Público
Público

El encuentro entre el presidente taiwanés y el alto enviado chino pone fin a la visita

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

El histórico encuentro entre el presidente taiwanés, Ma Ying-jeou, y el más alto dirigente chino que visitó la isla, Chen Yunlin, puso fin hoy a un viaje del enviado del Ejecutivo de China rodeado de fuertes protestas independentistas.

Ma expresó a Chen, presidente de la Asociación de Relaciones a través del Estrecho de Taiwán (ARATS), su deseo de elevar el nivel de los encuentros y de conseguir de China un mayor espacio internacional para la isla.

"Espero que ambas partes reconozcan la realidad política, sin negarse mutuamente, y amplíen la cooperación sobre la base de la paz y el bienestar de los pueblos", manifestó el presidente taiwanés, mientras sonaban las protestas independentistas en las calles de Taipei.

También el presidente taiwanés reconoció "la gran importancia de los acuerdos" sellados por Chen y su homólogo taiwanés, Chiang Pin-kung, presidente de la Fundación Intercambios del Estrecho (FIE), que ponen fin a muchas restricciones de contactos directos en vigor desde 1949.

"Las empresas taiwanesas, en especial las que cuentan con inversiones en China, ahorrarán cientos de millones de dólares, con la firma de acuerdos de transporte aéreo y marítimo de carga", señala la experta del diario Tiempos Comerciales Cristina Chen.

La oposición no se muestra tan positiva y acusa a Ma de "vender la soberanía taiwanesa por dinero" y teme que el acercamiento económico lleve a la unión política y "el fin de la democracia", en palabras de la presidenta del Partido Demócrata Progresista, Tsai Ing-wen.

El presidente taiwanés trata de lograr ventajas económicas y financieras de China, sin concesiones en el tema de la soberanía, para no desencadenar las iras de la oposición, que tiene el apoyo de más de un tercio del electorado.

El mandatario isleño, como se esperaba, no logró que Chen Yunlin le llamara "presidente", como deseaba la oposición independentista, y el enviado chino evitó con pericia el uso de títulos al entregar un regalo al mandatario con escasez de palabras.

Ma recibió a Chen como presidente de la República de China (Taiwán) y reiteró su compromiso con el acercamiento económico y civil de China, mediante negociaciones pragmáticas y pacíficas, dejando a un lado temporalmente el espinoso asunto de la soberanía.

Ma dijo a la prensa que las negociaciones no suponen menoscabo ni a la soberanía ni a la dignidad nacional.

"La República de China (Taiwán) es un país soberano e independiente y sus 23 millones de ciudadanos tienen derecho a decidir su destino", dijo Ma, para apaciguar a la oposición.

"No se ha negociado sobre la soberanía ni se ha disminuido la soberanía o la dignidad nacional", aseguró Ma, que en su investidura en mayo prometió que en su mandato no habría declaración formal de independencia o negociaciones para la unificación, sino que se mantendría la actual situación de independencia de hecho.

El encuentro fue celebrado a una hora diferente de la prevista, ante las fuertes protestas del opositor e independentista Partido Demócrata Progresista (PDP), y rodeado de extremas medidas de seguridad.

Durante la estancia del negociador chino a la isla, además de los acuerdos de liberalización de los lazos postales y del transporte marítimo y aéreo, y la creación de un mecanismo de seguridad alimentaria, se acordó reforzar la cooperación financiera ante la crisis mundial.

El jefe del Parlamento taiwanés, Wang Jin-pyng, pidió a Chen Yunlin que se retirasen los misiles que apuntan a la isla y mayor espacio internacional, a lo que el enviado chino respondió que lo más urgente es completar las negociaciones económicas.

La visita de Chen fue posible por la llegada al poder del presidente taiwanés, Ma Ying-jeou, que tras abandonar el independentismo radical de su predecesor, adoptó una política de acercamiento económico y civil a China, dejando de lado las cuestiones políticas.