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Empresas españolas buscan negocio en el plan Obama

EEUU podría limitar a firmas de su país el acceso al programa de 39.000 millones

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Una sonrisa de 50.000 millones de dólares (39.000 millones de euros). Una inyección de optimismo transoceánico desde Milwaukee (Wisconsin) hasta las sedes de las principales constructoras españolas. Eso es lo que consiguió el lunes Barack Obama al anunciar que la Administración de EEUU, lejos de copiar la estrategia del tijeretazo al gasto público que ha elegido Europa para salir de la crisis, va a intentar reactivar la economía de su país sacando la chequera para remodelar, en los próximos seis años, 241.000 kilómetros de autopistas, 6.430 de vías férreas y 241 de pistas de aterrizaje.

God bless la globalización y los contratos internacionales. La práctica totalidad de las empresas españolas, afectadas todas ellas por el recorte de 5.700 millones de euros que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero va a aplicar al presupuesto de obra pública entre 2010 y 2011, reconocieron que estudiarán la posibilidad de morder una parte del nuevo pastel que Obama ha sacado al escaparate.

El propio ministro de Fomento español, José Blanco, declaró ayer en Telecinco que el plan estadounidense es 'positivo' para las constructoras españolas, 'que van a ver una oportunidad para superar el recorte' de obras públicas en España. 'El desarrollo de la obra pública en España ha permitido un gran desarrollo de nuestra tecnología, que es puntera en el mundo y que, por tanto, tiene ahora una oportunidad', añadió Blanco.

Fuentes de Sacyr Vallehermoso reconocieron estar 'muy interesados' y recordaron que su cartera de negocio 'se debe ya en un 56% a la actividad internacional, en la que el 69% lo aporta la construcción'.

En Acciona, pese a señalar que 'es un poco pronto para valorar en qué medida pueden beneficiarse', recordaron que 'EEUU es uno de los diez países clave de su nuevo plan estratégico'. Acciona no tiene presencia aún en EEUU en el sector de infraestructuras (lo está en Canadá y México) pero sí tiene presencia en el país en negocios de energías renovables y agua.

Ferrovial es un habitual del sector de las infraestructuras de EEUU, donde se adjudicó recientemente dos nuevos proyectos en Texas con una inversión de 3.900 millones de euros. En total, tiene cinco concesiones de autopistas en operación o en construcción a través de Cintra, con una inversión gestionada de 9.800 millones de euros, y está entre los principales constructores de Texas desde que adquirió la estadounidense Webber.

La tecnológica Indra también estudiará la posibilidad de participar en el nuevo plan de Obama, que incluye la inversión en un nuevo sistema de control del tráfico aéreo.

Fuentes de las empresas españolas expresaron, sin embargo, sus dudas sobre si firmas de capital no estadounidense podrán beneficiarse del nuevo plan de estímulo de Obama.

De hecho, el discurso en el que anunció el plan encierra pinceladas que alimentan dichas dudas. Para empezar, en la web de la Casa Blanca el discurso se ha colgado bajo el título Made in America. En él, Obama destacó que no quiere ver en su país 'paneles solares, aerogeneradores o coches eléctricos fabricados en China. No quiero comprar cosas de otro sitio, quiero que crezcan nuestras exportaciones. No hay mejores trabajadores que los estadounidenses', añadió.

Un día después de que Obama presentara su plan, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso rescató una vieja idea: los bonos europeos de deuda.
La propuesta ha contado siempre con un firme rechazo liderado por Alemania, cuya deuda sirve como base para fijar el riesgo de la de los demás.

Barroso trató de convencer a los eurodiputados de que 'interconexiones energéticas, investigación y ayuda al desarrollo son ejemplos en los que un euro gastado a escala europea ofrece más que gastado a nivel nacional' y sugirió que el Banco Europeo de Inversiones emita con la Comisión bonos para grandes infraestructuras.