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Encarnació Martorell publica un dietario donde refleja sus vivencias en la Guerra Civil

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Con apenas 12 años, Encarnació Martorell empezó un dietario, el día 19 de julio de 1936, en el que refleja todas sus experiencias durante la Guerra Civil española, convirtiéndose en una suerte de Anna Frank, aunque ella sobrevivió al conflicto bélico y continúa viva.

Siete décadas han permanecido guardados en una caja los 117 relatos que conforman este "Amb ulls de nena" (Con ojos de niña), editado por Ara Llibres, que ha contado para su edición con la colaboración del estudioso Salvador Domènech, quien los descubrió a raíz de un libro que escribió sobre los alumnos de la República y que le llevó a conocer a Encarnació.

Afectada actualmente por la enfermedad del parkinson, la autora de este texto inédito y que impacta profundamente en el lector no estaba muy convencida de presentarlo públicamente dado su estado de salud, pero hoy ha hecho acopio de fuerzas y ante numerosos medios de comunicación ha ahondado en este período que le cambió la vida.

Muy aficionada a la lectura y cronista oficial de su escuela, el Grupo Escolar Ramon Llull, del Patronato Escolar del Ayuntamiento de Barcelona, Encarnació, a sus ochenta y cuatro años, ha rememorado cómo inició su diario, una vez tuvo conciencia de que aquello que estaba viviendo desde su balcón del número 458 de la calle Diputació iba a dejar una impronta en su piel.

Sin tocar una coma, el libro refleja el texto tal como lo fue escribiendo una niña que iba madurando y que no dejó de ofrecer una radiografía de las penas y miserias de la guerra, hasta que de forma abrupta, en 1939, abandonó esta tarea.

Hoy ha reconocido que el dietario -que escribía a lápiz en unos cuadernos del Patronato Escolar del Ayuntamiento- lo terminó de esta manera porque en uno de los bombardeos murió su amigo Pepe Bueno, un chico unos años mayor del que estaba secretamente enamorada, lo que la dejó muy tocada.

"19 de julio. No comprendo qué pasa. ¡Qué espectáculo! La gente en los balcones y en las ventanas; un tráfico grandioso; un tiroteo constante. Los autos llevan pintadas las letras CNT-FAI o bien UGT, AIT y muchas otras". Así empieza el texto y en el mismo estilo va desarrollándose a lo largo de las páginas del libro.

Encarnació Martorell, con una vida nada fácil, después de perder un hijo cuando tenía tres años, ser abandonada por su marido y tener otro hijo deficiente, ha indicado que con la relectura que ha realizado ahora ha recordado hechos que tenía completamente olvidados.

Además, según ha subrayado, ha encontrado su dietario reiterativa, especialmente porque el tema del hambre y de la escasez están siempre presentes.

También tienen su importancia en esta historia particular los bombardeos que sufrió en directo. "A veces -comentaba esta mañana- oíamos las bombas caer más cerca y entonces todo retumbaba más".

Encarnació Martorell cree que describe un período que fue "muy triste, con muchas privaciones, en el que a una niña como yo no le tocaba hacer aquello que le tocó, como conseguir comida de la manera que la conseguíamos".

Reflejo de la situación del momento es, por ejemplo, una entrada del dietario en la que cuenta el día de su 13 aniversario, el 31 de marzo de 1937: "Cumplo trece años. Quizá son los últimos que cumplo, pienso. ¡Que diferencia del año pasado, cuando comíamos tortel! Este año lo celebramos comiendo patatas y carne de caballo".