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La enfermedad de Kim sumerge a Corea del Norte en la incertidumbre

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Los aparentes problemas de salud del dictador Kim Jong-il han sumido a Corea del Norte en un mar de incertidumbre por saber qué ocurrirá si muere el mismo año en el que EEUU sacó al país comunista del eje del mal.

El conflicto nuclear norcoreano se encuentra en un cruce de caminos en un momento en el que se concentran varios acontecimientos con consecuencias impredecibles.

En primer lugar, el presidente saliente de Estados Unidos, George W. Bush, que había hecho de la desnuclearización norcoreana una de sus prioridades y la única más o menos exitosa, abandona la Casa Blanca en pocas semanas.

La secretaria de Estado, Condelezza Rice, firmó el 11 de octubre la retirada de Corea del Norte del Eje del Mal después de que Pyongyang accediera a abrir sus instalaciones nucleares a la inspección internacional.

Desde entonces, los signos que ha emitido Pyongyang, como la amenaza de cierre de la frontera con Corea del Sur, no invitan al optimismo, a pesar de que existen informaciones de que EEUU y Corea del Norte ya han sellado un pacto para la siguiente fase de la desnuclearización.

Por otro lado, la crisis económica mundial ha desbancado a cualquier otro interés prioritario de la primera potencia del mundo, que pronto pasará a estar liderada por Barack Obama, un hombre con una aproximación hacia los problemas de Corea del Norte e Irán muy diferente de su predecesor.

Según el presidente del comité de Asuntos Exteriores de la Asamblea Nacional de Corea del Sur, probablemente Obama no viaje a Pyongyang para reunirse con Kim nada más tomar posesión de su cargo.

A su juicio, es equivocado pensar que se apresurará a viajar a Pyongyang sólo porque durante la campaña habló de diplomacia directa con el régimen norcoreano.

Finalmente, según las informaciones aportadas por los servicios secretos de Corea del Sur y EEUU, Kim Jong-il podría haber sufrido dos derrames cerebrales que podrían haber paralizado la parte izquierda de su cuerpo.

La ausencia de Kim de las celebraciones del 60 aniversario de la fundación de Corea del Norte el pasado 9 de septiembre desató las especulaciones sobre su estado de salud.

Todos los medios internacionales subrayaron su ausencia en el desfile militar y fuentes de los servicios secretos estadounidenses, bajo condición de anonimato, indicaron que Kim, aquejado de diabetes y problemas de corazón, había sufrido un infarto cerebral.

Al parecer un segundo ataque habría dejado secuelas en la pierna y el brazo izquierdos al dirigente norcoreano.

Las informaciones no son totalmente fiables, como siempre que se trata de Corea del Norte, pero el mismo primer ministro japonés, Taro Aso, afirmó en una comparecencia parlamentaria a finales de octubre que Kim estaba en aquel entonces "en el hospital" y que "un médico francés" había viajado para atenderle.

La salud del máximo mandatario norcoreano, que oficialmente desempeña sólo el cargo de presidente de la Comisión de Defensa Nacional, está íntimamente relacionada con el destino de Corea del Norte, ya que Kim heredó el poder de su padre, Kim Il-sung, con lo que el país se convirtió en un régimen comunista hereditario, pero que hoy todavía está en el aire la sucesión.

Una posibilidad es que el sucesor sea uno de los seis hijos que Kim tiene con tres mujeres diferentes, tres de ellos varones: Kim Jong-nam, de 36 años, Kim Jong-chol, de 26 años, y Kim Jong-un, de 23 años.

Además de la posibilidad de que la sucesora de Kim en el poder sea una junta militar, también podría ocurrir que el régimen colapsara, lo que convertiría a Corea del Norte y su arsenal nuclear en una patata caliente para EEUU, pero también para vecinos poderosos como Japón o la propia China.