Peaerson, propietario del diario Financial Times, y el año pasado el Banco Exterior Libio compró la participación que tenía el HSBC en el British Arab Commercial Bank, con sede en Londres.