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ENFOQUE-Crisis económica reaviva debate sobre aborto en Irlanda

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Por Marie-Louise Gumuchian

Minutos después de que el test revelaraque estaba embarazada, Amy solo consideró una opción: irse deIrlanda para realizarse un aborto en Gran Bretaña.

Su pareja, un arquitecto, había perdido su trabajo en lacrisis inmobiliaria de Irlanda y ella estaba preocupada por elsuyo, de modo que esta asistente de oficina de 29 años sintióque no tenía alternativa.

"Nos costó mucho costear el aborto. Entonces ¿cómohabríamos mantenido un hijo?", dijo Amy, quien se negó a dar sunombre completo debido a lo delicado del tema.

Las activistas por los derechos de las mujeres dicen que laprofunda crisis económica de Irlanda podría haber llevado a quemás mujeres consideren abortar. Pero hay un número cada vezmayor que no puede viajar a Gran Bretaña para someterse alprocedimiento y podrían verse forzadas a quedar en manos demédicos que operan de forma clandestina.

Un año después del aborto, Amy no les ha dicho nada a suspadres. Criada en la Irlanda mayormente católica donde elaborto era tabú, ella recuerda cómo se rumoreaba que lasmujeres que se había realizado uno se avergonzaban.

"El aborto estaba prohibido en ese entonces, y todavía loestá ahora," dijo la mujer.

La interrupción del embarazo es desde hace mucho tiempo untema delicado en Irlanda, que tiene una de las leyes másestrictas en materia de aborto de Europa, que permite elprocedimiento únicamente si la vida de la madre corre peligro.

Las mujeres que se realizan un aborto todavía enfrentan unapena máxima de prisión perpetua, lo que lleva a miles a ir alextranjero cada año, principalmente a Gran Bretaña.

Incluso eso es un poco más liberal que lo que pasaba antesdel referendo de 1992 que le dio a las mujeres la libertad derecibir información sobre el aborto y viajar al extranjero parainterrumpir sus embarazos.

Después de que Irlanda cayera del apogeo a la ruina, Amy noes la única que busca transitar ese camino, aunque resultadifícil encontrar evidencias estadísticas.

El año pasado, el 15 por ciento de las 1.300 mujeres quevisitaron el Centro para Mujeres Well en Dublín mencionaronproblemas financieros como la principal razón para buscarinformación sobre la interrupción del embarazo.

"Puede que la presión financiera siempre haya afectado ladecisión de una mujer en cuanto a si continúa con su embarazo ono, pero en el último año hubo una suerte de cambio en lasprioridades," dijo Alison Begas, directora ejecutiva delcentro.

ABORTOS CLANDESTINOS

Irlanda salió de la más larga recesión de los países de lazona del euro en el primer trimestre del año, pero falta unpoco para alcanzar una recuperación económica sostenida.

Ann Rossiter, una autora irlandesa radicada en Londresquien durante años ayudó a mujeres de su país que buscabanterminar sus embarazos en Gran Bretaña, ha advertido que lacrisis financiera podría generar un retorno a los abortosclandestinos.

Los abortos en las clínicas del Reino Unido cuestan de 350libras (551 dólares) en adelante. A eso deben sumarse loscostos del viaje. "No veo motivos por el que no vayamos a verun regreso a los abortos clandestinos o auto-inducidos" dijoRossiter.

Entre 1980 y fines de 2009, al menos 142.060 mujeresviajaron a Inglaterra y Gales para someterse a abortos, segúnla Asociación Irlandesa de Planeamiento Familiar (IFPA, por susigla en inglés).

El año pasado, 4.422 mujeres con domicilio en Irlanda sehicieron abortos en Inglaterra y Gales, según cifrasbritánicas, 178 menos que en 2008. Los números han caído desde2001.

Pero la IFPA dice que las cifras son una aproximación, yaque no todo el mundo quiere dar su domicilio por razones deconfidencialidad, y que las mujeres también viajan a Holanda.

"Creo que lo que lo hace más difícil es el estigma. (Elaborto) es uno de los procedimiento médicos más comunes", dijoMara Clarke, de la Red de Apoyo al Aborto con sede en el ReinoUnido.

Las mujeres polacas también enfrentan a leyes estrictas.Las estadísticas oficiales muestran que se realizan cientos deabortos al año pero los activistas pro-elección estiman que haycientos de miles se realizan de forma clandestina o en elextranjero, algunos de ellos en malas condiciones.

España, otro país de arraigada tradición católica, hacambiado su ley para facilitarles a las mujeres interrumpir elembarazo, pero algunas regiones de gobierno conservador se hannegado a permitir que sus hospitales los realicen.

CASO JUDICIAL

En décadas de debate en Irlanda, tanto los activistaspro-elección como los pro-vida han tenido sus victorias.

Una encuesta de marzo de YouGov para la consultorabritánica en salud reproductiva Marie Stopes mostró que un 78por ciento de los encuestados apoyaba el aborto si el embarazoponía el riesgo la salud de la mujer o si era producto de abusosexual, violación o incesto.

Un mes después, una encuesta para la Campaña Pro-Vidamostró apoyo por la vigencia de la prohibición, con un 70 porciento de los consultados a favor de la protecciónconstitucional del niño no nacido.

Irlanda va a defender su ley de aborto en la Corte Europeade Derechos Humanos, respondiendo a una acción legal de tresmujeres que dijeron que ponía en peligro su salud y violaba susderechos. Las dos irlandesas y la lituana que viven en Irlandafueron a Gran Bretaña para someterse a abortos.

"Creo que podría ser el caso que logre hacer que el sistemapolítico se concentre realmente para tratar de solucionar esteproblema", dijo Niall Behan, director ejecutivo de IFPA.

Si bien es poco probable que la corte se expida sobre lasustancia de la ley del aborto en Irlanda, podría decir que esineficiente por no respetar el derecho a la vida privada de losinvolucrados, dijo Adam McAuley, profesor de derecho de laUniversidad de la Ciudad de Dublín.

Pero McAuley no ve cambios inmediatos. "El Estadoprobablemente busque que el tiempo pase, no veo que vaya aocurrir rápidamente," dijo el hombre.

"La realidad es que (los políticos) solo pueden ver losvotos que perderán con esto en lugar de los que ganarán,"agregó McAuley.

Rossiter sabe que hace falta más de un caso en la cortepara lograr cambios. Ella ha protagonizado el unipersonaltitulado "Un espectáculo sagrado de mi misma, un monólogo sobreel aborto", para selectas audiencias irlandesas.

"Me harté del formato usual de la presentación de discursossobre el abismal estado de los derechos de salud reproductivade las mujeres irlandesas. Pero todavía no voy a bajar lacabeza y retirarme a una de las salas de espera de Dios", diceella en un volante de su espectáculo.